Sus dichos sobre Daniel Viglietti, las llamadas “con amenazas y advertencias” y las propuestas para hacer política

Mercedes Vigil: “Esta discusión se divide entre liberales y totalitarios”

9min 3
Nº1943 - al de Noviembre de 2017
Natalia Gold

Una mudanza sumió a Mercedes Vigil en el caos durante varios días. En medio de decenas de cajas y trámites burocráticos, la escritora se enteró de la muerte del músico y compositor Daniel Viglietti y, a pedido de un “amigo virtual”, hizo un comentario en las redes sociales que enfureció a miles de uruguayos. “Ante tanto escribiente inventando próceres debo decir que su paso por la realidad nacional ha sido, sin dudas, nefasto”, escribió en su muro de Facebook. Lo que vino después fue una seguidilla de opiniones en contra y a favor de su reflexión, que derivaron en que se juntaran más de 25.000 firmas para quitarle el título de Ciudadana Ilustre que la Intendencia de Montevideo le entregó en 2010, y en que una vez más se volviera a defender el derecho de una persona a expresarse libremente.

En una conversación con galería, la escritora expuso sus argumentos y dio por terminado el tema Viglietti. Prefiere volver a dedicarse de lleno a su principal actividad, la escritura, que ya le dio 20 títulos y algunos más en proceso. Tanto en su trabajo como en su vida, admite que es mucho más espontánea que organizada.  “Yo soy una tipa que exploto, doy mi opinión, la fundamento, aclaro un poco, expongo y doy la vuelta”, dice. Esa es, justamente, una de las razones por las que la política no la atrae y no aceptaría cargos de gobierno. Y eso que se los han ofrecido más de una vez, incluso integrar una fórmula presidencial. 

Tiene más de 20 libros publicados, muchos de ellos bestsellers. ¿Vive solamente de la literatura?

Soy la única escritora uruguaya que puede vivir de la literatura, si bien no es mi único ingreso. 

¿Pero es el mayoritario?

Sí, podría vivir de eso. Pero no me gusta hablar de mi economía. La gente cree que el tema de los bestseller es un género menor y son unos ignorantes... Acá todavía había escritores que decían: “A mí por suerte no me leen porque yo soy un escritor de culto”. Y vendían tres libros. La verdad que no los leían en la mayoría de los casos porque eran muy malos. Hay una mezcla que tenemos los uruguayos con la política y la literatura. La mayoría de los escritores se transformaron en escritores oficialistas. En TV Ciudad, por ejemplo, no entrevistan a los escritores, entrevistan a políticos que además escriben. Por suerte, creo que eso está pasando. 

¿Nota este fenómeno desde que el Frente Amplio está en el gobierno, departamental primero y nacional después?

Esto pasó en la dictadura y pasó con el Frente Amplio. Cuando en 1985 el Frente Amplio ganó la Intendencia y no ganó las nacionales creó una Dirección de Cultura para suplir y pasarle por encima a la del Ministerio de Educación y Cultura. Somos cuatro o cinco los escritores que somos totalmente independientes. 

En más de una oportunidad usted ha dicho que más del 90% de los escritores son contratados por el Estado. 

Te diría que 95%. Te pido que me nombres escritores que no estén en cargos públicos...

¿Cree que la izquierda le ha hecho daño en ese sentido a la cultura?

Sin hablar de Uruguay en particular, creo que la región ha padecido el “sesentismo”  absurdo. El instituto Casa de las Américas fue creado por los cubanos y por Fidel Castro a inicios de la década de 1960 y era el que financiaba a todos los cantautores, como Daniel Viglietti, por eso lo dije, y artistas que apoyaran la dictadura castrense. 

Parece que esto la fastidiara.

A mí no me fastidia como algo personal, si yo he tenido éxito pese a todo. Soy una mujer feliz porque tengo miles de lectores, pero hay miles de ciudadanos a los que les fastidia, lo que pasa es que no tienen micrófono. 

¿Parte de ese fastidio se traduce en sus dichos sobre Daniel Vigllietti?

El problema no es lo que yo dije, ni si soy Ciudadana Ilustre ni si soy Mercedes Vigil. El problema que tienen los uruguayos es si la fuerza que nos gobierna, que ha coqueteado en los últimos años con todas las dictaduras y últimamente con la de (Nicolás) Maduro, va a tomar represalias contra mí por lo que dije. No porque sea Mercedes Vigil, sino porque es la firma de que dejamos de ser una república democrática y pasamos a ser un gobierno totalitario, con todas las de la ley.

¿Tuvo alguna llamada a raíz de esos comentarios?

Tuve alguna llamada.

¿De quién?

No importa.

¿Pero alguien del gobierno?

No los atiendo más y me dejan las grabaciones, los escucho y borro. Es la mejor forma de contestarles a los totalitarios. A los de derecha y a los de izquierda.

¿Eran mensajes de repudio a sus dichos?

No; de amenazas y advertencias.

¿Eran personas con cargos en el gobierno?

Sí. Pero eso no es lo que me preocupa, me preocupan más los periodistas. Alguien llegó a decir que yo negué a los desaparecidos y tengo dos libros publicados sobre ese tema. No hay un argumento válido que justifique que le coartes a alguien la libertad de expresión. Yo he tenido discrepancias muy fuertes con gente en público. A mí me han llamado a ver si quería que Fulanito o Menganito de alguna empresa los apretara y dije que de ninguna manera. Yo puedo llegar a morir para que el otro me diga en la cara que estoy equivocada. Así pensamos los liberales, porque esta discusión se divide entre los liberales y los totalitarios. No es un problema de Viglietti. Él se grabó en más de 25 videos y dijo por todos lados que apoyaba la dictadura de Fidel y que Latinoamérica debía imitarla. Se puede valorar si eso es bueno o malo, pero negar el hecho no. En el siglo XXI hemos caído en el ridículo de que si estoy dando una conferencia tengo que decir “lectores y lectoras”, porque si no, alguien me puede demandar porque estoy discriminando. Entramos en la exageración del cuidado de las libertades, que está muy bien. ¿Cómo vas a discriminar a un trans, a una mujer o a un negro? Pero si el trans, la mujer o el negro opinan en contra del relato oficial, lo castigás. 

Foto: Adrián Echeverriaga

En estos días también hubo una campaña de recolección de firmas para quitarle el título de Ciudadana Ilustre. ¿Cómo se sintió cuando se enteró?

No los registro. Tan poco los registro que me enteré el viernes que estaban juntando firmas para apoyarme y que alguien estaba organizando un acto de desagravio y tuve que largar un comunicado pidiendo que ni firmaran a mi favor ni que hicieran un acto.

Esto no es otra cosa que fascismo, bienvenidos a la realidad. Y mis miles de lectores me mandaron decir que devuelva el título de Ciudadana Ilustre.

¿Y lo va a hacer? 

A mí se me pasó por la cabeza devolverlo y al tiempo me di cuenta de que habían sido declarados ciudadanos ilustres violadores de derechos humanos. Entonces, cuando me di cuenta de cuál era la medida, estuve a punto.

¿Pero no por lo sucedido en los últimos días?

No, esto fue hace años. El otro día le contesté a una señora en Facebook: “Estuve pensando, pero, ¿sabe por qué no lo devuelvo? Porque es darles un mensaje a los jóvenes de que la ciudad de Montevideo es propiedad de un grupo de exaltados”. Es más, no creo que el intendente y las autoridades les den bolilla. No les estoy atribuyendo a las autoridades esa necedad. Si en un país de 3 millones juntamos 20.000  firmas para que un ministro pasee desnudo por la plaza Independencia, si contestamos a eso estamos legitimando la acción del demente. 

Cuando en 2010 le dieron el reconocimiento, 40 escritores escribieron una carta para evitarlo. ¿Le sorprendió especialmente que alguna de esas personas firmara? 

No, porque inmediatamente después de eso me inventaron un caso de plagio. Contraté a un abogado penalista, les iniciamos un juicio por difamación e injurias y quien demandó se arrepintió. 

¿Ese caso terminó ahí?

Terminó porque yo quise. Mi abogado dijo que yo era más buena que Bambi, porque hubiera podido echar a muchos funcionarios públicos, pero no me interesaba. 

¿Tener que comunicarse con determinadas personas a través de sus abogados no es desgastante?

No es solo desgastante sino caro. A mí me pasó esto pero les ha pasado a miles de músicos, directores, escritores. Hace 25 años que en Uruguay hay una caza de brujas muy importante y no por ser político, porque yo soy apolítica. No pertenezco a ningún partido y no he militado ni militaré nunca con ningún partido. A mí me castigaron por no ser de izquierda.

Es apolítica pero estuvo trabajando con el sector de Luis Lacalle Pou.

Lacalle Pou me llamó para ver si quería colaborar en la confección de un programa de cultura. Trabajé dos meses con tres personas más, lo dejamos hecho y me retiré. Y te aclaro que me han ofrecido cargos de todo tipo y color, el Partido de la Gente, el Partido Colorado y el Partido Nacional. Y a todos he dicho que no. 

¿No le gustaría?

No me gusta la política. Lilita Carrió insiste en que yo tengo que ser candidata y el otro día dimos una charla de filosofía y ella dijo: “Mercedes Vigil me convenció: se puede hacer política general, no partidaria, desde la literatura”. 

¿Qué cargo fue el más alto que le ofrecieron?

Una vicepresidencia.

¿De uno de los partidos que mencionó?

Sí.  

¿Cree que podría impulsar sus ideas con más fuerza si acepta un cargo político?

Es posible, pero quiero a mi familia también. Yo no tengo cintura política porque voy al choque y lo reconozco. Pero el espectro político es de transacciones. 

¿No podría seguir ese juego?

No soy apta y creo que sería perjudicial para la gente. 

¿Y colaborar como lo hizo con el Partido Nacional?

Puedo colaborar con cualquier gobierno que crea que yo puedo hacer algo desde el punto de vista cultural. 

¿Con el Frente Amplio también?

Claro, lo que pasa es que las cosas que me pedirían... Si ya sé que hay curro prefiero quedarme escribiendo. 

¿Eso la ha llevado a rechazar ofertas?

Todo el tiempo.

Foto: Adrián Echeverriaga

Decía que recibió llamadas de amenazas por Viglietti, pero supongo que hubo mensajes de aliento también.

En el último fin de semana hubo más de diez formadores de opinión que escribieron sobre el tema. Incluso personas de izquierda, porque la libertad de expresión no tiene bando. Caminando por la calle hasta me da vergüenza (el apoyo). Por ejemplo, el sábado entré a un restaurante lleno de gente y se pararon a aplaudirme. 

¿Hubo alguien que la llamó por este tema que la emocionó?

Infinidad. 

¿Puede decir un nombre?

No. Infinidad. La mayoría de la gente por quien yo siento respeto intelectual y moral me llamó. 

¿Quiénes son?

No importa. No quiero nombrar porque se los persigue. 

Sus dichos parecen haber generado una bola de nieve.

Esto es un absurdo. Y empezaron a hablar de que había sido inoportuna porque primero todos defendieron a Viglietti y dijeron que nunca había dicho lo que él grabó en videos. Después empezaron a decir que yo me burlaba de un muerto y a comparar a la mujer de Jorge Batlle (Mercedes Menafra) con esto. O sea que burlarse de una viuda que no tiene nada que ver con política es lo mismo que decir de un hombre que apoyó una dictadura con miles de muertos. Es comparar papas con boniatos. Y ahora empezaron a hablar de la oportunidad. La verdad que lo que les molesta es que si esto yo lo hubiera dicho dentro de 15 días capaz que nadie lo levantaba y quedaba como el héroe nacional que quisieron hacer. 

O sea que para usted no fue inoportuno.

Agradezco haberlo dicho el mismo día. Quebré el discurso hegemónico.

Hubo otros comentarios que realizó en el último tiempo que también fueron cuestionados.

Como el de (Raúl) Sendic.

Sobre ese en particular quería consultarle. 

¿Y qué tenemos que decir sobre Sendic?

Usted dijo en una entrevista con el portal ECOS que a Sendic lo quería ver “entre rejas con alguna enfermedad jodida, sin que pueda recibir medicamentos”. ¿Cuál es el límite entre dar una opinión de ese tipo y faltarle el respeto a una persona?

Yo dije palabras que barajaron y sacaron esa frase. Lo que decía era porque integro una organización que junto con la Facultad de Derecho denunciamos que hay gente que se está muriendo porque les quitan medicamentos de alto costo. Alguien dice que no hay plata y hay un mono con metralleta que despilfarró plata de todos los uruguayos. ¿Cómo esa gente nos mira a la cara? Yo no quiero ni que se ofenda ni que no se ofenda, quiero que devuelva la plata. 

Cuando escribe en las redes sociales, ¿lo hace en caliente?

Yo escribo. Mi esencia es escribir y no me arrepiento de lo que escribo porque soy impulsiva, pero soy una persona muy honesta, entonces nunca voy a escribir algo que no sea verdad. 

¿Vuelve a leer lo que escribe en las redes sociales?

No. Yo soy una tipa que exploto, doy mi opinión, la fundamento, aclaro un poco, expongo y doy la vuelta. Creo que si hay un grupo de gente resentida que sigue con lo mismo lo empoderás si le das demasiado poder. Pero para mí este tema se terminó