La legisladora atribuyó la deuda a grupos vinculados al pastor Márquez, quien pagó con cheques de su Iglesia gastos de la campaña electoral en 2014. Foto: Presidencia

Juez obliga a la senadora Alonso a pagar una deuda por facturas impagas a una empresa que imprimió sus listas

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Nº1922 - al de Junio de 2017

Cuando su figura política todavía estaba en proceso de construcción, la senadora Verónica Alonso jugó fuerte para tener un buen desempeño en las elecciones internas del 2014 y así conseguir una ubicación privilegiada en las listas de cara a las nacionales de ese año. Su estrategia incluyó acercarse a los líderes de la Iglesia Misión Vida de las Naciones, cuya cara visible es el pastor Jorge Márquez, quienes le dieron apoyo para armar listas y hasta cubrieron gastos de la campaña con fondos de la organización.

El éxito electoral de Alonso en aquella oportunidad, sin embargo, le está provocando dolores de cabeza. Es que en abril la senadora y su esposo, Marcel Gerwer, fueron condenados en primera instancia a pagar más de U$S 30.000 a una imprenta que los demandó por no haber saldado una deuda presuntamente generada en los comicios de junio del 2014, según los documentos a los que accedió Búsqueda.

La pareja apeló la decisión argumentando que los trabajos que reclama la imprenta Vistosul SA —que suele ser contratada por candidatos del Partido Nacional en períodos electorales— fueron para listas que la apoyaron y que estaban vinculadas a la Iglesia Misión Vida, pero que se manejaban de manera independiente a la senadora.

La denuncia.

A mediados del 2015, el titular de Vistosul, Martín Nyczka, presentó una demanda contra Alonso y Gerwer porque en la campaña electoral le encomendaron trabajos de imprenta, como volantes, afiches y listas que después no se habrían pagado. El empresario alegó que de todas esas tareas quedó una factura pendiente por un monto de U$S 31.780. Ese documento no tiene la firma de los demandados, sino de Gabriel Cunha, que trabajó para Alonso en la campaña y tiene vínculos con la Iglesia de Márquez y con los hogares Beraca.

En su respuesta inicial a la demanda, la senadora y su esposo dijeron que desconocían por qué la imprenta emitió una factura a nombre de ellos “sin que estos sean los obligados al pago ni tampoco hayan encomendado las tareas”.

“Si bien dicha imprenta confeccionó las listas encabezadas por la senadora Verónica Alonso en las elecciones internas de junio del 2014, dicha tarea no fue encomendada” por ella, aseguraron. Añadieron que la legisladora estaba en aquel momento a la cabeza de “una enorme infinidad de listas”, pero “no todas correspondían a personas de su círculo más cercano”.

Sostuvieron que Cunha “no es ni jamás fue dependiente ni representante de los comparecientes, careciendo de todo tipo de facultades a efectos” de representar a los demandados.

En su defensa, Alonso y Gerwer dijeron que al averiguar qué había sucedido, detectaron que el propio Cunha se había hecho cargo de los costos de la imprenta con dos cheques —por montos de U$S 14.655 y U$S 13.376— firmados por el pastor Márquez contra una cuenta corriente en dólares de la Iglesia Misión Vida para las Naciones. Añadieron que no había una factura para sustentar ese pago por culpa del empresario, quien iba a usarlos para financiar la compra de papel.

Cunha “tenía interés en las tareas de imprenta”, porque se trataba de “listas de agrupaciones políticas por él lideradas”, insistieron. Según información del Partido Nacional, Cunha estuvo vinculado a más de 60 agrupaciones que apoyaron a Alonso en las elecciones.

Alonso declaró ante el juez de la causa Federico Tobía en noviembre del 2016. En esa oportunidad, dijo que cada agrupación que la apoyaba era “autónoma e independiente en el tema de la impresión de listas y cada uno resolvía con quién las iba a imprimir”.

Al ser consultado su esposo sobre cómo se financiaban las listas, aseguró que “Verónica les dio plata a ellos para lo que necesitaran” e insistió en que luego cada uno se movía con autonomía.

La pareja dijo una vez más que quien solicitó los trabajos a la imprenta fue Cunha y que él tendría que hacerse cargo del pago.

Los mensajes. 

En su respuesta, el abogado del denunciante aseguró que Cunha trabajaba por orden y en representación de Alonso y su esposo. Presentó como pruebas correos electrónicos y mensajes de texto intercambiados entre el dueño de la imprenta y Alonso en los que, según el escrito, se prueba que la senadora y Gerwer estaban al tanto de las negociaciones que mantenía Cunha para la impresión de las listas del sector.

Presentó un mensaje de texto enviado por Alonso el 30 de mayo, días antes de las elecciones, al dueño de la imprenta tras un reclamo del empresario: “Martín hablé recién. El lunes Gabriel se va a sentar con Marcel a ver el detalle de cada cosa: entregas, cantidades, etc. Como entenderás, hacer eso hoy es imposible. De todas formas me dice Gabriel que tu terminaste recién ayer de entregar”.

Varios testigos citados aseguraron que Alonso y Gerwer pidieron trabajos y en ocasiones se reunieron con el dueño de la imprenta.

Para probar la participación de los dos demandados, el empresario sugirió en su declaración que se analizaran las cuentas bancarias del esposo de la senadora, quien le habría pagado con cheques personales y aseguró que Alonso le entregó en mano U$S 26.000.

Con respecto a si estaba saldada la deuda gracias a los cheques de la Iglesia, el denunciante dijo que los pagos del pastor Márquez no fueron para cubrir todos los trabajos, sino para “desbloquear la entrega de listas, de Verónica Alonso”. La senadora y Gerwer “habían encargado las listas”, pero la imprenta no estaba dispuesta a liberarlas si no levantaban una deuda pendiente, explicó. “El pastor me llamó que las pagaba él y él luego las cobraba a Gerwer”.

Apelación.

Pese a los argumentos esgrimidos por la defensa, el juez de la causa sostuvo que había quedado probada la “representación invocada” por Cunha para firmar la factura con los trabajos adeudados a nombre de la pareja. “Debe necesariamente convenirse que aquel encargó dichos trabajos y luego los recibió de conformidad de los codemandados y con la anuencia especial de Marcel Gerwer”, dijo.

Para el magistrado, las defensas esgrimidas por Alonso y Gerwer “no pasan de ser meras afirmaciones de parte carentes de todo sustento probatorio que lo respalde”.

Como consecuencia, el juez Tobía condenó a los demandados a pagar U$S 31.780 más los “intereses legales que correspondan”.

Alonso y su esposo apelaron el fallo de primera instancia el 4 de mayo. En su escrito, insistieron en que Gerwer nunca encomendó trabajos a la imprenta, sino que fue el propio Cunha.

Añadieron que Cunha era un “colaborador de las listas de Misión Vida” y que “ellos tenían la mayoría de las listas que se presentaron”.

La relación.

La relación de Alonso con la Iglesia de Márquez le ha generado problemas a la senadora en los últimos meses. Es que los vínculos no acabaron en la campaña. Álvaro Dastugue, su suplente en Diputados, también es pastor de Misión Vida.

Por eso, muchos legisladores del Frente Amplio apuntaron a Alonso cuando en febrero el pastor Márquez dijo en el programa Desayunos informales, entre otras cosas, que en la “ideología de género” que promueve el gobierno “ningún tipo de acto sexual es malo en sí mismo y esto incluye relaciones sexuales de mayores con menores, relaciones con animales”.

Alonso debió desmarcarse de esas afirmaciones. “A todos los que me preguntaron: frente a las declaraciones de J. Márquez quiero expresar que no tengo nada que ver y no las comparto en absoluto”, escribió en Twitter.

El oficialismo también apuntó a Dastugue y sus vínculos con Misión Vida cuando la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento investigó, en 2016, denuncias de explotación laboral en los hogares Beraca, vinculados a la Iglesia en la que es pastor. En las sesiones, algunos testigos declararon que jóvenes que vivían en los hogares fueron utilizados para trabajar en la campaña electoral del 2014.