La emblemática casa sobre la Laguna del Diario construida por el arquitecto Samuel Flores Flores que está en peligro de ser demolida reavivó el debate sobre el patrimonio edilicio

Poseidón en el ojo de la tormenta

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Nº1956 - al de Febrero de 2018
Elena Risso

La Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación comunicará en las próximas horas a la Facultad de Arquitectura que está dispuesta a habilitar una mesa de diálogo sobre el futuro de la casa Poseidón de Punta del Este, pero que de ninguna manera se puede declarar el bien como patrimonio protegido de un día para otro. Además, el organismo entiende que para tomar una decisión en ese sentido se debe tener en cuenta la opinión del dueño (un grupo inversor argentino) de la vivienda ubicada en la Laguna del Diario. 

Por el punto en el paisaje que ocupa, es imposible no verla al salir de Punta del Este. Enteramente blanca, con líneas redondeadas, la enorme residencia  se levanta desde la década de los 70 entre colinas verdes al borde de la laguna, junto a la ruta de entrada y salida del balneario. Es uno de los ejemplos más importantes de arquitectura blanca que desarrolló el reconocido arquitecto Samuel Flores Flores. Y está en peligro de desaparecer. Descendientes de su creador, académicos e integrantes de la comunidad arquitectónica pelean por mantenerla en pie.

La Comisión de Patrimonio tenía previsto reunirse el miércoles 7 para responder al pedido realizado por el Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República para que se tomen acciones de protección patrimonial sobre la casa Poseidón. En la institución se entiende que para analizar el tema se debe convocar a la facultad, a la Intendencia de Maldonado, al Municipio de Punta del Este, y a los dueños de la casa, el grupo inversor que prevé edificar en el lugar un complejo de apartamentos denominado Poseidón Laguna. Según fuentes consultadas por galería, no se descarta que se pueda llegar a una alternativa que permita, por ejemplo, edificar una nueva construcción pero integrando la casa al proyecto, aunque en todo eso incide la opinión del propietario.

Arquitecto Samuel Flores Flores. Foto: gentileza revista Arte y diseño

El 28 de enero, el diario El País publicó que Poseidón iba a ser demolida y que en su lugar se levantaría un emprendimiento edilicio llamado Poseidón Laguna, a cargo de los estudios argentinos Mario Roberto Álvarez y asociados y Julio Plottier. El proyecto cuenta con tres edificios de cinco pisos, con apartamentos de dos y tres dormitorios y servicios de lujo. La propiedad fue adquirida hace unos siete años por un grupo inversor argentino que se la compró al empresario Alexander Vik por unos 9 millones de dólares. La construcción de Poseidón Laguna fue autorizada por el exintendente Oscar de los Santos en la administración anterior, que aprobó una nueva reglamentación sobre la altura permitida en la zona. 

La noticia se conoció dos meses después de que Flores Flores muriera a los 84 años en plena actividad. El arquitecto fue el responsable de proyectos edilicios emblemáticos de Punta del Este, en especial de la conocida línea de arquitectura blanca y del desaparecido complejo de Las Grutas. También desarrolló buena parte de su carrera en Buenos Aires. El País informó que Poseidón sería la segunda casa icónica de Flores Flores en ser demolida en Punta del Este. Hace unos años fue el turno de Torres Blancas, en la Parada 27 de la Brava, un proyecto que en su momento fue expuesto en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Una vez conocida la noticia, las reacciones contrarias a la demolición no se hicieron esperar. Magdalena, hija de Flores Flores, contó al diario que cuando hace algunos años se habló por primera vez de la posible demolición de la casa intentó sin éxito reunirse con los inversores para buscar la manera de que el proyecto mantuviera en pie la residencia. "La idea nuestra no es parar la edificación masiva porque es imposible, pero sí lograr una solución que contemple los deseos y valores culturales de la comunidad, dejando a Poseidón como sello e incluso como herramienta de marketing", dijo.

Interiores de la casa Poseidón. Foto: gentileza revista Arte y diseño

El fin de semana pasado, el Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura planteó que la casa sea incluida en la lista de bienes patrimoniales protegidos. Para el centro de estudios, Poseidón es parte del “capital intelectual del Uruguay” y un símbolo de su cultura arquitectónica. La facultad recordó que este pedido ya lo habían hecho en 2015. Las fuentes de la comisión consultadas por galería indicaron que la Facultad de Arquitectura no incluyó a Poseidón en la lista que elaboró en 2011 con las 122 obras que consideraba que debían ser declaradas de interés arquitectónico nacional, y que recién en 2015 se elevó un planteo para contemplarla como una de las 400 viviendas que integraban una nómina para ser evaluadas como de interés departamental. Al cierre de esta edición, a la Intendencia de Maldonado aún no había llegado ningún pedido de solicitud patrimonial de Poseidón por parte del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura, dijo Fernando Cairo, subdirector de Cultura. Por otra parte, galería consultó al estudio argentino a cargo del proyecto Poseidón Laguna para conocer su opinión sobre este asunto e indicaron que el arquitecto Hernán Bernabó, responsable del emprendimiento, se encontraba de vacaciones, por lo que no pudo hablar al respecto. 

Para que la Comisión de Patrimonio o una intendencia —en este caso la de Maldonado— otorgue protección patrimonial a una casa, edificio o monumento, la solicitud debe hacerse por parte de un grupo interesado, institución, dueños, o familiares del autor de la construcción. El tema pasa a estudio y en caso de aceptarse, la edificación queda exonerada de  determinados tributos. Como contrapartida, la construcción tiene que ser preservada en buen estado, no puede sufrir grandes modificaciones, ni ser demolida, y tiene que estar abierta al público en algunas ocasiones, como por ejemplo el Día del Patrimonio. Una vivienda protegida puede ser vendida, ya sea para ser habitada o para algún emprendimiento, pero tomando en cuenta esas condiciones. Muchas veces los propietarios de casas emblemáticas no quieren que sus residencias pasen a esta categoría, porque llegado el momento eso puede operar como una traba al momento de la venta. Por ejemplo, la imposibilidad de demoler una casa en un terreno puede llegar a disminuir el monto de una transacción, porque quienes compren pueden no querer estar obligados a edificar teniendo que preservar una construcción en medio del predio.

BUENOS AIRES Y LAS GRUTAS. Si bien Poseidón acapara hoy la atención pública, la obra de Flores Flores es mucho más extensa y abarca más de 200 construcciones tanto en Uruguay como en Buenos Aires, donde desarrolló buena parte de su carrera luego de recibirse como arquitecto en 1963. Nueve años después también se graduó en Argentina y en su extensa trayectoria se especializó en arquitectura blanca —con casas del estilo de Poseidón— y también en arquitectura orgánica, integrando las edificaciones al entorno en las que estaban proyectadas. Fue docente en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República y dio clases y conferencias en Argentina y en otros países. Sus trabajos fueron expuestos en Estados Unidos, Alemania, Francia e Inglaterra.

Una de sus obras más significativos fue el club de Las Grutas en Punta Ballena, que comenzó a fines de los 60, y para lo que fue necesario trabajar en la piedra. Se removieron 800 metros cuadrados de roca con 18.000 cartuchos de dinamita para construir el club con piscina, según consta en el libro La aldea feliz. Episodios de la modernización en Uruguay, del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República. El club tenía restaurante y boite, y dejó de funcionar ya hace varios años, pero fue un lugar emblemático para varias generaciones y un sitio obligado para figuras del espectáculo y del jet set que llegaban a Punta del Este. 

El complejo Las Grutas fue diseñado por Flores Flores y se convirtió en una referencia del balneario.

EL LEGADO. Para el arquitecto Mariano Arana, especialista en Historia de la Arquitectura, la obra de Flores Flores se caracteriza por el enriquecimiento volumétrico, el espacio lumínico y el manejo de determinados elementos, en particular el revoque grueso. El exintendente de Montevideo consideró que Poseidón es “un símbolo” de un momento histórico del país. “Fue capaz de generar una volumetría muy variada y de ángulos muy acotados, que facilitaba la riqueza volumétrica y la búsqueda del espacio interno. Tiene una riqueza atractiva en el interior pero también buscando variables visuales hacia el paisaje que lo rodea”, dijo a galería.

Para el arquitecto Willy Rey, expresidente de la Comisión de Patrimonio Histórico de la Nación, la obra de Flores Flores tiene una impronta muy particular porque cuenta con un “componente artístico”. “Es una obra que denota un conocimiento del diseño, pero que está también acompañada de un saber constructivo, que tiene un manejo del material, que está muy acompañada del valor de la inserción de la obra. La obra no cae en cualquier lado como si fuera un platillo volador sino que está muy pensada con el contexto”, dijo.

Rey explicó que la obra de Flores Flores es “muy artesanal”. “Está marcada por una valoración de la artesanía constructiva y eso se nota hasta en el proceso proyectual, porque él diseña la maqueta a partir de distintos materiales. Cuando mostraba un proyecto lo mostraba a través de sus maquetas. Eso habla de su gusto por lo artesanal”, agregó.

Diego Flores es sobrino de Flores Flores y director de la revista Arte y Diseño. A su modo de ver, la obra de su tío es “un claro exponente de la filosofía de la arquitectura que promueve la armonía entre el hábitat humano y el paisaje natural”. “Flores Flores está alineado junto a otros autores como Stickley, Gaudí, Wright, Aalto, Sullivan, Goff, Zevi, Hundertwasser, Alberts. El mundo de la arquitectura los reconoce como autores consagrados a la investigación y al desarrollo de lenguajes plásticos ideales para proteger y contener al hábitat”, dijo galería.

“Flores Flores ha logrado todo lo que en nuestro país resulta imposible; desarrollar un estilo plástico, instalar una manera de trabajar basada en el conocimiento previo del habitante y mantenerse alejado de modas y furores mercantiles”, agregó. “Su obra descansaba sobre los tres principios: melodía, armonía y ritmo, con lo cual resultaba en volúmenes singulares que albergaban a habitantes igualmente singulares”, concluyó.

Casas de arquitectura blanca de Flores Flores edificadas en San Isidro, Buenos Aires.
Ejemplo de la línea de arquitectura blanca de Flores Flores en Punta del Este. Fotos: gentileza de Magdalena Flores

Exposición en 2019

Pocas semanas antes de morir, el arquitecto Samuel Flores Flores donó su archivo al Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, dijo a galería la arquitecta Mary Méndez, profesora agregada de ese centro de estudios. La donación incluye todo el archivo de su estudio, incluyendo maquetas, planos y fotografías, que serán trasladados en los próximos días a la facultad, donde será clasificado. La idea del instituto es organizar un exposición sobre su obra para el año que viene.

La casa Las Magdalenas, en Punta Ballena, perteneció hasta hace unos años a la familia del arquitecto Flores Flores. Foto: gentileza revista Arte y diseño

Casas protegidas

En Punta del Este son muy pocas las casas particulares que tienen protección patrimonial. En general, las construcciones declaradas de interés nacional o departamental corresponden a monumentos o edificaciones públicas, como muelles, faros, viejas casonas ocupadas por museos.

Las viviendas particulares (que no son ocupadas por museos o dependencias estatales) con esta categoría son la casa Berlingieri en la zona de Punta Ballena, construida a mediados de la década de los 40 por Antonio Bonet, y una urbanización* en la misma zona. También forman parte de la lista la residencia La Gallarda, en la Parada 15, construida por Bonet en la década de los 40 y que fuera la residencia del poeta Rafael Alberti; y el anillo I del Edificio Arcobaleno, en la Parada 16 de la playa Mansa, que comenzó a edificarse en la década de los 60

Casa La Rinconada, otra de las residencias tradicionales de Flores Flores ubicada en Punta Ballena. Foto: gentileza revista Arte y diseño
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