La “House of Cards” uruguaya de la que se siente víctima Sendic

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Nº1914 - al de Abril de 2017
escribe Andrés Danza

La entrevista terminaba. Era la primera después de mucho tiempo. Casi una hora de preguntas y descargos se diluían cuando el periodista radial, para cerrar en forma amena, consultó al vicepresidente de la República, Raúl Sendic, sobre lo que estaba leyendo. La respuesta fue muy sugerente: “Un libro de John Kennedy. Está muy bueno. Se llama ‘Perfiles de coraje’. Es de un grupo de personas que pasó situaciones muy difíciles en su vida política y tuvo que salir adelante y estoy tratando de ver cómo lo encararon”.

Para insistir con la idea, por si algún oyente estaba distraído, segundos después Sendic contó que también había visto los primeros capítulos de la serie televisiva de Netflix “House of Cards”, pero que no pudo soportarla hasta el final. “Me empezó a pasar lo mismo en la vida real y la dejé de ver”, ironizó y se rio buscando complicidad.

Así culminó el reportaje que el programa “InterCambio” de Radio M24 le realizó a Sendic el jueves 6, pero ese también es el prólogo de una historia de supuestas envidias, conspiraciones y engaños dentro del Frente Amplio, aseguraron a Búsqueda varios dirigentes de esa colectividad política.

Como en “House of Cards”, una de las series recientes más vistas, lo que existió en Uruguay para los que respaldan a Sendic fue un plan con el objetivo de destruirlo políticamente en distintas etapas.

La ficción norteamericana se centra en un político ambicioso que primero se desempeña como diputado, después como vicepresidente y que conspira contra el presidente, logrando que renuncie y luego ocupando su lugar.

Sendic manifestó sentirse la víctima de un juego similar pero en su versión local. Algunos de sus detractores frenteamplistas, consultados por Búsqueda, niegan cualquier tipo de conspiración y aseguran que lo que dejó por el piso las aspiraciones presidenciales del segundo de Tabaré Vázquez son los propios hechos.

Tomando como base lo conversado por Búsqueda con cuatro legisladores de distintos sectores del Frente Amplio cercanos al vicepresidente, la “House of Cards” uruguaya que Sendic asegura que existe cuenta con cuatro episodios.

Episodio I.

Se acercan las elecciones nacionales de 2014. Sendic, hijo del histórico líder tupamaro Raúl Sendic, mantiene una relación afectuosa con el entonces presidente José Mujica y el principal candidato a sucederlo y ex mandatario: Tabaré Vázquez.

Los canales de televisión y los diarios muestran imágenes de Sendic en encuentros “mano a mano”, tanto con Vázquez como con Mujica, con apenas unas horas de diferencia.

En las elecciones internas de junio obtiene la mayor votación dentro del Frente Amplio y se consolida como la principal figura de recambio en el oficialismo. Tanto que casi nadie objeta que sea el compañero de fórmula de Vázquez.

En las elecciones nacionales de octubre, su sector político, la lista 711, pierde el primer lugar con el Movimiento de Participación Popular (MPP), liderado por el entonces presidente Mujica, pero obtiene una buena votación que le permite contar con tres senadores y seis diputados.

Los analistas y politólogos le colocan a Sendic el cartel de “sucesor natural” de Vázquez y, al día siguiente de las elecciones, algunos empiezan a referirse a él como el “candidato indiscutido” para 2019.

Episodio II.

El ministro de Economía, Danilo Astori, logra convencer a Vázquez de la necesidad de suspender la construcción del Antel Arena. Así comienza este nuevo capítulo: un punto de quiebre para Sendic con “un impacto muy fuerte”.

Luego de varias idas y venidas, la obra continúa pero el vicepresidente concluye que la maniobra fue para dar la sensación de que “ahora paramos, empezamos a revisar todo y venimos a frenar determinadas desprolijidades”.

Por más que el ministro de Economía tiene un rol protagónico, Sendic no acusa directamente a Astori de ser el “artífice” de la “jugada política” para perjudicarlo.

Como “principal cerebro” y protagonista del episodio de la “conspiración” introduce a un nuevo personaje en su “House of Cards” local: Esteban Valenti. No lo menciona en forma directa al hablar en público, pero se refiere a él y a otros que “trabajan junto a él” como los responsables en privado, incluso ante los principales líderes del gobierno, según contaron algunos de los protagonistas.

En la entrevista radial del jueves 6, respondió en forma afirmativa cuando le preguntaron si dirigentes frenteamplistas habían “operado” en privado y contó por primera vez públicamente un episodio que había sido difundido por Búsqueda a fines de 2015. Según Sendic, el senador del Frente Amplio “Marcos Carámbula denunció los mails y los mensajes que se mandaban desde el Frente Amplio al senador (del Partido Nacional) Álvaro Delgado para que planteara una investigadora de Ancap”.

El vicepresidente dice tener la “certeza” de que fueron Valenti y personas de su entorno los que enviaron esos “mails” y “mensajes” con “información confidencial” sobre Ancap, que durante su gestión registró una pérdida cercana a los U$S 800 millones.

Dirigentes del grupo de Sendic también otorgan responsabilidad a Valenti y a su esposa, Selva Andreoli, en la difusión de que no es licenciado en Genética Humana, por más que se presentaba como tal.

La información fue publicada por “El Observador” en febrero de 2016, luego de una investigación realizada por la periodista Patricia Madrid. Legisladores de la lista 711 aseguran que una de las fuentes fue Andreoli, que estudió al igual que Sendic en Cuba, y así se lo hicieron saber a Astori.

Semanas después, el ministro de Economía se desvincula de Valenti, que hasta ese momento era uno de sus principales asesores e integraba la dirección del Frente Líber Seregni.

Episodio III.

El mejor concepto que define a este nuevo capítulo es “la caída”.

Luego de lo ocurrido con la investigadora de Ancap y que se confirmara que el vicepresidente no cuenta con el título con el que se presentaba, el hasta hace pocos meses seguro postulante presidencial para 2019 se precipita por un largo tobogán que parece no tener final.

Ya no dice más que lo estrictamente necesario en público, evita mostrarse, no atiende los pedidos de entrevistas y opta por viajar lo máximo posible al exterior en representación tanto del Poder Ejecutivo como del Legislativo.

Las encuestas lo muestran como el político peor valorado del país, con un saldo negativo que en algunos casos supera el 50%.

“Hay un ambiente de crispación política importante”, dijo en la entrevista radial al analizar semejante escenario. “Es muy embromado cuando a través de determinados mecanismos como las redes o la prensa se manipula la opinión pública y se generan sospechas que no se pueden probar en la Justicia. Pero el daño está hecho”.

También involucró a su antecesor en Ancap y actual intendente de Montevideo, Daniel Martínez, en las decisiones que tomó al frente de la empresa petrolera estatal.

Martínez es de los pocos políticos uruguayos con una valoración positiva y se perfila como muy probable candidato presidencial. “Entonces no todo está perdido”, reflexiona Sendic en privado, y con eso abre paso a un nuevo capítulo.

Episodio IV.

Es el momento de intentar la resurrección. En una reunión con los principales referentes de su sector político, Sendic resuelve encabezar la lista 711 al Senado en las elecciones de 2019 e iniciar un período de apariciones públicas.

Una de las primeras es la entrevista radial del jueves 6, en la que reivindica su gestión: “No nos debemos extrañar de que Ancap dé resultados positivos de 15 millones de dólares este año. Nosotros la preparamos para eso”.

Pero también prepara algunas recorridas por el interior del país y se encarga de explicar en distintas reuniones políticas que es víctima de un “complot” planificado para no permitir que un hijo de Sendic llegue a ser presidente de Uruguay.

“Hay muchas cosas que no puedo decir” en público, se disculpó en la entrevista radial. No todavía, advierten sus allegados, porque a Sendic le gustaría sumar nuevos episodios a la “House of Cards” local, solo que ahora en el rol de guionista.