El miércoles 29 en el Teatro Solís se proyecta el documental belga-argentino “La calle de los pianistas” sobre la joven pianista Natasha Binder, integrante de una familia de virtuosos de este instrumento

La niña prodigio de una dinastía

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Nº1910 - al de Marzo de 2017

En una pequeña calle de Bruselas, la Rue Bosquet, hay dos edificios gemelos separados por una medianera. De un lado vive Martha Argerich, la reconocida pianista argentina. Del otro lado viven los Tiempo-Lechner, una singular familia de pianistas argentinos integrada por la matriarca y pedagoga Lyl Tiempo, sus célebres hijos Sergio Tiempo y Karin Lechner, y la joven Natasha, de 14 años, hija de Karin. Natasha se subió por primera vez a la butaca del piano de su casa a los tres años, pero ya lo venía escuchando desde mucho antes, como ella misma lo cree, probablemente desde la panza de su madre.

Natasha Binder y su madre Karin Lechner.

De niña debía mover su cuerpo recorriendo la butaca de un lado a otro para poder alcanzar las teclas en los extremos del piano, mientras sus pequeños dedos las recorrían con prisa interpretando obras de los clásicos maestros. A los siete tocó su primer concierto de Beethoven en Londres y en el Teatro Colón de Buenos Aires. A los 11 años volvió al Colón para vivir uno de los momentos cumbre de la familia al interpretar el concierto de Bach a cuatro pianos junto a su madre, su tío y su abuela. En aquella oportunidad fue invitada al programa de Susana Giménez por su virtuosismo a tan corta edad.

Pero con la llegada de la adolescencia, Natasha tiene que decidir si el piano deja de ser un juego y se convierte en su profesión, y así seguir la tradición de la familia. Hacer lo que mamó desde la cuna o inventarse una vida nueva, distinta. Esa es la encrucijada en la que se encuentra y es el puntapié del documental “La calle de los pianistas”, que se verá el miércoles 29 en el Teatro Solís. Después de la proyección, Natasha en persona dará un concierto junto a su madre y una pianista uruguaya invitada.

Natasha Binder, su abuela Lyl Tiempo y su madre Karin Lechner.

La preparación musical de esta niña prodigio (hija de otra también niña prodigio) es un asunto familiar del que todos están pendientes. Después de que su abuela fuera su profesora, su madre tomó ese rol, siendo además su mentora y consejera. En la edad de las incertidumbres y el gigantesco signo de interrogación que representa el futuro, Natasha se pregunta qué es ser un pianista. En los diarios de su madre, en los videos familiares, en los pianistas de la casa de al lado aparece la realidad de cómo sería su vida frente al piano. Las dudas le recorren el rostro. Su mirada pensativa busca señales, respuestas. Mientras, sus manos no pueden dejar de divertirse en el teclado.

El documental, escrito, dirigido y producido por Mariano Nante (Buenos Aires, 1988), es su ópera prima y fue presentando en la función de clausura del festival de cine independiente Bafici en 2015 en el Teatro Colón, en un espectáculo muy parecido a lo que ser verá en el Solís. Además, el filme ganó el Premio Cóndor de Plata a la Mejor película documental en 2016, que entrega la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina (ACCA), y fue Mejor documental del año de los Premios Sur 2015, que entrega la Academia Nacional de Cine de Argentina.

“En la novela ‘La prisionera’, Marcel Proust describió la música como una especie de lengua natural: ‘La música es como una posibilidad que no se ha realizado: la humanidad ha tomado otros caminos, el del lenguaje hablado y escrito’. En ‘La calle de los pianistas’ por momentos parece revivir ese precioso postulado de la metafísica proustiana”, escribió el periodista Federico Monjeau en el diario “Clarín” sobre un trabajo que ha recogido críticas positivas.

Documental y concierto “La calle de los pianistas”, con Natasha Binder, en el Teatro Solís (Buenos Aires y B. Mitre, tel. 1950 3323). Miércoles 29, a las 20:30 horas. Entradas entre 380 y 1.050 pesos, en venta en Tickantel y boletería del teatro.