Fotmer exportó 10 kilos de cannabis a Australia. Foto: Nicolás Der Agopián

El CEO de Fotmer Life Sciences, la primera empresa en exportar cannabis para uso medicinal, cree que el país puede montar una industria de US$ 1.000 millones

En el cannabis medicinal Uruguay es como la fábula de la tortuga y la liebre, todo es “lento”, pero igual llega “primero a la meta”

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Nº2039 - al de 2019
entrevista de Guillermo Draper

América Latina es uno de los grandes proveedores mundiales de drogas. Camuflado en contenedores o en el doble fondo de un barco para evadir a las autoridades, llega de algún modo u otro a manos de los consumidores. Esta vez, el pequeño cargamento de 10 kilos de flores secas de cannabis con alto nivel de Tetrahydrocannabinol (THC), uno de sus principales compuestos psicoactivos, salió de Uruguay y pasó frente a las narices de los organismos de control. Y en Australia lo recibieron con todos los papeles en orden. Esta vez fue legal.    

La empresa Fotmer Life Sciences, radicada en Colonia, se convirtió en la primera en exportar cannabis con fines medicinales en América Latina. El proceso para concretar el negocio fue “como todo en Uruguay”, similar a la fábula de la tortuga y la liebre, dijo a Búsqueda el CEO de la compañía, Jordan Lewis. Un proceso lento pero constante igual “te puede hacer llegar primero a la meta”, añadió.

Lewis sostuvo que su empresa planea aumentar sus exportaciones a Australia y trabaja para abrir el mercado de cannabis medicinal europeo, el más importante del mundo. El CEO opinó que, si mantiene su liderazgo, Uruguay puede crear una industria de US$ 1.000 millones. A diferencia de lo que ocurre en otros rubros, el sector tiene costos de producción menores que sus principales competidores en el extranjero, dijo Lewis, y añadió que trabajar en régimen de zona franca también supuso una ventaja importante para su empresa.

El producto que colocó Fotmer en Australia tiene un nivel de THC de entre 20% y 26%, muy superior a las flores de marihuana que se venden en farmacias uruguayas con fines recreativos. Los 10 kilos fueron adquiridos por su socio en Australia, Burleigh Heads Cannabis, y estará a disposición de los pacientes en breve. Consultado acerca de si hay estudios científicos que demuestren que su producto tiene beneficios para la salud, el empresario norteamericano respondió que “a nivel anecdótico” todos saben que el cannabis “es beneficioso para tratar determinadas condiciones médicas”, pero que recién ahora que es legal en varios países se pueden llevar adelante las investigaciones necesarias para comprobarlo.

—Fotmer acaba de concretar la primera exportación de cannabis con fines médicos en América Latina. ¿Qué implica esto para la empresa?

—Eso es un logro muy importante y representa el comienzo de la comercialización del cannabis medicinal en América Latina. Es el primer paso. Esto va directo al consumidor para su uso. En el pasado hubo anuncios de embarques para testeo, pero no con fines médicos, esa es la principal diferencia con nuestra exportación. Esperamos que en los próximos meses, con nuestro socio en Australia, vamos a poder exportar 100 kilogramos por mes en los próximos meses.

—¿Para qué lo usan esos pacientes?

—No estoy absolutamente seguro, pero hay varias condiciones médicas sobre las que el cannabis se puede aplicar.

—¿Cuidados paliativos o dolores?

—Sí. No quiero entrar en temas específicos, pero sí, generalmente son en temas de dolor, personas que sufren de epilepsia, fibromalgia, esclerosis múltiple; hay un montón de condiciones para las cuales el cannabis está aprobado. Tendría que ver las condiciones específicas en Australia.

—Es un producto que en Uruguay no se podría vender.

—No. Nosotros tenemos licencia para exportación y por eso estamos exportando. Pero también estamos trabajando para ser proveedores en el mercado local, porque hay una necesidad muy importante en Uruguay. Estamos en conversaciones con el Ministerio de Salud, el Ircca, para ver cómo podemos participar. Especialmente con los productos manufacturados, es decir en aceites y otras cosas.

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Foto: Nicolás Der Agopián

—¿Qué puertas cree que se abren ahora?

—Es una etapa muy importante porque ahora Uruguay se estableció… completamos el círculo. Esto comenzó en diciembre del 2013 cuando se aprobó la ley y aquí estamos casi seis años después con este embarque. Esta es la primera validación comercial y económica de la industria del cannabis medicinal en Uruguay. Creo que para Uruguay hay una oportunidad de crear una industria tan grande como la más grande que haya acá. El mercado del cannabis medicinal se espera que crezca a US$ 100.000 millones en los próximos 10 años y, dada nuestra primera movida y nuestra ventaja, podemos quedarnos con un buen porcentaje de ese mercado. Aun captando un 1% o 2% de ese mercado significaría más de US$ 1.000 millones para Uruguay.

—¿Cree que eso prueba que el sector del cannabis no era una burbuja?

—Sí, lo estamos viendo. Los mercados se están abriendo. Alemania, por ejemplo, es uno de los principales mercados en Europa, el Reino Unido está avanzando y Francia también. Es un mercado real y Uruguay es el único país en América Latina que exportó cannabis con alto THC. Y Fotmer es la única empresa que lo hizo, es un logro monumental.

—¿Cómo fue el proceso en cuanto a lo burocrático para concretar la exportación?

—Como todo en Uruguay, el proceso fue muy prudente, muy pensado. No ocurrió muy rápido, pero fue muy pensado. Creo que lo que pasó en los últimos dos años, que es desde que conseguimos la licencia, es que hubo un desarrollo de la confianza y conocimiento de los burócratas con nosotros y de cómo esto funciona. Entonces, fue un proceso de aprendizaje muy colaborativo con el gobierno. Trabajamos muy de cerca con el Ircca, con el Ministerio de Salud y el de Economía. Todo era nuevo. Fue un proceso en el que trabajamos muy íntimamente con todas las agencias del gobierno y creo que en este momento las cosas están funcionando muy bien y moviéndose a muy buen paso. Es la historia de la tortuga y la liebre, en muchos sentidos: a veces ser lento pero consistente te lleva al lugar donde tenés que ir y llegar primero. Creo que en este caso es el ejemplo que Uruguay está mostrando: se tomaron su tiempo, pensaron mucho cómo llevarlo a cabo y creo que el resultado es que eligieron un buen socio con el que podían trabajar; ese fue el proceso que nos permitió ser los primeros en América Latina en comercializar cannabis medicinal. Es una historia de éxito para Fotmer y para Uruguay.

—¿Uruguay no perdió su ventana de oportunidad por ser el primero en legalizar todo el sistema de cannabis?

—No, no la perdió.

—En un momento algunos especialistas advertían que la lentitud en la toma de decisiones hacía que Uruguay desaprovechara la ventaja.

—A eso me refiero con la fábula de la tortuga y la liebre. A veces una salida lenta desde las gateras, pero constante, te hace llegar primero a la meta. Eso es lo que logramos, ese es el significado de esta primera exportación. Fue un proceso lento, pero muy pensado y logramos llegar primero a la meta en América Latina. Uruguay está a la vanguardia.

—En Canadá hay grandes jugadores a escala mundial. ¿Qué posibilidades tiene una empresa como Fotmer u otras que estén instaladas en Uruguay de pelear contra ellos mundialmente?

—Creo que tenemos una buena ventaja operando aquí. Nuestra ubicación en una zona franca, lo que nos da una ventaja impositiva, significa que nuestros costos de producción son significativamente menores que los de nuestros competidores. Estamos produciendo, probablemente, a casi la mitad del costo de producción de Canadá. Ese es el resultado también de conocimiento, tenemos mucha experiencia, y de estar en un buen clima para producir cannabis.

—A nivel empresarial siempre se cuestionan los costos de producción en Uruguay, en parte por lo que se consideran cargas laborales altas. ¿La ventaja comparativa es la zona franca?

—El costo laboral en Uruguay no es el más bajo en América Latina, pero sí hay una ventaja en comparación con Europa y Canadá. Pero creo que la ventaja mayor es el clima, diseñamos un sistema de producción basado en las estaciones, por lo que no necesitamos luz artificial ni calefacción. Entonces, además de ser un sistema de producción sustentable, es muy eficiente porque usamos las estaciones para producir.

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Foto: Nicolás Der Agopián

—¿No pensaron en apuntar al cannabis recreativo?

—No. Debido a las normas internacionales sobre el cannabis, creemos fuertemente que nuestro foco debe mantenerse solo en productos medicinales.

—Todavía hay una discusión mundial acerca de los usos medicinales del cannabis y sus resultados. ¿Hay estudios que avalen que sus productos funcionan?

—Nuestro producto está testeado para asegurarnos de que no tiene contaminantes dañinos, que cumple con los requerimientos de los países. Nuestro sistema de producción está hecho para que alcancemos los más altos estándares posibles.

En cuanto a la pregunta mayor de si el cannabis es beneficioso para tratar determinadas condiciones médicas, creo que a nivel anecdótico todos sabemos que lo es. Todos tenemos amigos o familiares que han usado cannabis para dolores severos o personas que están haciendo quimioterapia. Más importante, ahora que Uruguay legalizó, Canadá también, hay más acceso para que los investigadores puedan hacer los estudios necesarios para informar a los profesionales médicos. Esos estudios están en proceso y mi esperanza es que en los próximos años tendremos la evidencia científica necesaria para que los pacientes y los médicos puedan trabajar confortablemente con cannabis como una herramienta.

—Pero hoy en día los doctores lo recomiendan igual.

—Lo hacen. Eso es más por experiencia. El cannabis ha sido usado por el hombre desde que se tienen registros históricos y hasta la década de 1940 era una de las sustancias más usadas en la medicina. Después llegó la industria farmacéutica y el cannabis fue empujado a un lado. Lo que está pasando ahora es que el sentido común y la apreciación de lo que funcionaba en el pasado está volviendo, y ojalá podamos recolectar la información necesaria para sostener eso también.

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