Peritos hallaron pornografía infantil en la computadora del indagado; aunque la sede de segunda instancia dudó del relato del niño, dos psicólogos sostienen que es “coherente y espontáneo”

Fiscalía considera que argumentos del tribunal para absolver a un hombre acusado de abuso sexual son “absurdos” y “peligrosos”

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Nº1943 - al de Noviembre de 2017

Humberto Cabrera fue acusado de abusar sexualmente de su hijo de seis años. Fue la niñera la que lo denunció en la Justicia, y presentó como prueba una grabación con el relato del niño. El juez de Maldonado Marcelo Souto, a pedido del fiscal Rodrigo Morosoli, lo procesó por “reiterados delitos de atentado violento al pudor”, y lo envió a prisión. A la madre del niño le quitaron la tenencia.

Catorce meses después, Cabrera fue absuelto. Un Tribunal de Apelaciones consideró, por unanimidad, que la evidencia en su contra era débil, y ordenó su “inmediata” liberación. El relato del niño que detalla los supuestos abusos fue guiado por la niñera, que lo condicionó con preguntas sugestivas, sostuvo el tribunal. Además, no había signos de violencia en su cuerpo. Solo su testimonio, posiblemente dirigido, sin otros indicios, no era suficiente para enjuiciar a Cabrera.

Apenas recuperó la libertad, Cabrera fue a los medios a contar su versión, a limpiar su nombre. “Quiero que se sepa que soy inocente porque para muchos soy un violador”, le dijo al diario El Observador en una nota publicada el 29 de octubre. “La Justicia tarda pero llega”, escribió días después en una carta pública divulgada por el semanario La Prensa, de Piriápolis, y replicada por varios medios.

Su liberación se convirtió en una historia de injusticia. Un hombre inocente había terminado tras las rejas, cargando, nada menos, con el estigma de ser un violador. No obstante, la historia no terminó ahí. La Fiscalía insiste en que tiene suficiente evidencia en contra de Cabrera, y presentó un recurso de casación para que la Suprema Corte de Justicia revea el caso.

En el recurso, al que accedió Búsqueda, la Fiscalía cuestionó que el tribunal se basara en un “único argumento” para absolver a Cabrera: que el relato del niño fue “guiado” por la niñera. De acuerdo con el escrito, son varios los elementos que demuestran la responsabilidad del padre.

En primer lugar, el niño relató los hechos en el Juzgado, en presencia del juez, el fiscal y el abogado defensor del padre, “quien tuvo la oportunidad de controlar el desarrollo de la entrevista”. Además, el niño describió los abusos “en forma clara y espontánea”, usó un lenguaje “acorde con su edad” y no había indicios de que estuviese “repitiendo un discurso aprendido”, sostuvo la Fiscalía.

El niño dijo que los padres lo tocaban en la zona anal y genital, que ocurría en la noche, que él les pedía que pararan, que les daba patadas. Cuando le preguntaron por qué se lo contó a su niñera, dijo: “Porque así se terminaba la porquería loca”.

A diferencia del tribunal de segunda instancia, que solo tiene acceso al acta escrita, el juez tiene “la ventaja de la inmediación con la víctima y su relato”, planteó la Fiscalía, lo que le permite obtener “una percepción directa de matices, tonos de voz, inflexiones, miradas, posturas corporales”.

Por eso, argumentó, para “rechazar semejante relato, no basta con los peligrosos argumentos de la inducción o la co-construcción” del testimonio por parte de la niñera.

Otras evidencias apoyaron el testimonio del niño. Por ejemplo, un perito psicólogo del Instituto Técnico Forense valoró que su relato fue “coherente, acorde con su edad madurativa y espontáneo”. Observó también un “vínculo conflictivo con características agresivas de índole verbal, psicológica y puntualmente física de parte del señor Cabrera hacia su pareja”. En cuanto a la madre, el especialista la describió como “pasiva, dócil y escasamente protectora, con la evidencia de sentimientos de culpabilidad”.

Así, “un perito del Poder Judicial, entrenado especialmente para detectar relatos infantiles inducidos en materia de abuso sexual, validó el relato” del niño, planteó la Fiscalía. Y citando al juez argentino especialista en abuso infantil, Carlos Rozanski, sostuvo que “si las pericias indican que los relatos son verídicos, no pueden los jueces contradecir esas conclusiones sin explicación razonable y de base científica”.

El niño también contó lo que estaba viviendo en su hogar a la psicóloga del centro educativo al que concurre. Según dijo la especialista en el Juzgado, la narración fue espontánea y acorde con su edad. “Tenemos pues un segundo profesional que accedió de primera mano al relato del niño, lo validó y descartó cualquier inducción por parte de un adulto”, dice el escrito.

A su vez, la directora del centro educativo dijo que el niño es “muy correcto”, y que “no es fantasioso”, y la maestra lo describió como un niño que “no inventa”.

Todos ellos “descartaron expresamente la hipótesis de inducción por parte de la niñera, remarcando la espontaneidad y confiabilidad del relato” del niño, insistió la Fiscalía.

Además, el audio aportado por la niñera y cuestionado por el tribunal “no fue tenido en cuenta como prueba de cargo” por el fiscal, y no fue incorporado al juicio por el juez. “Sin embargo, el tribunal tomó este (único) elemento para absolver al encausado”, cuestionó la Fiscalía.

“¿Cómo es posible que el tribunal sostenga que el relato de la víctima ‘puede ser catalogado como coherente, conteste’ y al mismo tiempo concluya que fue inducido por la niñera? El absurdo es evidente y así, el único argumento absolutorio cae por su propio peso”, dice el escrito.

Por otra parte, la Fiscalía planteó que tras el procesamiento solicitó nuevos medios de prueba, los que arrojaron “resultados contundentes”: una pericia a su computadora y celular encontró imágenes con pornografía infantil, “que habían sido eliminadas previamente por el usuario”.

“Tal evidencia científica no solo arroja luz sobre el contexto de las acciones aquí investigadas, sino que incluso permitiría ampliar el elenco de delitos tipificados en el auto de procesamiento”, sostuvo la Fiscalía. “Sin embargo, de prosperar la tesitura del tribunal, la investigación no podrá avanzar sobre este punto”, advirtió.

En el allanamiento de la casa de la familia también se incautó una nota escrita por Cabrera que dice: “Cuando nació me enamoré de él, es mi sueño, pero estoy siendo el peor padre a veces (…) no puedo con mi ira (…) hace años pienso en suicidarme pero no tengo el valor”.

La Fiscalía aseguró que en la etapa del juicio ofrecerá más pruebas que demuestran la responsabilidad del indagado , que no detalló en esa instancia por una “elemental cuestión de estrategia procesal”.

Finalmente, la Fiscalía planteó que si el Tribunal consideraba que la prisión preventiva de Cabrera era excesiva, podía haberlo excarcelado de forma provisional, sin necesidad de clausurar la causa: “Lo que no pudo ni debió hacer fue clausurar el debate probatorio, cuando claramente había elementos pendientes de diligenciamiento, decisivos para la dilucidación de la investigación”.