José Palazzo. Foto: Nicolás Der Agopián

Será el 6 y 7 de octubre en Landia y con 38 bandas de rock

Aquí Cosquín

4min
Nº1968 - al de Mayo de 2018
J.F.

“En tres años la única forma de consumir música, en todo el mundo, será a través de los festivales”. La frase puede sonar apocalíptica o esperanzadora, pero es lo que se impondrá, o al menos así lo intuye José Palazzo, creador del Cosquín Rock. Este productor cordobés sabe bien de lo que habla. Desde hace 18 años organiza el evento de rock más convocante de Argentina, que ha logrado expandir por toda Latinoamérica, con una próxima parada en Uruguay el 6 y 7 de octubre en el Centro de Espectáculos Landia del Parque Roosevelt.

Dividido en dos escenarios, el predio —de 5.000 metros cuadrados— contará con diferentes alternativas, dentro de un marco musical imponente. Con 38 bandas y artistas ya confirmados, la oferta de propuestas será muy variada. 

En la primera jornada, se destacan los shows de Spuntone & Mendaro, Boomerang, La Tabaré, Mandrake Wolf, La Triple Nelson y Once Tiros; La 25 y Las Pelotas, de Argentina; el regreso de Os Paralamas do Suceso y, cerrando la noche, Los Buitres.

El segundo día, algunos de los nombres fuertes serán La Teja Pride, Dostrescinco, Las Pastillas del Abuelo, Trotsky Vengarán, la cantante Miss Bolivia, Tabaré Cardozo junto a la murga Agarrate Catalina, Cuatro Pesos de Propina y la banda española Ska-P.

La idea que tiene Palazzo para esta primera edición uruguaya es empezar con “algo chiquito” hasta transformarlo, “de acá a tres o cuatro años”, en un festival regional que logre seducir a gente de Argentina, Uruguay y Brasil. “Este año pretendemos consolidarnos, mostrarle a la gente que este es un festival donde pueden encontrar otras actividades además de la maratón musical”, le comenta a Búsqueda.

El perfil del festival suma al rock propuestas de teatro, artes escénicas y espacios gastronómicos. “El Cosquín Rock te exige, por lo menos, dos escenarios y dos circuitos con comidas típicas argentinas. ¿Cuál es el tema en Uruguay? Comemos lo mismo. Esa es una de las características del festival, además de la peregrinación, el viaje y la acampada”, dice Palazzo. Y agrega en tono canchero: “El tipo va con una determinada guita, coge, se droga y ve las bandas que más le gustan. Y encima puede decirles a sus padres: ‘Venite que vas a poder tomarte un vino en copa y comerte unas buenas carnes sin hincharme las bolas’”.

La idea que tiene Palazzo para esta primera edición uruguaya es empezar con “algo chiquito” hasta transformarlo, “de acá a tres o cuatro años”, en un festival regional que logre seducir a gente de Argentina, Uruguay y Brasil.

Palazzo tocaba la guitarra eléctrica en una “bandita”. Hizo sus primeras armas en la producción musical pegando afiches y redactando notas de prensa, además de negociar con los dueños de los bares para conseguir luces y equipos de sonido. Luego trabajó en la TV cordobesa. Con su experiencia empresarial en la materia, calcula que entre los dos días irán unas 20.000 personas. “Me lo imagino como el festival de invierno de Cosquín Rock”, dice. “Ya veo a los porteños cruzándose el río, y también viniendo de todo el litoral argentino, a pasar el fin de semana entre los árboles, acampando, fumando porros…”.

El festival que se hace cada verano en la ciudad cordobesa desde 2001, también es un semillero que sirve para proyectar a nuevos artistas. La producción del evento pretende recorrer todos los departamentos, después del Mundial de fútbol de Rusia, para buscar nuevas bandas y solistas que participen en un pre-Cosquín. Los seis mejores tendrán la posibilidad de tocar en el festival de octubre.

“Les tengo mucha fe a los nuevos talentos de acá porque ellos van a tener la responsabilidad de ser los próximos Buitres, No Te Va Gustar o La Vela Puerca, y es un gran desafío, teniendo en cuenta que el rock regional se encuentra en una meseta”, asegura Palazzo. El productor es consciente de que si bien su festival es cada vez más internacional, el rock regional lo es cada vez menos. “Creo que eso tiene que ver con que durante un tiempo las bandas argentinas se alinearon en esa teoría de la independencia y le cantaron mucho a la problemática estrictamente argentina, utilizando términos que, por ahí, son muy difíciles de entender. Es como si ustedes hablaran todo el tiempo de la rambla y de la problemática en Montevideo. Igual, las canciones son canciones y cuando a la gente le gustan, exceden el barrio”.

La producción del evento pretende recorrer todos los departamentos, después del Mundial de fútbol de Rusia, para buscar nuevas bandas y solistas que participen en un pre-Cosquín.

Estima que por las bandas que tocarán, serán muchos los jóvenes convocados. Y que cuando la gente se dé cuenta de que no es solo rock, “se sumarán las familias”. Esa ecuación es la que le cierra para constatar la buena salud con la que cuentan los festivales. “Salvo los megashows, tipo Stones­, U2 o AC/DC, la gente optará por los festivales. Esa tradición que en Argentina tienen nuestros tíos y abuelos con los festivales de folclore, ustedes lo tienen en los carnavales, y ahora tenemos que lograr tenerla en el rock”, concluye Palazzo.

Las entradas ya están a la venta en Red UTS. El abono para los dos días tiene un precio de $ 1.890. Por día, $ 1.090. La grilla completa se puede ver en el sitio web cosquinrockuy.com, en redes sociales @cosquinrockuy y a través del hashtag oficial #CRUY18.

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