Esperando a míster Bojangles, de O. Bourdeaut

Living la vida loca

2min
Nº1950 - al
E.A.L.

Los ojos del niño son como platos. Él es el narrador de esta fiesta perpetua, tan simpática como excesiva. O lo que es lo mismo, la alegría como crónico padecimiento. Sus padres tienen una vitalidad a prueba de límites. En esa casa se beben cócteles en abundancia con los invitados, se canta y sobre todo se baila. La mascota es una grulla que responde al nombre de Doña Superflua. El padre siempre llama a la madre de un modo distinto: Eugénie, Madeleine, Hortense… Y la adora y desea que ella sea feliz las 24 horas.

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