Aunque en general no lo ven como un problema “sistémico” sino como una “mediatización” de casos

Casi ocho de cada diez considera que aumentó la corrupción

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Nº1950 - al

El que termina ha sido un año intenso en casos de supuesta corrupción o desprolijidades en la gestión en algunas áreas del Estado. El más notorio involucró a Raúl Sendic, quien terminó renunciando a la Vicepresidencia de la República, investigado por las pérdidas que sufrió Ancap y los gastos con tarjetas corporativas de esa empresa estatal, cuando él integró su Directorio.

El trabajo de investigación periodística, de Búsqueda y otros medios, fue clave en el “caso Sendic”. También desde la prensa y ámbitos políticos se denunciaron presuntas irregularidades en hospitales de la Administración de Servicios de Salud del Estado.

El frustrado proyecto de instalar una planta de regasificación en Puntas de Sayago es otro caso sospechado de corrupción que tomó fuerza en 2017.

En otro orden, las compras de combustible realizadas por la Intendencia de Soriano a una estación de servicio de la que el jefe comunal del departamento era su propietario, confirmaron que la presunción de irregularidades y los apartamientos a la ética no es una cuestión exclusiva del partido de gobierno. El caso ameritó la intervención de un comité disciplinario del Partido Nacional.

En este contexto, los empresarios uruguayos tienen la percepción de que la corrupción aumentó pero no de manera significativa: 41% aseguró que creció “poco” y 34% estimó que lo hizo “mucho”. Otro 26% consideró que no se produjo un incremento.

Cuando se les pidió que argumentaran sus opiniones, muchas menciones (20) apuntaron en la dirección de que, en realidad, más que un aumento de la corrupción lo que hubo fue una mayor difusión informativa de casos y una “mediatización” de los mismos, también a través de las redes sociales. En una línea similar, otros señalaron que se incrementó la “sensibilización” y la “percepción” social del fenómeno, sin que necesariamente se haya agravado. “Roban como siempre; el tema está más en los medios”, indicó un empresario. “Son casos aislados”, afirmaron varios.

A su vez, 14 respuestas subrayaron que la corrupción en Uruguay no es un “problema sistémico” o relevante. Y varios apoyaron esa visión comparando con lo ocurrido en países como Argentina o Brasil; “somos un paraíso” en la región. Sin embargo, cinco empresarios opinaron que se trata de un problema que se ha convertido en una “tendencia mundial” del que el sistema político uruguayo no escapa.

Otro grupo de menciones apuntaron a identificar las causas de la corrupción y su supuesto aumento. Algunos (9) hablaron de fallas en los controles dentro del Estado o de “desprolijidades” e igual cantidad se refirió a debilidades en la gestión pública. Uno de los encuestados lo planteó de la siguiente forma: “El más sonado caso de ‘corrupción vernácula’ del 2017 lo asocio más a imperdonable impericia que a otra cosa”.

Con menos cantidad de menciones, otros empresarios se expresaron de manera crítica con el sistema político frente a los casos de irregularidades conocidos últimamente, señalando que hubo un “descrédito”, que creció el “amiguismo” y el “clientelismo” entre los jerarcas.

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