La vida loca

3min
Nº1926 - al de Julio de 2017
por Antonio Pippo

Se podía oírlo gritar a caballo —con voz aguda, casi como un desaire para su bigote espeso según los estereotipos machistas de la época— con una cuerda enroscada a la cintura para sacar del apuro a las carretas que se empantanaban en la cuesta de Montes de Oca, allá por fines del siglo XIX.

Fue también resero en La Banderita, trapecista y payaso del circo Rafetto y hasta tipógrafo, antes de lanzarse a su vocación.

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