Ante la ausencia de programas estatales, una asociación civil busca suplir la carencia de vivienda y educación para adultos con discapacidades

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Nº1972 - al de Junio de 2018
Julio Bagno. Foto: Pablo Vignali / adhocFotos

A las cinco de la tarde del lunes 28 de mayo el profesor de música entró sonriente a la sala y sus nuevos alumnos aplaudieron. Primero cantaron algunas canciones, luego cada uno de los alumnos recibió una baqueta para improvisar algunos ritmos y al final bailaron.

Las 38 personas que estaban en la sala no eran niños de una escuela o adolescentes de un liceo. Se trataba de adultos discapacitados severos que son atendidos por una organización sin fines de lucro. La mayoría de ellos vive con sus familias, en varios casos en hogares monoparentales, y otros están en casas de salud.

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