Deje constancia, presidente Vázquez

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Nº1910 - al de Marzo de 2017

El 8 de febrero pasado, el presidente Tabaré Vázquez puso cara de seriedad y le dijo en Alemania a la periodista chilena Jenny Pérez, de la Deutsche Welle, que en Venezuela rige una democracia porque “hay un Poder Judicial funcionando, hay un Poder Legislativo funcionando, la mayoría del Poder Legislativo es de la oposición como todos sabemos, y hay un Poder Ejecutivo con su presidente y un vicepresidente recientemente nombrado”.

Fue ciertamente lamentable que un presidente de un país republicano y democrático, como Uruguay, respondiera de esa manera ante una pregunta sobre la dictadura chavista que hoy encabeza Nicolás Maduro. No es siquiera concebible que el presidente ignore el enorme autoritarismo del régimen venezolano, su rampante corrupción, la inexistencia del sagrado principio de la separación de poderes y el sufrimiento del pueblo que padece, sin poder hacer casi nada, al payaso que tiene como presidente.

Es evidente que hay otras razones por las cuales Vázquez dice lo que no cree. No sabemos cuáles, pero hay otras razones.

El ex canciller del gobierno del Frente Amplio y actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, puso las cosas en su lugar e indirectamente respondió a la desgraciada posición del presidente uruguayo.

El martes 14, Almagro presentó a todos los gobiernos de la OEA un informe de 75 páginas y describió, con lujo de detalles, la patética situación de Venezuela.

Dejemos que hable Almagro:

· “Los hechos no dejan lugar a dudas. Venezuela viola todos los artículos de la Carta Democrática Interamericana”.

· “El diálogo ha fracasado. No podemos permitir que la premisa del diálogo siga siendo utilizada como cortina de humo para perpetuar y legitimar el poder autoritario de lo que se ha convertido en un régimen en Venezuela”.

· “Ese mecanismo de diálogo fue decisivamente funcional a la estrategia del gobierno de sostenerse en el poder a partir de reiteradas y continuadas violaciones a la Constitución. Esas violaciones a la Constitución tuvieron efectos devastadores sobre los derechos del pueblo y de los representantes electos por la gente”.

· “Esperar soluciones de un proceso de diálogo que no es tal, porque ni es recíproco, ni ha ofrecido garantías, ni ha cumplido ninguna de sus premisas, que no ha hecho más que agravar la situación del país y legitimar la continuidad del deterioro de sus instituciones, nos hace cómplices desde la comodidad de esperar por la acción de otros. Genera responsabilidad por omisión. Nuestra inacción en esta situación es sinónimo de omisión en proteger la democracia y los derechos humanos en Venezuela”.

· “El diálogo no ha dado ningún resultado y, en cambio, en cada uno de los cuatro ámbitos temáticos, la oposición ha salido perdiendo en todo momento; la situación política, económica, social y humanitaria ha empeorado; y el poder del régimen autoritario se ha perpetuado aún más. (…) La primera mesa de diálogo que supuestamente debía devolver sus poderes constitucionales a la Asamblea Nacional significó el fin de facto de la misma. Desde el inicio del proceso de diálogo, el Tribunal Supremo ha reducido aún más los poderes de la Asamblea Nacional, incluida la autoridad para elegir a los miembros del Consejo Electoral, para aprobar el presupuesto y para llevar a cabo un juicio político, o exigir al presidente que rinda cuentas. Por otra parte, se ha despojado de su inmunidad a miembros de la Asamblea Nacional. A dos diputados, incluido el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, se les ha impedido viajar fuera del país y se les han retirado sus pasaportes, y Gilber Caro, el miembro suplente que representa a Voluntad Popular, ha sido detenido y actualmente está encarcelado. Cada una de esas medidas constituye una violación directa de la Constitución de Venezuela”.

· “En todo momento, el número total de presos políticos ha aumentado desde que se inició el proceso de diálogo”.

· “La participación de la Santa Sede se ha convertido en una excusa para que los estados miembros de la OEA se retiren, esperando un progreso que no se va a materializar nunca. Es hora de que se reconozca el fracaso del diálogo como proceso para restaurar la democracia y la prosperidad de la población. El diálogo fue en realidad una herramienta para consolidar las peores variables autoritarias del régimen en la dimensión nacional y para no asumir compromisos de denuncia y presión internacional en el ámbito externo”.

· “El pueblo de Venezuela se enfrenta a un gobierno que ha dejado de ser responsable. La Constitución ha dejado de tener sentido”.

· “El Estado de derecho no está vigente en Venezuela; ha sido eliminado por un poder judicial completamente controlado por el Poder Ejecutivo, que ha anulado cada ley aprobada por la Asamblea Nacional (AN) así como sus potestades constitucionales o los derechos del pueblo, especialmente sus derechos electorales”.

· “Hoy en Venezuela ningún ciudadano tiene posibilidades de hacer valer sus derechos; si el gobierno desea encarcelarlos, lo hace; si desea torturarlos, los tortura; si lo desea, no los presenta a un juez; si lo desea, no instruye acusación fiscal. El ciudadano ha quedado completamente a merced de un régimen autoritario que niega los más elementales derechos”.

· “La corrupción es generalizada y la economía va en caída libre. No hay suficiente comida; los servicios de salud son extremadamente precarios, y la profunda crisis humanitaria es de una escala inaudita en el hemisferio occidental. Se ignoran los derechos civiles y políticos. Todo en interés de preservar la riqueza, el privilegio y la impunidad de quienes se aferran al poder”.

· “Es hora de que el Consejo Permanente encamine acciones específicas con resultados concretos, que el llamado al retorno a la democracia en Venezuela no tenga ambigüedades y no quede sepultado en intereses coyunturales”.

· “Nuestro continente tiene ahora ante sí una obligación moral y ética: recuperar los principios del sistema interamericano y restaurar la democracia en ese país. (…) La Carta Democrática Interamericana es nuestra herramienta para actuar en casos de alteración del orden constitucional y democrático en un país del hemisferio”.

· “Cada indicador social ha sufrido el dolor de la crisis, el aumento de la desnutrición infantil, el aumento de la mortalidad infantil, las muertes de los pacientes con enfermedades crónicas por no poder tratarse y la muerte de niños por carencia de vacunas”.

· “El referendo revocatorio no pertenecía al gobierno ni a la oposición, ni a los mediadores, ni al Vaticano; pertenecía a cada una de las personas que firmaron, arriesgando su empleo público, su libertad, la ayuda económica o alimenticia que podían estar recibiendo y que en muchos casos perdieron. Por lo tanto era completamente improcedente dejarlo sin efecto, violando la Constitución y los derechos del pueblo”.

· “Cada retroceso que se señala ha significado la violación de la Constitución desde su más caro principio: el respeto de la voluntad popular. El pueblo de Venezuela ha perdido su derecho a expresarse a través del voto. Las sucesivas y reiteradas manipulaciones de las disposiciones electorales, la imposición de normas exiguas y poco claras desde la creación de nuevos procesos y el incumplimiento de los plazos, el uso de interpretaciones subjetivas que acomodan el curso de los hechos a la conveniencia del oficialismo, no hacen más que perpetuar su continuidad en el tiempo y postergar indefinidamente la expresión de la voluntad popular”.

· “Venezuela se destaca en la región como el único caso de un país que era una democracia y que ha descendido vertiginosamente hasta convertirse en un autoritarismo de-senfrenado. El que debería ser uno de los países más ricos de la región es, en cambio, un país en el que impera un total colapso de todos los aspectos de la vida: humanitarios, sociales, económicos y políticos. Esta es una realidad que debemos estar dispuestos a reconocer, no en voz baja ni a puerta cerrada, sino en voz alta, en público, dejando constancia”.

· “El gobierno venezolano ha convertido su Constitución en papel mojado; la voz del pueblo venezolano ha sido silenciada y encarcelada, y se han propagado por todo el país la corrupción y el narcotráfico”.

Esto es lo que ocurre en Venezuela. Está todo incluido y fundamentado en el muy completo informe del secretario general de la OEA. Ahora, el presidente Vázquez no puede alegar la ignorancia que, por supuesto, nunca tuvo. U honra su investidura y se distancia de ese régimen dictatorial y corrupto, o sigue siendo su cómplice. En la vida hay que elegir.

Abraham Lincoln decía: “Se puede engañar a mucha gente durante poco tiempo; se puede engañar a poca gente durante mucho tiempo; lo que no se puede es engañar a toda la gente durante todo el tiempo”.

Se terminó su tiempo, presidente Vázquez. Ahora que está “informado” sobre el desastre venezolano, es momento para que elija quién es usted; no tenga dudas de que el pueblo uruguayo lo juzgará.