El Colegio de Abogados decidió no publicar el artículo donde el constitucionalista Daniel Ochs expone su visión, porque contiene “calificativos que no son usuales” en la revista

Experto dice que es inconstitucional que sin “motivos objetivos que lo justifiquen”, legisladores dejen sus partidos para sumarse a Novick

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Nº1900 - al de Enero de 2017

“La banca es personal”, argumentó el senador Daniel Bianchi luego de anunciar, en mayo de 2016, que dejaría el Partido Colorado y se uniría al grupo liderado por Edgardo Novick, pero que mantendría su lugar en el Parlamento.

La estrategia de captar legisladores de otros partidos le permitió a Novick contar hoy con dos diputados —Adrián Peña, que dejó el Partido Nacional, y Guillermo Facello, ex colorado—y un senador, sin haber participado todavía en elecciones nacionales. El cambio de bando de los legisladores generó críticas de los partidos blanco y colorado, que cuestionaron la “ética” de los desertores, aunque en general admitieron que no podían reclamarles las bancas.

Más allá de las disputas partidarias, el abogado y docente Daniel Ochs, experto en Derecho Constitucional, decidió analizar el tema desde el punto de vista jurídico, en un artículo titulado “El ‘caso Bianchi’. La plutocracia y el transfuguismo”, que escribió para la revista del Colegio de Abogados, aunque luego la agremiación decidió no publicarlo por considerarlo muy personalizado y con calificativos que no concordaban con su estilo.

El constitucionalista planteó que la democracia uruguaya está basada en un sistema de partidos y sostuvo que el abandono de una agrupación sin motivos evidentes afrenta lo previsto en la Constitución y genera una crisis de confianza en los votantes.

Según señala en su artículo, si “no hay evidencia de motivos objetivos que justifiquen” el abandono del partido por el cual el legislador fue electo, este es “irregular, porque entraña una burla al electorado”.

“No creo que la banca sea del legislador y él pueda hacer lo que le plazca. En una democracia hay que dar razones. Uno de los motivos por los que el sistema democrático uruguayo es firme, es que tiene partidos muy viejos y muy robustos. El día que habilitás a que haya pasajes como si nada, debilitás el sistema”, dijo Ochs a Búsqueda.

“No hay democracia seria en el mundo que no se haya preocupado de preservar y garantizar que para ocupar cargos públicos en el gabinete o en Parlamento, necesites pertenecer a un partido, porque son estructuras que nos garantizan debates, programas, democracia interna, todo lo que quiere la Constitución uruguaya cuando habla de partidos”, explicó Ochs.

Por eso, a su juicio es “inadmisible” que se permita que haya bancadas “apartidistas”. Hasta que se aprobó el Partido de la Gente, los legisladores que se fueron con Novick respondían a él, pero no pertenecían a ningún partido.

“Me niego a admitir que los partidos sufran resquebrajamientos que supongan apartamientos de los programas, porque son programas que le prometieron a la gente, y eso genera una crisis de confianza en el electorado”, sostuvo. “La gente deja de creer, y ese es el activo más valioso que tiene una democracia, que la gente crea en el sistema. Y eso es un drama, porque no hay democracia robusta que no se asiente en la confianza del público”, advirtió.

Ochs también planteó como un problema la sospecha de que las adhesiones a Novick podían responder a una “cuestión de dinero”.

“No digo que haya habido una contraprestación, pero la idea que puede tener el público es que el dinero de Novick sea un factor que explique esto. Si Novick no tuviera dinero, ¿esto se hubiera conformado? No tengo prueba de nada, pero la gente tiene buenas razones para creer que no”, opinó.

En el artículo Ochs dice que si hay motivos para pensar que quien cambió de partido “forjó su decisión a cambio de una retribución, se habrá burlado todo el sistema de representación y la ilicitud del cambio deriva de la máxima de que el fraude todo lo corrompe”.

Y plantea: “¿La fortuna personal del señor Novick explica la conformación de la nueva bancada? ¿Si el señor Novick no fuera rico se habría conformado igualmente ese agrupamiento en torno a él? El ciudadano medio tiene buenos motivos para creer que su fortuna es definitoria”.

A su juicio, “es escandaloso que en una República con partidos políticos decimonónicos (de los más viejos del mundo), se permita su desmantelamiento merced a la ‘compra’ de bancadas parlamentarias. Y más escandaloso aún es el silencio resignado, por cuanto y como decía Simone de Beauvoir, lo más escandaloso del escándalo es que pase inadvertido”.

Irregular.

En su artículo Ochs analiza si la conducta del legislador que abandona un partido por el cual fue electo “es jurídicamente neutra”. Señala que si bien la Constitución “no contiene una prohibición expresa”, sí establece que las “estructuras partidarias sean democráticas”.

“Al diseñar el modelo electoral y organizar las bases del sufragio, el artículo 77 de la Constitución dice pocas palabras. Pero inyecta —a esas oraciones— un riquísimo contenido al regular los partidos políticos”, dice Ochs. “Porque es mucho decir que los partidos deberán ejercer, efectivamente, la democracia interna. Al implementar semejante exigencia el constituyente le cierra el paso a la desgraciada posibilidad de que un iluminado o un acaudalado o una elite puedan apoderarse de un partido político”, evalúa.

Si se toma en cuenta “la prevención que anima al constituyente (al exigir que las estructuras partidarias sean democráticas) y, además, asumimos que la democracia exige, como pre-requisito, partidos políticos y credibilidad pública, debiéramos cambiar el foco y, cuando menos, no responder que todo cambio (aunque él resulte una burla escandalosa al electorado) es jurídicamente irreprochable”, opina.

El abogado sostiene que hay casos en que el pasaje a otro partido tiene “causa justa”. Cuando es producto, por ejemplo, de “una crisis política en la que el cambio, razonablemente, se pueda justificar frente al electorado”, como cuando en diciembre de 1986 se aprobó la Ley de Caducidad y “operó una especie de tsunami político que resquebrajó estructuras partidarias”.

Por tanto, para pronunciarse sobre “si es o no jurídicamente aceptable” el cambio, debe hacerse “un minucioso test de las circunstancias que rodean” la decisión. “Si se registran condiciones políticas que, razonablemente, lo tornen plausible frente a un sector del electorado, el mismo será constitucionalmente regular”, sostiene.

“Si, por lo contrario, no hay evidencia de motivos objetivos que lo justifiquen, el cambio será irregular, porque entraña una burla al electorado”, afirma. Y citando a los autores María Alejandra Perícola y Gonzalo Joaquín Linares, concluye: “es un menosprecio de la relación del representante con los electores y en un distanciamiento de los compromisos electorales asumidos con los ciudadanos”.

Calificativos inusuales.

El artículo de Ochs, al que accedió Búsqueda, fue escrito hace varios meses para la revista “Tribuna del Abogado”, que edita el Colegio de Abogados, y que había manifestado interés en el tema. Sin embargo, cuando el abogado les envió el trabajo finalizado, el Directorio del colegio resolvió no publicarlo.

Según informó a Búsqueda el ex presidente del colegio Eugenio Xavier de Mello (en octubre asumió la presidencia César Pérez Novaro), el Directorio evaluó, por unanimidad, que el trabajo incluía “una fuerte personalización con calificativos que no son usuales en las publicaciones de la revista”.

Xavier de Mello dijo que fue la Comisión de Publicaciones la que advirtió al Directorio del “tenor” del artículo, y lo envió para que lo evaluaran. “Se resolvió que no se publicara en virtud no de su contenido sino de algunas expresiones que se consideraban desalineadas respecto a la práctica y los criterios de la publicación”.

El constitucionalista, que ha publicado varias veces en la revista, solicitó por escrito que se reconsiderara el tema. Pero el nuevo Directorio ratificó la decisión, informó Xavier de Mello, aunque resolvió que se redacte una nota donde se expliquen los fundamentos de la decisión.

“No se trata de discrepar con las críticas que Ochs hace a ciertas prácticas políticas, sino que se trataba de evitar una fuerte personalización con calificativos que no eran usuales, en publicaciones de la ‘Tribuna’ ”, dijo el ex presidente.

“Planteé al Colegio que si hay gente que opina otra cosa, sería bueno publicar todo en la misma revista y discutirlo. Ahora, si recurrís al corte, invisibilizás el tema, lo silenciás, y no lo discutís”, cuestionó Ochs. “Es importante como comunidad que se debatan estas cosas. Planteo el tema del dinero y el poder político, que es muy importante y hay que prestarle atención. No lo escribí con ninguna finalidad aviesa, simplemente para contribuir y tratar de que haya una discusión pública”, afirmó.