El camino del artista

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Nº1972 - al de Junio de 2018
por Adela Dubra

El actor Petru Valensky firmó por la campaña “Vivir sin miedo”, que plantea una reforma constitucional que, entre otras cosas, prevé la creación de una Guardia Nacional con integrantes de las Fuerzas Armadas. Accedió a sacarse una foto con Jorge Larrañaga, promotor de esa campaña.

Muchas personas empezaron a opinar en las redes sociales. “Petru se curó, ya no es más gay y ahora puede darse el lujo de vivir las botas a pleno”.  “Me perdiste como espectador y dejo de ver programas donde estés”. Uno escribió “miliquero hdp” y otro: “La fantasía del uniforme es irresistible para el gordo Petru Valensky”. Le dijeron que tenía mala memoria y que se olvida cómo lo trató la dictadura. “¿Te acordás, Petru, cuando te llevaban las razzias de los boliches?, ¿te acordás de aquella vez que estabas actuando y tu personaje estaba en una silla de ruedas, y te llevaron igual y en silla de ruedas a la comisaría? ¿te acordás cuando a las trans le pasaban la mano por la cara para dejarles el maquillaje tipo payaso y les arrancaban las pelucas y las ponían a barrer en la puerta de la primera para humillarlas?, ¿te acordás de las pintadas “ser homosexual no es delito” cuando se hizo la segunda marcha? No, no te acordás de nada, qué pena, el tiempo pasó y te fuiste volviendo un burguesito cagón. ¿Quién le teme a Italia Fausta? Vos, Petru”, decía uno de los mensajes que reprodujo el sitio Pantallazo.

Ante ese panorama, el actor publicó en su perfil de Facebook una carta dando explicaciones y pidió que se bajara la foto “que tanto daño me ha hecho”.

Escribió: “Entre todo lo que se ha dicho es... 'que no tengo memoria'. SÍ TENGO y TENGO MUCHA pues yo padecí como todos los uruguayos el período oscuro de la dictadura.

(...)

Alguien me llamó Burgués cagón!, a esa persona la invito a que conozca cómo vivo y que pregunte todos los beneficios que hago sin cobrar un solo peso. Si a alguien decepcioné como también se dijo, le pido disculpas, pero creo no merecer ese calificativo por ser LIBRE y QUERER AYUDAR A MI PAÍS.

Desafortunada fue la foto y prolongado fue el tiempo que dejé pasar para que retiraran la referida foto que me asociaba para muchos con Jorge Larrañaga. Sigo apoyando mi sector. Sigo apoyando a toda la comunidad LGTBI pues soy uno de ellos y no me olvido de la lucha para nuestros derechos.

Pero reitero, mi intención fue apoyar esta propuesta como apoyaría la de cualquiera sin importar el partido que sea. Yo quiero paz para mi país sin importar la bandera. Soy el Petru, de siempre.El que alguna vez te sacó una sonrisa. Y no soy mala gente, por el contrario, trabajo día a día para ser mejor.

Para finalizar, expreso NO ser merecedor de los agravios recibidos y es con gran angustia que escribo estas líneas.

No dejes de quererme...

Petru Valensky

Más allá de la pena que provoca, el caso da lugar a muchas interpretaciones. ¿Hay una mezcla de homofobia con intolerancia política? ¿Los agravios son porque alguien que se declara socialista decide separarse de la línea y pensar distinto?

Aquí nos conocemos todos y los artistas siempre han sentido las críticas al tomar decisiones. En su momento, cuando abrió la Alianza Uruguay-Estados Unidos, los actores que decidieron subirse a esas tablas fueron tratados de fascistas. La intolerancia siempre ha existido; lo nuevo es que las redes sociales la amplifican.

Estos días se ha escuchado que hay una suerte de caza de brujas. “Es una muestra del nivel de asfixia que esa censura social colectiva, impuesta por grupos de fanáticos a través de las redes sociales y medios paralelos, impone en alguna gente”, escribió Martín Aguirre en El País. Gerardo Sotelo dijo en Carve que estamos ante la estrategia de los regímenes totalitarios que buscan sembrar el terror: te castigo a ti de manera que los demás se vean amedrentados.

Los artistas siempre la tienen difícil y la relación con los políticos es compleja. Suele suceder que cuando se acerca la campaña, se sale a buscar artistas porque suman votos y prestigio. También es cierto que, en términos generales, los políticos uruguayos consumen poca cultura. Hace años, al recibir el Premio Manuel Oribe el director teatral Omar Varela dijo: “A los artistas nos gusta ver a los políticos en la platea, vengan a vernos más”.

El deseo de quienes se dedican al arte es que el público, y eso incluye a la clase política, los lea, vea sus exposiciones, vaya al teatro, al cine y a escucharlos tocar. Solo si conocen a los creadores y siguen sus carreras podrán al menos entender los mecanismos de la cultura. En el camino se volverían personas con más empatía y probablemente fueran más felices. Pero los políticos no van y casi no leen libros de autores nacionales.

En esa suerte de zona medio descampada aparece gente como la directora y dramaturga Marianella Morena, que hace unos años dijo: “No podés ser artista y no votar al Frente”, que si no fuera una declaración torpe y preocupante daría para reírse al menos por lo poco inclusiva que suena.Pocos artistas se animan a decirlo en voz alta pero lo padecen: el no ser votante o simpatizante del Frente Amplio lleva a que no los llamen para integrar jurados de concursos (tarea que se paga), no los convocan a viajes (generalmente son variaciones del mismo grupito el que se sube al avión), no ganan becas, no son parte del selecto grupo que tiene trabajo y beneficios. Están a la intemperie.

Entonces, el resultado es que el actor Petru Valensky pasó un muy mal momento —hay mucho dolor en su carta— y los intolerantes ganaron terreno: la próxima vez que una figura pública vaya a opinar de un tema sensible va a pensarlo dos veces. ¿Hay un grado más de temor? ¿Genera miedo opinar en este país? ¿Debe un artista pedir perdón por sus opciones políticas, pasajeras o constantes? Si es así, va mal la sociedad y mal el arte; va contra su esencia, contra su necesidad y contra su permanencia.

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