Entrevista: Azucena Arbeleche

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Nº1950 - al
Elena Risso. Fotos: Luciano Dogliotti

Trabajó con los ministros Isaac Alfie (colorado), Danilo Astori y Alvaro García (frenteamplistas) y ahora asesora a Luis Lacalle Pou. ¿Tenía identificación partidaria previa? Siempre fui votante del Partido Nacional. Mi primer trabajo en el sector público fue en la OPP cuando Javier de Haedo era director. Estaba en quinto de facultad, era muy joven. Entré al Ministerio de Economía cuando estaba (Alberto) Bensión. Me llamó Lito Alfie, que sabía que era del Partido Nacional.  Después vino (Alejandro) Atchugarry, después Lito Alfie. Y lo mismo pasó con Jorge Polgar cuando me llamó para trabajar con Astori.

¿Cómo terminó viviendo en Chile? A mi marido le surgió la oportunidad de trasladarse a trabajar y yo quería hacer una maestría en Economía aplicada. Fuimos por dos años y nos quedamos cuatro, porque cuando terminé mi maestría él quiso hacer una. Yo me quedé trabajando dos años más. Ahí nacieron mis hijos varones. Guardamos relación con ese país, vamos seguido, tenemos excelentes amigos. Mis hijos no se reconocen como chilenos, a diferencia de mi hija menor, María, que nació en Estados Unidos y se siente muy americana.

¿Por qué nació allí? Tiene una cardiopatía congénita. Me la diagnosticaron en las primeras semanas del embarazo. Roberto Canessa me dijo que era muy complejo que pudiera sobrevivir en Uruguay. Al final del embarazo viajé con mi madre a Boston. Mi marido llegó un domingo y lo fui a buscar en metro al aeropuerto. El lunes recorrimos el hospital, los dos somos muy ordenados. Y el martes fue el parto, el jueves la operación y el sábado salimos de las 48 horas de riesgo. La operaron varias veces en los primeros 18 meses de vida y este año también tuvo una gran operación. Este fue un año para festejar a nivel familiar.

¿Usted hizo una pausa en su trabajo para estar más tiempo con ella? Sí, cuando trabajaba en la Asesoría Macroeconómica con Alfie. Tuve un gran respaldo de él y de todo el equipo. Cuando volví de Boston me ofreció ser directora del área Macroeconómica y a los días María empezó a estar nuevamente mal, así que le dije que no iba a aceptar. Dejé el Ministerio porque era incompatible con los cuidados. Traté de hacer cosas en el sector privado, sin horarios ni obligaciones. En ese momento pensé que quizás no volvía a trabajar nunca más. Después, gracias a Dios, salió todo bien y por las vueltas de la vida tuve la oportunidad de volver al Ministerio. Y espero tenerla nuevamente.

Es muy religiosa. ¿Cómo combina su parte espiritual y su pragmatismo? No son incompatibles. Hay un camino que es metódico, práctico, de buscar soluciones, pero hay un momento en que te encontrás que hasta ahí llega el ser humano. Ahí me pongo en manos de Dios y será lo que resulte.

Desde niña leía de economía en inglés, ¿siempre tuvo clara su vocación? De chica leía muchísimo, ahora me encantaría leer mucho más. En vacaciones no paro de leer. Tuve la suerte de estudiar economía en el liceo en un programa internacional. Ahí me di cuenta de que me interesaba mucho, era una materia social con mucha matemática como instrumento.

En televisión parece mucho más dura y tímida de lo que es en el mano a mano. ¿Aprendió a relacionarse con la gente por la política? No soy tímida, pero no me gusta hablar porque sí. Si no tengo algo que decir no voy a hablar de entrada. Creo que siempre fui dura. Quizás porque las ideas las transmito con firmeza, es mi forma de ser. Lo que digo generalmente está estudiado y estoy convencida.

¿Cómo conoció a Lacalle Pou? Él estaba en la clase de mi hermana, que es dos años más chica que yo. 

¿Está a favor de la cuota política? Estoy a favor de que todos tengamos las mismas oportunidades para acceder a cargos en empresas, en sindicatos, en el Parlamento. Si para llegar a esa situación necesitamos cuota política, como un instrumento transitorio me parece que es algo bueno. Lo que me parece más importante es que se dé la igualdad de oportunidades y que después cada uno libremente elija qué estudiar, su orientación sexual, su pareja. Acá se trata de tener libertad, pero para eso tenemos que tener igualdad de oportunidades.

Viaja mucho. ¿Por qué no despacha equipaje? Por una cuestión muy práctica: muchas veces uno llega a destino y la valija no apareció y seguramente a la hora tengo una reunión y no puedo no disponer de ella. Además, en algunos aeropuertos perdés mucho tiempo mientra esperás que salga la valija.

¿Qué no le puede faltar en la valija? Con el carry on podés llevar todo lo que necesitás para diez días. Incluso en invierno. No tengo comodines, me visto bastante simple. Sí llevo una cartera grande con la tablet, la computadora y cargador.

¿Tiene algún destino al que trata de volver seguido? Los destinos al exterior siempre son por trabajo o por razones médicas de mi hija. El destino familiar que más disfruto es ir al campo en Cerro Largo.

Es experta en macroeconomía. Pero hablemos un poco de economía doméstica. ¿En qué trata de ahorrar en su casa? La regla es simple: siempre lo que gaste la familia tiene que estar por debajo de lo que estamos ganando. La digo para el Estado porque es lo mismo. Lo cual no quiere decir que haya determinados momentos en los que endeudarse puede ser bueno, pero para cosas que se justifiquen, como una inversión. También tengo la necesidad de tener dinero guardado por cualquier precaución por mi hija. Y después trato de ahorrar en lo chico: voy al supermercado con una lista y cuando mis hijos traen las cosas les digo que vean si lo de al lado no es más barato.  El manejo de la casa es en conjunción con mi marido, hasta las compras de supermercado.  Cuando empecé a trabajar con mis hijos me preguntaban: “¿Tu marido te ayuda?”. Y a mí me chocaba mucho la pregunta. Mi marido me ayuda, yo lo ayudo, nos ayudamos. 

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