El cuis de la cuestión

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Nº1926 - al de Julio de 2017
por Darwin Desbocatti

Así es como creo que mejor se define nuestro actual nivel discursivo y de discusiones, ya no con el giro “el quid de la cuestión” sino con el cuis de la cuestión, el hámster chiquito del asunto, digamos. Hace rato que los uruguayos no salimos de la ruedita del hámster cotidiano en el terreno del pensamiento, no pasamos de rascar la superficie en ninguna de nuestras discusiones. No solo los temas sobre los que discutimos son de una altura alcanzable por un cuis, los tratamos de manera intermitente y fragmentada. Punto, fin de la discusión. Es así, no me lo discutan. De alguna forma siempre nos las ingeniamos para derivar rápidamente en un planteamiento binario, ¿o miento yo? ¿Sí o no?

Pensamos que las cosas se arreglan solas, pateándolas pa’ adelante, o con una mezcla de voluntad, gestos simbólicos, fe y actos de justicia. Un ejemplo al azar: la Universidad de la República, que pidió un presupuesto 10 veces mayor al que ya sabía que le iban a adjudicar para evidenciar lo que necesitaba (discusión simbólica), está a punto de declarar inaceptable la vía de las PPP para la reforma del Hospital de Clínicas (Markarian en una patriada con algunos decanos medio a la sordina habían conseguido que no saliera esa negativa y casi se lo comen, pero ahora parece que pierde), por considerarlas un instrumento espurio del capitalismo. Insisto: a eso le llamamos discutir. Uno supone que ellos pensarán que la reforma se va a hacer por la sola voluntad del Dios prístino de la educación pública una vez que lo hayan salvado de la contaminación del capitalismo neoliberal, o quizás sea sustentada por los excedentes económicos de la regasificadora que nunca vamos a construir, pero está excelentemente manejada por Gas Sayago, o quién sabe si el propio TLC con China que jamás vamos a firmar no permite una reforma del Estado-Estado y los chinos ya le arreglan el feng shui al Clínicas, que tiene una circulación de la energía espantosa.

Hace poco nuestro presidente se transformó en la Evita de los “cincuentones” y descendió él mismo de las alturas de la Torre Ejecutiva para decirles en persona que les va a dar lo que piden porque se lo merecen. Pero nadie les comunica a los treintones y cuarentones que son ellos quienes van a tener que sostener a los cincuentones (sí, sí, con la ayuda de los veintones, pero los que van a estar en pico de productividad uruguaya en ese momento van a ser los treintones, acá antes de los 40 no hacés un sope y después de los 50 entrás en los descuentos). En principio vamos a obviar esa parte, y en todo caso después que se lo diga Astori, total, a él ya lo odian igual. Convendría darles la novedad para que vayan pensando en algo para dentro de 10-12 años, a los treintones y los cuarentones, porque van a tener que generar unos 200 millones de dólares anuales únicamente para sostener a los cincuentones, eso si tenemos la suerte de que la partida que ingresa ahora al BPS dure efectivamente 10 años. Suerte para ustedes, treintones y cuarentones.

En el más complejo de los casos pensamos mediante falsas dicotomías con sesgos de razonamiento mágico. Mi preferida es una dicotomía mágica de falsa oposición que reduce los errores a cero: “¿Despilfarro en trabajadores que tienen un sueño inviable, o despilfarro en empresarios amigos que vamo’ a darle otra oportunidad a ver si se levantan?”. No hace mucho, en este mismo 2017 que estamos cursando, escuché a una autoridad del BROU argumentar (o al menos eso simulaba) que los préstamos del DesFondes —cuyo origen está en las ganancias del BROU— a los trabajadores de empresas fundidas sin evaluar la viabilidad del proyecto por parte del banco no eran cuestionables, o al menos no eran reprochables, porque también en su momento se le dieron como 40 millones de dólares en préstamos a Fripur y se fundió, algo bastante lógico después de unos 10 años consecutivos de pérdidas remendadas con más préstamos del BROU, o nunca se le cortó el chorro de préstamos a Soloducho, que al final se tomó el buque; y ante este tipo de casos cómo no le iban a dar 15 palos verdes del DesFondes al sueño de emancipación de las azafatas y los que sellan pasajes al frente de Alas U, o unos pocos millones a alguna textil que ya sabemos no puede funcionar, pero los trabajadores también merecen la oportunidad de fundirse autogestionándose, y que eso más o menos es la igualdad de oportunidades bien vista.

Les juro que lo escuché, y era una autoridad del BROU, de hecho se puede atestiguar ese tipo de respuesta en políticos y sindicalistas bastante a menudo. El problema ya ni siquiera es la plata, el dramático y escandaloso problema es el derrotero intelectual por el que venimos transitando a los saltos, mordiendo la banquina; si los métodos de pensamiento y el desarrollo cognitivo fueran una cancha de bowling, nosotros hace rato que íbamos por la canaleta. Esa forma de razonamiento es delatora de nuestra fragmentada capacidad mental como colectivo. El oprobio más o menos se resume así: los favores financieros injustificados, irracionales y a todas luces inviables para el capitalismo prebendario de amigos, con el fin de que nuestros empresarios locales jueguen a la industria, los compensamos con otros favores financieros insustentables al proletariado de amigos igualmente irracionales e ineficientes, para que los trabajadores jueguen al cooperativismo salvador de la patria. Lo plantean como si se anularan uno con el otro por estar a ambos lados del igual (para muchos la economía se reduce a eso: empresarios de un lado del igual, trabajadores del otro, facilísimo), y ser los dos de signo negativo (pérdida) para los fondos del BROU. Ahí está la parte mágica del asunto, el momento en el que nuestro cerebro nos hace un voilá y se alinea todo para nuestra tranquilidad autocomplaciente.

-40.000.000 US$ a empresarios amigos = -40.000.000 US$ a empleados soñadores

Que, como cualquiera sabe, se anulan:

-40.000.000 US$ a empresarios amigos = -40.000.000 US$ a empleados soñadores

0 de pérdida para el BROU, y muchos sueños hechos realidad.

El gobierno de Vázquez cambió el esquema, y ahora hacen un estudio de viabilidad del proyecto antes de dar el préstamo del DesFondes; parece que no alcanza con la voluntad y el compañerismo para recibir ese empujoncito monetario hacia la utopía. No sé qué habrá pasado con la otra parte: los empresarios inviables y bonachones que funcionaban como contrapartida para el equilibrio de las cuentas. Una pena que ya no funcione ese mecanismo en el BROU, porque nos iba a llevar al desarrollo. Por suerte nos queda la idea, no nos puede ir mal con ese nivel de razonamiento cuando discutimos.