Danilo Astori.

En lugar del “2x3” anunciado, se está haciendo un control “muy estricto” de la creación de cargos dentro del Estado

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Nº1943 - al de Noviembre de 2017

En mayo de 2016 el ministro de Economía, Danilo Astori, debió anunciar el primer ajuste fiscal en los gobiernos del Frente Amplio, subiendo la carga tributaria y recortando gastos. Como parte del paquete aseguró que se limitaría el ingreso de funcionarios a la administración a dos de cada tres que se retiren, una idea que, dijo, se buscaría extender a los entes y otros organismos públicos.

Pero esa medida, identificada como el “2x3”, se transformó en otra cosa. “Que salieran tres y entraran dos no quedó finalmente”, dijo a Búsqueda el director de la Oficina Nacional de Servicio Civil (ONSC), Jorge Scavarelli. Explicó que en esa decisión pesaron distintos argumentos: “Estaba la teoría de Jorge Batlle de que no entrara nadie, entonces se inventaban todos esos contratos con empresas unipersonales o monotributistas que después se regularizó, por suerte. Como todos vimos el fracaso del cierre (de ingresos al Estado), se dijo que lo de que salieran tres y entraran dos evidentemente no se puede establecer, porque en realidad el Estado tiene cometidos que cumplir. No podemos tener la visión de que hay un número matemático, porque por ejemplo en la ANEP pueden salir tres pero se precisa que entren cuatro”.

La alternativa fue, según dijo, establecer un “mecanismo muy estricto, que está funcionando muy bien”, por el cual ningún ministro o jerarca de la administración central puede promover un llamado para crear cargos si previamente no fundamenta su oportunidad y mérito. Ello se analiza a nivel técnico, primero, y luego en una instancia política en la órbita de la Comisión de Análisis Redistributivo y Ocupacional, que preside Scavarelli e integran además, jerarcas del Ministerio de Economía así como de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.

Se trabaja con un “tedioso formulario” en el que las autoridades tienen que “justificar todas las variables sobre lo que se hizo antes, lo que se puede hacer”. “El interrogatorio es leonino”, ilustró el director de la ONSC. “Y salen equipos a trabajar en la reorganización; hay casos que bajamos dos o tres de siete u ocho que piden. Hay casos que tenés que dar los siete u ocho. No es una tabla”, aclaró.

“Cuando nos piden incorporar gente, Servicio Civil hace un estudio y eventualmente una reestructura para la mejor utilización de la gente disponible. Cuando nos convencemos de que no hay ningún mecanismo sustitutivo, entonces se habilita el cargo”, subrayó.

“No se trata del achique por el achique mismo”, añadió. “El objetivo, el mandato del presidente es la reducción del peso de la función pública dentro del presupuesto nacional, siempre cumpliendo los cometidos”, insistió el jerarca.

Los resultados de esa política todavía no están cuantificados y se verán recién con las estadísticas de “vínculos” laborales con el Estado que la ONSC difundirá en los primeros meses de 2018. Esa oficina contabilizó, al cierre de 2016, unos 293.600 vínculos, una cifra que representa aproximadamente 17% de la población ocupada en el país.

Por una disposición aprobada en la Rendición de Cuentas votada este año, esa dependencia empezará a recabar información sobre el personal de las sociedades de derecho privado o fideicomisos en las que el Estado es el accionista mayoritario. “Si bien las autonomías son muy importantes, hoy el concepto que se impone es el de los fondos públicos y hay que controlar en lo que se gasta”, señaló el titular de la ONSC.

“Numerología”.

Frente a la discusión que resurge cada tiempo acerca del tamaño de la plantilla pública, Scavarelli señaló: “El problema que tenemos es que estamos atrapados por la numerología. Y en realidad la importancia es que no tengamos excesos innecesarios, y que la gente que se va reponiendo tenga un estándar de calidad mayor. Después tenemos el desafío de retenerlos”, un fenómeno que el jerarca describió como un “drama universal” de los servicios civiles.

Según el titular de la ONSC, es “difícil” saber si hoy hay más funcionarios de los que realmente se precisan. “Excesos siempre hay o nunca es posible asegurar que no haya excesos, ni en lo público ni en lo privado. (…) Todos tenemos un margen excedente. Lo que hay que tratar es que ese número sea funcionalmente cada vez menor”, planteó. Y agregó: “Tenemos que tener la cantidad necesaria, sin abundancia excesiva, para el cumplimiento de los cometidos. Lo primero es tener la capacidad de cumplir los cometidos con la gente más profesionalizada y el menor número de ingresos”.

Desde su punto de vista, se impone una lógica combinada de “defensa de los derechos y del patrimonio nacional”. Ante, por ejemplo, la situación de “angustia” que le provoca a una persona a la que le llegó una factura de $ 20.000 de agua porque tiene el contador mal, dijo que debe haber un “trato, una forma de resolver, desde el gobierno electrónico pero con atención humana atrás. Se requiere cada vez más de gente profesionalizada e instrumentos informáticos. Todo lo que tonifiquemos el músculo del Estado es positivo. Eso está más allá de las ideologías”.