Las firmas pagaron más IVA tras recibir una carta de la DGI informando que se pueden construir nuevas escuelas o ampliar la dotación de policías si se reduce el nivel de incumplimiento tributario

Baja la evasión de la renta empresarial, que ronda el 45%

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Nº1894 - al de Noviembre de 2016

Con la economía en recesión, a comienzos de la década pasada las empresas uruguayas llegaron a evadir hasta 70% de la renta por la que debían tributar. El nivel de incumplimiento de pago del impuesto sobre las ganancias —hoy el IRAE— fue disminuyendo en años recientes, cuando la actividad repuntó, y la última estimación hecha por la Dirección General Impositiva (DGI) lo situó en 44,7%.

El cálculo de esas tasas, a los que accedió Búsqueda, será presentado en las IX Jornadas Tributarias que organizará la oficina recaudadora el martes 29 y el miércoles 30. También se informarán estimaciones para el Impuesto al Valor Agregado (IVA) , que muestran, del mismo modo, una tendencia descendente —hasta un guarismo de 10,6% para 2014.

En el caso del IRAE, será la primera vez que la DGI haga pública una estimación de evasión. El tributo, de pago anual, grava con una alícuota de 25% las rentas de fuente uruguaya fiscalmente ajustadas obtenidas por las empresas.

La tasa de evasión es el cociente entre la recaudación potencial —estimada a partir de métodos indirectos— y lo cobrado, combinando información sobre el impuesto generado (devengado) y lo efectivamente cobrado por la DGI.

De promediar la evasión considerando exclusivamente el impuesto devengado y un valor proyectado (tomando en cuenta las declaraciones presentadas con atraso o el efecto de la fiscalización, por ejemplo), la Impositiva llega a una tasa de 44,7% para el bienio 2012-2013. Es el registro más bajo de la serie desde 2007-2008 (44,3%); por entonces empezaba a regir la sustitución del IRIC por el actual IRAE.

Dicho nivel de evasión en Uruguay es relativamente bajo respecto a varios países de la región , según estimaciones del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias, que, de todos modos, no son estrictamente comparables. Sin embargo, el dato, para la DGI, indica que “hay tela para cortar” en lo que hace al cobro del IRAE , comentó a Búsqueda una fuente del gobierno.

IVA

La tasa de incumplimiento de pago del IVA es mucho menor que la del tributo sobre la ganancia empresarial. Eso es razonable dado que, por ejemplo, la subdeclaración del impuesto al consumo se refleja en alguna medida en su tasa de evasión y, al mismo tiempo, determina una renta nula, por lo cual no hay cobro del IRAE.

En el caso del IVA, la DGI venía divulgando una medición anual de la tasa de evasión considerando lo devengado en los 12 meses del año más los tres del siguiente al informado. Esa estimación fue de 13,5% para 2014; era 48,7% en 2000.

Teniendo en cuenta que hay una recaudación que entra en años subsiguientes, calculó un valor final proyectado de la tasa de evasión (7,8% para 2014), que promediada con el 13,5% arroja un 10,6%. Con esa metodología (promedio de la tasa de evasión al 31 de marzo de 2015 y del valor final proyectado), los registros fueron bajando desde cerca de 40% a comienzos del siglo hasta ubicarse en menos de 20% a partir de 2009.

“Moral fiscal”.

“Si aquellos que actualmente eluden sus obligaciones tributarias evadieran 10% menos, los ingresos adicionales recaudados permitirían todo lo siguiente: entregar 42.000 computadoras portátiles a los escolares; construir cuatro liceos, nueve escuelas de Primaria y dos escuelas técnicas; adquirir 80 patrullas y contratar a 500 policías; añadir 87.000 horas de atención médica en los hospitales públicos; contratar a 660 profesores; y construir 1.000 viviendas (de 50 metros cuadrados por unidad). Habría recursos para reducir la carga fiscal. El comportamiento fiscal de cada uno de nosotros tiene efectos directos en la vida de todos nosotros”. Recibir por carta este mensaje —firmado por el titular de la DGI— movió a algunas firmas a incrementar sus pagos del IVA, que recaudó entre 7% y 9% más respecto a otras a las que no les llegó tal comunicación.

Eso surge de un experimento de campo realizado por el Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración estatal junto con la DGI. Los resultados de la investigación, encargada por el Centro de Estudios Fiscales, fueron presentados ayer miércoles 23.

Actuar sobre la “moral fiscal” produce, en promedio, un “efecto claro”, que dura incluso un año después de recibida la carta, en un contexto donde los contribuyentes creen que el nivel de los impuestos es alto y tienen una percepción pobre sobre el uso” de los recursos, concluyen los autores, Marcelo Bérgolo, Rodrigo Ceni, Guillermo Cruces, Matías Giaccobasso y Ricardo Pérez-Truglia.

El estudio va más allá, y también por medio de cartas firmadas por el director general de Rentas, comprobó que mensajes disuasivos —advirtiendo el riesgo para los contribuyentes de ser auditados, con mayor o menor probabilidad— incrementan los pagos de IVA entre 7% y 11% respecto a las empresas que recibieron una comunicación genérica de la DGI.

La investigación se realizó con una muestra de 28.996 empresas.

Unas 4.600 recibieron cartas de amenaza de auditoría (disuasión), aproximadamente la mitad con probabilidad baja (25%) y las otras con un riesgo mayor (50%). Entre las demás —cerca de 24.400—, a 12.790 les llegó una notificación de disuasión, a 2.555 la carta de “moral fiscal” (informándoles que podrían ofrecerse más bienes públicos si se redujera el incumplimiento de pago de impuestos), a 2.567 una comunicación alertándoles que duplica la probabilidad de recibir una inspección ante casos de presunción de evasión, mientras que el resto quedó como grupo de control, sin recibir mensajes. Se tomó agosto de 2014-julio de 2015 como período de análisis del comportamiento de los contribuyentes.

Las cartas de disuasión incrementaron los pagos de IVA en alrededor de ocho puntos porcentuales, en promedio. En comparación con una media de $ 220.292 anuales pagados, el efecto de esos mensajes fue un aumento de unos $ 17.500 por empresa.

Los efectos disuasivos son mayores en los tres primeros trimestres posteriores a recibir la carta, y comienzan a disminuir en el cuarto. Los autores señalan que en un estudio posterior se podría estimar la elasticidad del impuesto frente a la probabilidad de ser auditado y el tipo de penalización.

Cada empresa pagó casi $ 20.000 anuales más como efecto de la carta en donde se indica que la DGI utiliza información de miles de contribuyentes para detectar posibles evasores, y que la probabilidad de ser auditado se duplica para las mismas.

La investigación tuvo en cuenta algunos “efectos heterogéneos” que inciden sobre la actitud de los contribuyentes. Confirmó, como era de esperar, que la ausencia de retención del pago del IVA puede aumentar las posibilidades de evasión y esto explica el mayor efecto observado en las empresas con estas características frente a casi todos los mensajes.

Bérgolo, Ceni y Giacco­basso habían presentado en las Jornadas Tributarias de 2015 el resultado de haber testeado entre unas 6.000 firmas su reacción frente a cartas en las que se advirtió la posibilidad de ser auditado y las multas a que se exponían de constatarse que evadieron. Las que recibieron el mensaje pagaron 14% más IVA que el grupo de control, por “efecto susto” o “cagazo”, graficó un ex jerarca de la DGI al intervenir en ese foro académico, recogió entonces “El País”.