Militantes de la 711 durante el Plenario del Frente Amplio. Foto: Nicolás Der Agopián.

Un Plenario histórico que terminó con lágrimas, la dimisión de Sendic y la amenaza de renuncia del presidente del Frente Amplio

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Nº1935 - al de Septiembre de 2017
escribe Raúl Santopietro

La decisión la tenía tomada hacía días. Sin embargo, tanto se insistió en que era una resolución personal que la repensó varias veces, pero cuando el dictamen del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio se hizo público, el entonces vicepresidente Raúl Sendic supo que era el momento de presentar la renuncia. Para estar aún más seguro, lo habló el jueves 7 por la tarde con un referente de su confianza, el expresidente José Mujica y se preparó para asistir al Plenario Nacional que trataría su situación.

El sábado 9 fue el día de llevarlo a la práctica. Pasadas las 10 horas, Raúl Sendic bajó de la camioneta Suzuki 4x4 color gris en la puerta de la sede del Frente Amplio. Pantalón gris, camisa clara, buzo azul, campera negra y su tibia sonrisa saludando al puñado de militantes de su sector que lo vitoreaban. Ingresó al Plenario y pidió la palabra . Parado frente a los 162 delegados y visiblemente nervioso, Sendic repasó los pasos que dio en las últimas semanas.

En pocos minutos cuestionó duramente el dictamen del tribunal, criticó que se usaran términos como malversación y enriquecimiento y apuntó directamente al presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, por permitir que se hiciera público el fallo el lunes 4. Esos cinco días previos, con el documento en manos de la opinión pública, para Sendic fueron “una condena pública” y “linchamiento”.

“No responsabilizo a los compañeros de la Mesa Política que votaron por que se publicara el informe porque no lo conocían. Sí lo conocía el presidente del Frente Amplio y sabía lo que contenía el informe. Y también lo conocía yo. Por eso había solicitado que fuera tratado directamente por este tribunal, que es el verdadero tribunal”, dijo.

Sendic continuó con su discurso retrucando el contenido del dictamen “por desproporcionado, por infundado, porque no hay pruebas de lo que dice el informe”.

“Frente a este conjunto de maniobras, de deslealtades, vengo aquí a renunciar a la vicepresidencia de la República y lo vengo a hacer aquí en este organismo”, dijo.

Miró a sus compañeros y siguió con su discurso. Durante las semanas previas, sectores y algunos dirigentes puntuales pedían su renuncia. Durante ese tiempo, Sendic no respondió. Lo hizo en el Plenario. “Lo vengo a hacer aquí y no se lo mando decir por la prensa, como me lo han mandado decir muchos compañeros, queridos compañeros, apreciadísimos compañeros”.

Unos minutos después, terminó su oratoria y se dirigió a la mesa donde estaba Miranda. Le entregó un sobre y le dijo: “Acá dejo al presidente del Frente Amplio mi estado patrimonial y de las cuentas bancarias para quien quiera ver si me enriquecí”. Fueron poco más de diez minutos. A las 10:40 horas, Sendic salió, saludó con la mano a los militantes que lo esperaban y se subió a la camioneta. Luego de abandonar la sede del Frente Amplio llamó al presidente Tabaré Vázquez para comunicarle lo que había hecho.

Entre sancionar y la nada.

El anunció cayó como un balde de agua fría y dejó al Plenario en estado de shock. “¿Y ahora qué hacemos?”, graficó ese momento uno de los presentes. Algunos de los delegados lloraron, también hubo quienes lo abrazaron a Sendic de camino a la salida, otros permanecieron inmutables y al poco tiempo apareció el enojo. El senador Leonardo de León, de la Lista 711, que encabeza Sendic, pidió que se pasara a un cuarto intermedio. Miranda convocó a un representante de cada sector a una reunión mientras en el Plenario el murmullo y los comentarios subían de tono.

En el primer piso de la sede del Frente Amplio el debate se centró en qué hacer después. La senadora Daniela Payssé, representante del Frente Liber Seregni, propuso que se continuara con el orden del día porque, en su opinión, el Plenario no podía resolver sobre la renuncia que había presentado Sendic.

La postura antagónica era la del sector del exvicepresidente. La Lista 711 quería que el Plenario se cerrara allí y que no hubiera declaración alguna. “Ya está, se logró lo que querían. ¿Qué más quieren?”, replicó De León en la reunión. El senador les agregó que si se continuaba iba a “terminar en una carnicería” y que no había mayor sanción que “el compañero renunciara”.

En una línea intermedia se mostró el Movimiento de Participación Popular. El diputado Alejandro Sánchez se plantó firme en que era necesario “salir con una resolución política”, pero “no se puede seguir” con el Plenario, postura que primó. Incluso, la Vertiente Artiguista lo respaldó. “Así como pedimos la renuncia, ahora vemos que no hay mayorías para seguir discutiendo”, dijo su representante José Bayardi.

Miranda fue el último en hablar. El presidente de la coalición se sintió “directamente cuestionado” por Sendic como ser quien filtraba información a la prensa y, según dijeron presentes, afirmó que no podía dejarlo pasar. Luego hizo un pormenorizado relato de sus acciones desde que se destapó la polémica el 8 de junio, cuando Búsqueda informó el uso de la tarjeta corporativa que tuvo Sendic en Ancap: su reunión en el despacho del entonces vicepresidente en junio, su comparecencia al Tribunal de Conducta Política, el encuentro con Vázquez el 31 de julio, donde abrió el sobre lacrado y les leyó el dictamen y lo que los medios fueron informando. Incluso mostró conversaciones por mensajes de texto entre ambos.

Miranda les transmitió que en los dichos de Sendic “queda la sospecha” de si él era quien filtraba datos y que los hechos ocurrieron de la manera en que los relató. Y les planteó, según interpretaron los informantes, su disposición a renunciar si los dirigentes consideraban también las sospechas que manifestó Sendic. Los representantes salieron al cruce y le dijeron a Miranda que los cuestionamientos no representaban a los sectores y que fueron exclusivamente de Sendic.

“¡Viva el Frente Amplio!”.

Luego de cuatro horas de negociación, Miranda y los demás dirigentes bajaron al Plenario con una declaración acordada para poner en consideración. Se levantó el cuarto intermedio del Plenario y con 150 votos en 162 fue aprobada, incluso con el voto del senador De León. Otros integrantes del sector de Sendic votaron en contra junto a delegados de las bases.

Sobre las 15 horas, Miranda se paró frente a los medios de comunicación con la declaración en la mano, los principales dirigentes detrás suyo y comenzó a leerla. “Tomar nota de la actitud asumida de renunciar a su cargo de vicepresidente del compañero Raúl Sendic”, “respaldar lo actuado por la institucionalidad frenteamplista”, “reconocer los esfuerzos” para elaborar la resolución y el llamado a “ser celosos guardianes y atentos vigilantes” de la “honestidad y la ética”.

Cuatro puntos en los que no se sancionó al vicepresidente y donde tampoco hubo un respaldo explícito al Tribunal de Conducta Política. Se notaba a las claras que era un momento incómodo para Miranda y el resto de los frenteamplistas, pero también mostraban la satisfacción de haber cerrado el tema. Miranda contestó la última pregunta y se hizo un silencio de dudas. Mientras, la gran mayoría enfilaba para salir de la sala, el único que atinó a decir algo fue el diputado Sánchez: “¡Viva el Frente Amplio!”.

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