David Byrne, el martes 20 en el Teatro de Verano. Dia Dipasupil/Getty Images/AFP

Byrne regresa a Uruguay para presentar su disco American Utopia

Rey David

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Nº1960 - al de Marzo de 2018
Fernando Santullo

Cuando aquel flaco y raro cantante subió al mínimo escenario del CBGB acompañado de otros dos jóvenes con el mismo aspecto nerd, era imposible imaginar el impacto que su obra iba a tener en el mundo de la música al cabo del tiempo. David Byrne, Chris Franz y Tina Weymouth eran los Talking Heads, la banda que aquella noche del 5 de junio de 1975 debutaba abriendo el concierto de los Ramones en el legendario local del underground neoyorquino. Cuatro décadas mas tarde, al filo de los 66 años , Byrne puede ser considerado sin problemas uno de los “renacentistas” del panorama artístico contemporáneo: compositor, guitarrista, cantante, editor, director de cine, escritor e ainda mais. Por eso y en vísperas de su visita —el martes 20 en el Teatro de Verano— vale la pena hacer un recorrido por su trayectoria y su obra, que se prolonga desde comienzos de los 70 hasta mañana mismo.

Nacido en Escocia en 1952, Byrne desembarcó con su familia en Canadá a los dos años. Se trasladó poco después a Maryland e hizo la secundaria en Baltimore. Ya antes de ingresar a la educación media, Byrne sabía tocar guitarra, acordeón y violín. Dato curioso: fue expulsado del coro del liceo por cantar fuera de tono. Luego de un par de años siendo parte de distintos proyectos musicales, en 1973 Byrne coincidió en la banda The Artistics. con Chris Franz, a quien conocía de su pasaje por la Rhode Island School of Design. Para 1974, ya instalado en Nueva York, formaría los Talking Heads junto a Franz y Weymouth.

Tras su debut, la carrera de los Talking Heads comenzó a moverse. Enmarcados dentro de la movida del punk y el pospunk neoyorquinos (aunque difícilmente se los pueda asociar con el punk, salvo quizá en su austeridad y en la ruptura sónica con la escena dominante de entonces), pronto grabaron un puñado de demos que enviaron al sello CBS, sin lograr llamar su atención. No ocurrió lo mismo con Sire Records, que los fichó y editó el single Love Building on Fire, en febrero de 1977.

Para marzo, Talking Heads ya había integrado en sus filas a Jerry Harrison, guitarrista y multiinstrumentista. Su disco debut Talking Heads: 77 salió en setiembre de 1977 y traía el single Psycho Killer. El álbum fue bien recibido por la critica estadounidense y el grupo se puso a trabajar de inmediato en el sucesor: 1978 traería More Songs About Buildings and Food, en donde la banda y, muy especialmente Byrne, comenzarían su larga relación artística con Brian Eno, quien había sido miembro de Roxy Music y ya había trabajado con David Bowie y Robert Fripp, entre otros. Ese disco incluía una versión de Take Me to the River de Al Green, que funcionaría como carta de presentación del grupo ante el gran público.

En paralelo a sus trabajos con las cabezas parlantes, que incluirían el maravilloso Fear of Music (1979) y el arriesgado Remain in Light (1980), Byrne había comenzado un proyecto junto a Brian Eno. En My Life in the Bush of Ghosts, de 1981, el dúo experimentaba con el uso del sampler y los sonidos incidentales. Ese mismo año los Talking Heads editan el doble en vivo The Name of This Band is Talking Heads, cerrando así su colaboración con Eno.

Aun sin la mano del productor cerca, el grupo mantenía su amplio horizonte sonoro. Es así que su disco Speaking in Tongues, producido por la propia banda, incluye referencias a músicas de África, el rock y el funk. En 1984 el director Jonathan Demme realizó su filme Stop Making Sense, sobre un cuidado concierto del grupo, considerado uno de sus mejores registros en directo (la versión de Girlfriend is Better es una perfecta pieza de electrofunk). Circula en las redes un concierto en Roma, en 1980, que tiene buena calidad sonora pero nada que se acerque a los conceptos visuales que el grupo, en su versión ampliada, exhibe en el filme.

Para ese entonces, David Byrne comenzaba a ser la fuerza compositiva central de la banda (además de dedicar tiempo y talento a componer para teatro y danza) y tanto Chris Franz como Tina Weymouth parecían estar mas interesados en Tom Tom Club, su proyecto paralelo. Es así que los discos Little Creatures (1985), True Stories (1986) y Naked (1988), suenan progresivamente menos a grupo y más a proyecto solista de Byrne. En tanto, el cantante había tenido tiempo de ganar un Oscar en 1987 por su contribución para la banda sonora de la película El último emperador. Los Talking Heads anunciaron su final en 1991, con la canción Sax and Violins, que fuera parte de la banda sonora del filme de Win Wenders, Until the End of the World.

Durante la carrera del grupo, y más allá de su rol como compositor, Byrne jugó un papel importante en las ideas visuales que rodeaban la puesta en escena y los videos del grupo. En una entrevista reciente, el cantante señalaba el porqué de su pasión por ese cúmulo de aspectos creativos, más allá de la música: “Son facetas que naturalmente se alimentan unas a otras. A una edad muy temprana me dije: ¿por qué no hacerlo? Lo intentas y si no funciona, te pones a hacer otra cosa”.

El siguiente disco solista de Byrne sería Rei Momo, en donde se concentraría en ritmos latinos como el son, el mambo y la cumbia, entre otros. Para el álbum contaría con la presencia de artistas como Celia Cruz, Willie Colon y Herbert Vianna de los brasileños Os Paralamas do Sucesso. En 1991 editaría en su sello Luaka Bop el álbum instrumental The Forest, originalmente compuesto para la obra teatral homónima.

Con el tiempo, Luaka Bop (fundada en 1988) se convertiría en una discográfica relevante y con peso propio dentro del mundo de la world music. En Luaka Bop han aparecido discos de Tim Maia, Los Amigos Invisibles, Zap Mama. Nouvelle Vague, Os Mutantes y Silvio Rodriguez, entre otros artistas reconocidos. Obviamente, ni uno solo de ellos es definido en su país como world music, pero en el mercado de Estados Unidos sí lo son.

El año 1992 traería su tercer disco en solitario, Uh Oh, en donde profundizaría su búsqueda en los ritmos afrolatinos, mientras el siguiente, llamado David Byrne, sería un trabajo más centrado en el rock, en donde se haría cargo de casi todos los instrumentos. En 1994 se presentó por primera vez en Uruguay, en el cine Plaza, en un recital protagonizado por el sonido latino de Rei momo. Para Feelings, de 1997, Byrne contó con la colaboración de la banda británica Morcheeba en el tema Dance in Vaseline. Su sexto trabajo fue Looking in the Eyeball, de 2001, y para 2004 editaría Grown Backwards a través del sello Nonesuch. En la primavera de ese año volvió al Plaza para dar el mejor concierto internacional de ese año en Montevideo. En 2008 se reuniría nuevamente con su socio Brian Eno, para sacar el disco Everything That Happenes Will Happen Today.

En una entrevista de 2014, Byrne señalaba: “Para un artista nuevo, la situación en la industria de la música es mucho más complicada hoy que en mitad de los ochenta. Probablemente nunca gane dinero con sus discos. Quizá girando, pero tampoco eso es seguro”. Para Byrne, “el principal problema que enfrentan los artistas actualmente es seguramente la falta de transparencia” y señalaba, en una nota publicada en 2015 en el New York Times, que “cuando se compara el streaming con la producción de CD o vinilos, es evidente que las discográficas tienen unos márgenes mucho mayores. Pero se siguen comportando como si nada hubiera cambiado”. Y concluía: “Los músicos somos emprendedores. Somos esencialmente socios de los sellos y debemos ser tratados como tales”.

Byrne toca por tercera vez en Montevideo con el pan humeante, recién salido del horno: su nuevo álbum, American Utopia, se publica oficialmente mañana viernes 9. En él contó con la colaboración de Brian Eno para el primer single Everybody’s Coming to My House. Al tiempo en que declaraba estar satisfecho con el nuevo material, que es a la vez disco y soporte musical de su proyecto multimedia Reasons to Be Cheerful, Byrne decía a la prensa sentirse mal por no haber incluido ninguna mujer en un álbum que cuenta con 25 colaboradores. “Me arrepiento de no haber contratado o colaborado con mujeres en este disco”, publicaba el martes 6 el músico en su cuenta de Instagram, “Yo no soy así y ciertamente, no representa cómo he trabajado en el pasado”.

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