Mujeres maravilla

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Nº1930 - al de Agosto de 2017
por Pau Delgado Iglesias

En junio de este año se estrenó a escala mundial La mujer maravilla, la primera película que se hace sobre este personaje desde su creación en 1941. No soy particularmente fanática de las películas de superhéroes, pero resulta extraño que con tantas sagas de Superman y Batman, la industria cinematográfica no se hubiera planteado hasta ahora producir una película protagonizada por la principal heroína de DC Comics. Aunque tal vez no resulte tan extraño si tenemos en cuenta por ejemplo que de 120 películas hechas en el mundo entre 2010 y 2013 solo 31% de los personajes ‘con nombre’ eran mujeres, solo 23% de las películas tenían una protagonista o coprotagonista femenina, y 93% de los directores eran hombres (según un estudio del Instituto de Medios y Género de Geena Davis). El estreno de La mujer maravilla sorprende también por ser la primera película con temática de superhéroes dirigida por una mujer (Patty Jenkins) y que además es un éxito de taquilla, convirtiéndose en el filme con dirección femenina más taquillero del mundo (lleva recaudados 779 millones de dólares en dos meses), y superando a Batman vs. Superman en el mercado norteamericano.

Aunque cueste creerlo, aun en 2017 la resistencia a los roles protagónicos femeninos proviene de la industria pero también del público. Antes del estreno de Mad Max: Furia en el camino, en 2015, un grupo de hombres convocaron a boicotear la película por considerarla una ‘pieza de propaganda feminista’ camuflada de película para varones. El enojo provenía de que la coprotagonista Imperator Furiosa, le “ladraba órdenes” a Mad Max, y “nadie puede darle órdenes a Mad Max”. En la misma línea, ante el anuncio de la remake de Cazafantasmas con un elenco totalmente femenino, las críticas no se hicieron esperar, y se centraron exclusivamente en el hecho de que las “cazafantasmas” fueran mujeres y no hombres. El director y escritor, Paul Feig, acusó a los detractores de misóginos. La película se estrenó en 2016 y fue un fracaso de taquilla. En julio de este año, la BBC anunció que Jodie Whittaker protagonizaría la 13ª temporada de la serie inglesa de ciencia ficción Doctor Who, sobre un personaje que viaja en el tiempo en una cabina de teléfono. El hecho de que una mujer por primera vez tome la personalidad de Dr. Who desató la furia en las redes, generando comentarios como: ‘La BBC quiere lavarles la cabeza a tus hijos’, ‘viajar en el tiempo es algo de hombres y solo de hombres’, o ‘es Doctor Who no Nurse Who’.

Es importante mencionar que el hecho de que una mujer protagonice una película o una serie de televisión no significa que estas tengan contenidos feministas, apenas significa que ayudan a contrarrestar la desigualdad estructural de presencia femenina en la industria audiovisual. Otros problemas como la sexualización y objetización de los personajes, por ejemplo —medidos en algunas investigaciones a partir de indicadores como la flacura, la desnudez, la ropa sexualmente provocativa y el atractivo físico— están mucho más dirigidos a los personajes femeninos que a los masculinos, y esto es otra forma de discriminación. No es casualidad que tanto en Mad Max como en Mujer Maravilla la mayoría de los personajes femeninos sean encarnados por modelos o exmodelos (las propias Charlize Theron y Gal Gadot, así como las esclavas sexuales de Mad Max y muchas de las amazonas de Mujer Maravilla). Además de delgadas y atractivas, estas mujeres son en su mayoría blancas y cuando aparece una mujer afro, como en Cazafantasmas, muchas veces se cuestiona lo estereotipado de su rol (allí la única mujer afro es la que no tiene estudios universitarios).

Es por todo esto y por muchos otros detalles que el mote de ‘películas feministas que van a lavarte el cerebro’ parece excesivo frente a lo que en realidad se presenta. Y aunque sueño con el día en que una película realmente feminista sea un éxito de taquilla, quiero decir que me gustaron todas; que disfruté de ver a mujeres protagonizando películas de cómics, acción y ciencia ficción —un privilegio que probablemente un hombre dé por sentado porque nunca se cuestionó cómo es no verse representado más que en roles de padre, hijo, esposo o joven sexualmente atractivo. Aplaudo entonces a la industria y a sus muy tímidos pasos hacia una producción audiovisual menos desigual y más poblada de mujeres ‘maravillosas’.