Estudiar cómo la tortuga repara su médula espinal ayudaría a saber por qué los mamíferos no lo logran. Foto: Nicolás Der Agopián.

El equipo del Instituto Clemente Estable atraviesa una etapa prometedora tras décadas de estudio

Investigadores uruguayos buscan “pistas” para encontrar la cura de las lesiones de la médula espinal y develar sus “secretos”

5min 1
Nº1934 - al de Septiembre de 2017
escribe María Paz Sartori

“Esta no está muy bonita. Esa no, está hinchada, parece muerta. Esta sí, esta puede ser”. La investigadora Cecilia Reali prueba una y otra vez, enfoca y desenfoca la imagen que se proyecta en una pantalla mientras su ayudante está pendiente de los monitores. Buscan registrar la actividad eléctrica de las células del canal central de la médula espinal de un ratón. Intentan con una, prueban con otra. Llevan ya más de dos horas concentradas en uno de los laboratorios del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE).  

El equipo formado por investigadores del IIBCE y de la Facultad de Ciencias ha comenzado hace unos días a ejecutar un proyecto de investigación con esperanzas de aportar información útil para poder, en un futuro, tratar lesiones de la médula espinal que no se regenera y hoy deja secuelas de por vida.

Los accidentes de tránsito suelen ser un motivo frecuente por el que ocurren las lesiones y las personas que las padecen pueden quedar inválidas, parapléjicas, dependiendo del lugar y la severidad de la lesión.

Por primera vez la Fundación Wings for Life decidió financiar una investigación en Latinoamérica. Es en médula espinal y comenzó a realizarse en Uruguay liderada por el investigador Raúl Russo, quien lleva más de dos décadas de trabajo en el tema.

El investigador Raúl Russo observa a una de las tortugas a estudio en el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable. Foto: Nicolás Der Agopián.
El investigador Raúl Russo observa a una de las tortugas a estudio en el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable. Foto: Nicolás Der Agopián.

Autopista.

La médula espinal es parte del sistema nervioso y conduce información entre el cerebro y el cuerpo. “Es una especie de autopista que transmite información” y ejecuta los comandos del cerebro, comentó a Búsqueda Russo, investigador jefe en el Departamento de Neurofisiología Celular y Molecular del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE).

La médula espinal es de consistencia blanda, viscosa a temperatura corporal, y está protegida por una estructura ósea, las vértebras que forman la columna vertebral. “Se organiza en segmentos, ingresa información desde la periferia y sale información de dos tipos: una controla los músculos y otra es responsable por todos nuestros actos motores”. Otra función importante de la médula espinal, y de la que se habla poco, es el rol que tiene en regular otras funciones del cuerpo como la presión arterial o la vejiga, conocidas bajo el paraguas del ‘control autonómico’”. Cuando hay una lesión, todo esto puede verse afectado. La médula “tiene poca capacidad de autorreparación” en humanos, característica que comparte también con todos los mamíferos. Cuando ocurre un daño las consecuencias suelen ser irreversibles.

Si bien los mamíferos no pueden solucionarlo, hay vertebrados inferiores como la tortuga, la salamandra e incluso peces, que tras lesiones sí pueden recuperarse.“Por alguna razón los mamíferos perdimos esa capacidad en la evolución”, explicó Russo.

El grupo del IIBCE lleva años de estudios en tortugas. “Es un pariente mucho más cercano a nosotros los humanos que la salamandra, que tiene la capacidad hasta de regenerar un miembro amputado. La trotuga no tiene capacidades tan completas de regeneración, pero es mucho más eficiente que la que tenemos los mamíferos”, comentó Russo. 

El equipo observa cómo al cabo de tres meses las tortugas que estaban parapléjicas empiezan a mover las patas y coordinar movimientos. Los dos tramos de médula espinal que quedan separados comienzan a reconectarse, los circuitos se comunican por encima y debajo de la lesión, algo que no ocurre en humanos.

“Es interesante entender cuál es la clave que hace que la tortuga desencadene una reparación satisfactoria y que recupere su locomoción”, porque si se encuentra “podríamos decir qué es lo que les falta a los mamíferos”, resumió. 

¿Cuáles son las células que orquestan la regeneración en la tortuga? Son las células del canal central de la médula espinal. Hacia allí dirige su investigación.

Canal central.

En la médula espinal hay una estructura llamada “el canal central”. Es como un pequeño tubo en la parte central que recorre toda la médula y está tapizada de un tipo de células interesantes para investigar. 

“A pesar de que en los mamíferos no hay regeneración, las células del canal central frente a una lesión reaccionan. Están dormidas y cuando ocurre la lesión comienzan a dividirse y migran a ese sitio para contribuir a la reparación de la médula, pero se quedan cortas. No son tan eficientes como las de sus parientes lejanos (las de tortuga) que sí logran reparación”, indicó Russo. 

“El punto es si a futuro podremos tratar las lesiones de la médula espinal a partir de estos recursos que tiene el organismo. Habría que potenciar estas células, lograr que la reacción frente a la lesión fuera más completa. Frente a la reacción (la lesión) existe la contribución de las células para reparar, pero no es suficiente”, explicó. 

En estas semanas el equipo empezó a ejecutar el proyecto de dos años de Wings for Life con un presupuesto de 170.000 euros. Registrarán en ratones la actividad eléctrica de las células que tapizan el canal central y que eventualmente migran desde ese lugar al sitio de la lesión. Además, analizarán cómo cambia la expresión de genes de las células del canal central de los ratones antes y después de la lesión.

Con esta investigación “pretendemos encontrar una o dos claves que aporten para manipular las células del canal central y que la reparación sea más satisfactoria. Algunas pistas para avanzar a largo plazo en el proyecto de la cura para la lesión de la médula espinal”, resumió Russo. “Tratamos de mirar el problema desde distintos ángulos por distintas ventanas para comprenderla mejor”.

El grupo se propone responder interrogantes. Las células progenitoras son aquellas que tienen la capacidad de dividirse, multiplicarse y eventualmente podrían colaborar a reparar la lesión y reconectar la médula espinal. Pero las que migran a la lesión ¿son progenitoras?, ¿se pueden dividir o cuando migran ya pierden esa capacidad? Eso aún no se sabe. “No lo ha estudiado nadie hasta ahora”, dijo Russo. El registro electrofisiológico (registro de la actividad eléctrica) de las células podrá aportar información al respecto. 

“Estamos en una etapa muy inicial en la que empezamos a entender los secretos que esconden estas células progenitoras para la reparación”.

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.