Héctor Florit, consejero de Primaria. Foto: Nicolás Der Agopián

La ANEP advierte en un libro que la educación sexual está marcada por “prohibiciones” y “silencios”, con una moral social “diferenciada”, donde “lo femenino ocupa un lugar de subordinación”

Primaria forma a sus docentes para combatir “subjetividades” que limitan lo sexual a lo reproductivo y “niegan el placer”

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Nº1968 - al de Mayo de 2018

La historia de la educación sexual en Uruguay muestra que “la subjetividad” de los docentes construyó “una sociedad en la que la sexualidad ha estado marcada por prohibiciones, silencios y ocultamientos”. Se trata de una sociedad donde hay “una moral diferenciada para mujeres y varones, donde lo femenino ocupa un lugar de subordinación”, una sociedad que “niega el placer en sí mismo y concibe la reproducción como fin del acto sexual”.

Todo ese “bagaje personal y subjetivo se activa inconscientemente” en el trabajo de los maestros sobre la educación sexual en las escuelas, según sostiene el Consejo de Educación Inicial y Primaria de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) en el libro Trayectos recorridos: construcciones colectivas, coordinado por el Instituto de Formación en Servicio y presentado el pasado viernes 4.

En 2017, el Instituto de Formación capacitó a un total de 6.480 maestros, directores, inspectores, talleristas y profesores de educación física. El libro aborda en sus 205 páginas las áreas de formación en Educación Sexual, Ciencias Naturales, Matemática, Lengua y Ciencias Sociales.

Según dijo a Búsqueda el consejero de Primaria Héctor Florit, el Instituto de Formación es “el custodio de la autonomía de la educación primaria”. “Todo esto se resume en que el maestro dentro de la caja negra del aula sea capaz de impulsar y llevar adelante las orientaciones educativas del consejo. Ese es el valor estratégico del servicio”, agregó.

El libro expone además sobre la trayectoria del instituto encargado de “la formación de formadores”, desde su creación en 2014, y los desafíos de crear un marco normativo, los proyectos edilicios y el desarrollo de un área de investigación y divulgación.

Rupturas

“Enseñar matemáticas o lengua, guste o no, es bastante objetivo. Pero la educación sexual involucra a la persona, a cómo yo misma vivo la sexualidad y la trabajo en clase. A veces, hasta sin darnos cuenta, reproducimos experiencias adquiridas en la familia y en la escuela, que perpetúan una educación sexual cuestionable”, dijo a Búsqueda la maestra Ana María Novo, coordinadora general del Instituto de Formación en Servicio y compiladora del libro.  

En el capítulo 4, titulado Las áreas. Miradas internas, el equipo de educación sexual —integrado por Alejandra Morriel, Ana Laura Rodríguez y Patricia Píriz— destaca el espacio ganado por este tema en las escuelas.

“Se han superado los tiempos en donde se debía hacer intentos y esfuerzos contra la corriente para dar respuesta a niños y niñas sobre sexualidad, por la falta de marcos que educaran con mayor libertad” y también de “herramientas” docentes “para poder vivirla de forma plena y autónoma”, se lee.

La “modalidad de trabajo” del área se inspira en la pedagogía del experto en educación brasileño Paulo Freire, que “es una invitación al cambio, a la ruptura de formas de opresión o dominación”.

Las autoras animan a los docentes a “descentrarse” y pasar a ser su propio objeto de estudio, “analizando sus sentimientos, pensamientos y acciones en relación con la educación sexual, desnaturalizándose, concientizándose de los determinantes que influyen en sus formas de sentir, pensar y actuar” en la tarea educativa.  

En lo metodológico proponen “la educación socioafectiva” y plantean como “aspectos clave” en la formación sexual  “dispositivos” para propiciar “encuentros a nivel corporal, sensorial y emocional”, a partir de talleres, dinámicas vivenciales, juegos, trabajo corporal, análisis de sentimientos, observación focalizada y prácticas simuladas.

“Incorporar la dimensión cuerpo en la educación sexual no significa hablar de genitales (…), implica comprender que los niños y niñas ‘son cuerpo’ y por tanto las acciones de las y los docentes impactan en la construcción de su corporeidad”, explican las autoras.

Incendios

La educación sexual en la escuela también es importante para proteger a los niños de la violencia, frente a situaciones de abuso y maltrato en la infancia, dijo la coordinadora del instituto. “En educación sexual muchos maestros dicen no saber cómo enseñar y piden apoyo ante problemas puntuales: ‘Quiero que me asesoren porque tengo en la clase a una niña que creo que es abusada’. Esos casos son comunes”, aseguró Novo.

La demanda de los docentes está más orientada a solucionar problemas puntuales que a prevenir. “Eso es lo que queremos cambiar, porque la idea es actuar antes de salir a apagar incendios”, indicó esta maestra, inspectora y psicóloga. El instituto trabaja desde 2014 en módulos orientados a la educación sexual, género, maltrato y violencia.

“Primero trabajamos con los formadores y luego ellos con los maestros, según los niveles de enseñanza”, explicó. “Ahí también surgen situaciones complejas, porque a veces un maestro detecta un caso de violencia en un niño y él mismo tiene dificultad para abordarlo porque también vivió un episodio similar en su infancia, entonces reproduce una cultura”.  

Por ello, Novo sostiene que “el objetivo es promover una cultura de formación permanente. No es solo actualizarse, es transformarse. Yo tengo 35 años de maestra y ahora no enseñaría de la misma forma que cuando me recibí, porque el mundo es otro y yo soy otra persona; eso me hace enseñar de otra manera”.

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