A los 74 años y mientras se prepara para cubrir el Mundial con radio Carve, el periodista deportivo publica un libro de memorias que recorre sus comienzos en los medios, su enfrentamiento con Paco Casal y los aciertos y errores de su carrera

“Soy un tipo que ayudó a todo el mundo”

11min
Nº1964 - al de Abril de 2018
Bernardo Wolloch. Fotos: Adrián Echeverriaga.

Ninguna pregunta tiene una respuesta concreta. Si un taquígrafo tomara nota sobre las declaraciones de Jorge da Silveira, las frases estarían repletas de corchetes, paréntesis, guiones y comas. El Toto, como lo llaman desde el día que nació, aún no se retiró de la actividad periodística, pero creyó que era buen momento, a los 74 años, de contar en un libro las memorias de una vida dedicada al periodismo deportivo. 

El periodista Marcelo Inverso es el autor de Toto. Memorias y confesiones de Jorge da Silveira (Editorial Sudamericana). En el trabajo, el Toto repasa los puntos álgidos de su vida y la carrera como periodista vinculado al fútbol. Allí no se dejan de lado detalles sobre algunas de las polémicas que rodearon su trayectoria, como el enfrentamiento con Tenfield y Paco Casal, el distanciamiento con Oscar Washington Tabárez o el caso de Jonathan Rodríguez, entre otros. Pero también repasa momentos de su vida privada, como cuando trabajó durante la dictadura para la fábrica de los caramelos Zabala, cuando ocupó el cargo de director de Subsistencias durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco y de director de Vivienda en el gobierno de Juan María Bordaberry, hasta el 27 de junio de 1973. 

En la previa a la presentación oficial del libro, que tendrá lugar hoy jueves 12 en el Museo del Fútbol, el Toto da Silveira conversó con galería sobre su manera de ejercer periodismo, cómo se vincula al mundo del fútbol y con los jugadores y sus obligaciones éticas.

¿Cuántos mundiales cubrió?

Concurrí a 13 mundiales. Cubrí el Mundial del 62 en Teledoce y en Sarandí, pero los que valen son en los que estás en el lugar de los acontecimientos. Mi primera Copa del Mundo fue en 1966 en Inglaterra. Para Rusia 2018, mi decimocuarto, estoy acreditado por Radio Carve. Soy el segundo periodista en el mundo en cantidad de Copas del Mundo cubiertas. El primero es Enrique Macaya Márquez, un gran amigo mío. 

¿Quiere romper ese récord?

A escala nacional lo tengo, pero no me obsesiona para nada romperlo. Al tipo que ostenta ese récord lo estimo y admiro mucho. Además, este año también va Macaya. Soy un tipo que no sabe lo que es la envidia, el rencor, la venganza. Por eso vivo feliz, no albergo ningún sentimiento subalterno. Me encanta que a la gente le vaya bien. Cómo voy a desear superar a alguien...

Usted trabajó en el diario Acción y la radio Ariel. ¿Tuvo que ver que viene de una familia de tradición colorada? 

Mi abuelo materno era riverista. Me daba una biaba terrible siendo gurí. Era el único nieto que se sentaba a escucharlo hablar de Rivera. Mi abuelo paterno fue jefe político de la ciudad de Rivera en la época en que los jefes de Policía eran jefes políticos. Él abandona a los colorados por divergencias con José Batlle y Ordóñez, que para mí fue el más grande estadista que tuvo el país. Por costumbre familiar, por muchos años seguí siendo colorado pero más vinculado al ala izquierda. Me identificaba con la lista 99 con (Zelmar) Michelini y Renán (Rodríguez) y luego con la lista 89 de Manuel Flores Silva, que es mi primo hermano. De todas maneras, para mí los partidos ya no cuentan. Voto al que creo que es lo mejor para el futuro de mí país. No por mí, por el de mis hijos. Yo ya viví.

Parecería que se convirtió en un fanático de la disciplina profesional para los futbolistas. ¿Es así?

Yo hago una llamada a México ahora, pongo al teléfono a Gerardo Alcoba y vos preguntale quién le salvó la vida como futbolista profesional. Te va a decir el Toto da Silveira. La gente cree que por mi postura, los jugadores de fútbol me odian. Tengo tipos como (Horacio) Peralta que nunca aceptaron mi posición. Yo cobro lo mismo si los deportistas se portan bien o se portan mal, pero tengo el deber de decirle a un jugador de fútbol que si él hace las cosas de una determinada manera le puede cambiar la vida a su familia y a otras tres generaciones.

"A Jonathan le pedí disculpas personalmente. Nos reunimos 20 minutos, le manifesté que me equivoqué, nos dimos un abrazo y quedó todo ahí (...) Aunque resulte paradójico, lo dije porque quería ayudar a Peñarol"

¿Por qué siente ese deber?

Es mi deber ético. Yo tengo conocimiento sobre qué puede pasar con la gente. He ayudado a personas, un montón se han ido del país porque los he recomendado y no lo saben, pero es así. Algunos dicen que yo me meto en la vida de las personas pero no es lo que ocurre. Simplemente, comento algunas cosas y doy pautas generales muchas veces sin nombrar a los que me refiero. El que las quiera aceptar, que lo haga, le vaya fenómeno y se llene de oro. Yo, feliz. De los muchos tipos que hicieron plata porque los recomendé ellos ni lo saben. 

¿Le parece que eso le otorga poder al periodista?

A mí no me da ningún poder. Yo digo lo que pienso. Si el futbolista coincide, está de acuerdo conmigo y hace lo que  digo, se va a llenar de oro y le va a ir bárbaro. Si no hace lo que digo, le va a pasar como a Peralta. Si yo hubiera sido Peralta, no bajaba de jugar en el Real Madrid o el Barcelona con esas condiciones. Sin embargo, está penando. Eso es lo que yo no quiero, que el jugador de fútbol que tiene condiciones, un tesoro en sus piernas, que es un elegido de la naturaleza, lo desaproveche. Que vea que tipos que hicieron fortunas están como está hoy Fabián O'Neill, un jugador que amasó una fortuna y tenía condiciones extraordinarias.

¿Por qué siente que a usted le corresponde esa tarea?

Porque a mí me encanta hacerle bien a la gente. Si puedo conseguir que a Jonathan Rodríguez lo transfieran y le vaya bien, un muchacho al que le conocía todos los problemas que tenía, y algunos que nadie sabe que conozco, lo voy a hacer. El vicepresidente de Peñarol, Walter Pereyra, fue un dirigente extraordinario, de lo mejor que conocí. Hice una relación muy linda con él: me pedía consejos y nunca le fallé en una opinión. Si puedo ayudar a un tipo que es buena gente y que le quiere hacer un bien a su club y a un jugador que tiene una cantidad de problemas y que puede salvarse con una transferencia, lo voy a hacer. Es mi actitud de vida. Soy un tipo que ayudó a todo el mundo y si no lo hice en mayor cantidad es porque no pude. Cobro lo mismo si el tipo se mama o es un gran profesional, pero me parece un crimen que no aproveche todo lo que tiene.

¿No cree que eso va en desmedro del oficio periodístico?

No, para nada. Creo que estoy cumpliendo con mi rol de periodista al maximizar las posibilidades de los jugadores y permitiéndoles una vida mejor. Denunciar las normas de conducta establecidas por el grupo es el deber periodístico. Lo primero que hago los jueves cuando llega Búsqueda es ver las denuncias que se hacen. El deber ético del periodista es decirlo. Nunca le hice daño a ningún jugador y muchos no tienen la más puta idea de que se fueron del país por mí. (Carlos) Bilardo dijo un día: “Si Da Silveira hubiera cobrado 100 dólares por cada jugador que recomendó, sería millonario”. Sin embargo, laburo los siete días de la semana para darle de comer a mi familia. Hay que responder con hechos concretos. Llamá a (Gerardo) Alcoba y consultale. La gente se ofendió conmigo porque decía que Peralta tenía que ser profesional. Con sus condiciones, si no era profesional no iba a ocurrir nada con él. Lamentablemente, no pasó nada.

"Por eso nosotros somos cuatro veces campeones del mundo y las cuatro estrellitas en el escudo se las tuvo que mascar Blatter y aceptar que las usáramos. Quien me sigue sabe que no le fallo, que siempre digo lo que pienso"

¿Cómo ve la profesión del periodista deportivo hoy?

El mundo cambió mucho, no solo el periodismo deportivo. Hay una ausencia de valores muy grande. Mis viejos me criaron con valores que me los grabaron a fuego y que de ellos no había que apartarse nunca. Yo a mis hijos los crié de la misma manera y tengo la suerte de que son así. Hoy no hay respeto, responsabilidad. La plata pudrió todo. Desde que entró Casal y hay guita importante se pudrió todo. No tengo el menor prejuicio con los operarios que trabajan en Tenfield, son muy amigos míos y ellos saben que opino que acá hacemos excelente televisión. No hay que confundir los tantos: mis líos son con la cúpula de la empresa y la filosofía que tienen para el dinero y el fútbol uruguayo. Con varios periodistas de Tenfield tengo excelente relación: (Alberto) Kesman, (Martín) Charquero, (Federico) Buysan o (Alberto) Sonsol. Son colegas y compartimos micrófono. No juzgo a nadie, simplemente actúo en función de mi forma de sentir y entender la vida. Cada uno sabe lo que hace y por qué lo hace. 

Algunos periodistas deportivos ocultan el cuadro por el que simpatizan. ¿Es su caso?

El primero que dijo de qué cuadro era simpatizante fue (Alfredo) Etchandy. No tengo ningún problema. Mi padre era de Nacional y de chico fui todos los sábados y domingos al fútbol. También íbamos siempre a ver a Peñarol. Yo siento pasión por el deporte. Toda mi vida fui al fútbol. Concurrí a cinco Juegos Olímpicos. A mí, Nacional me declaró tres veces persona no grata. Estuve ocho años, del 2000 al 2008, sin hablar con los jugadores de Nacional. Cuando comenzás en esta tarea y te metés en el mundo del fútbol y ves cómo se manejan, sos hincha de tus hijos y de nadie más. De todas maneras, en ese período venían jugadores de Nacional a casa a pedir a pedir consejos. 

¿Por qué seguir creyendo en el fútbol luego de tantos casos de corrupción?

El fútbol es una enorme pasión y genera en la gente un sentimiento muy particular. Toda mi vida he dicho que sentía mal olor a todo lo que venía desde la FIFA o la Conmebol. Siempre lo dije. No tengo que esperar hasta que vayan los tipos presos... Yo fui el primero que se cruzó con Joseph Blatter cuando vino y dijo en el Victoria Plaza que Uruguay era dos veces Campeón del Mundo. Le dije que estaba equivocado, que fue en cuatro oportunidades. “Usted desconoce las actas del organismo que preside. Vaya a la FIFA, pida las actas del Congreso de Oslo y verá que la FIFA resolvió que el campeón olímpico hasta que no haya Copas del Mundo será considerado campeón del mundo”. Por eso nosotros somos cuatro veces campeones del mundo y las cuatro estrellitas en el escudo se las tuvo que mascar Blatter y aceptar que las usáramos. Quien me sigue sabe que no le fallo, que siempre digo lo que pienso.

¿Qué se puede esperar del fútbol?

Que cambie y que mejore. Voy a seguir peleando por ello. 

Toto, Memorias y confesiones de Jorge da Silveira. Marcelo Inverso, Editorial Sudamericana, 231 páginas, 550 pesos.

“Es un muchacho que bebe”

En el libro, el periodista Marcelo Inverso le pregunta al Toto por los arrepentimientos en su carrera. Da Silveira destaca tres: no haber trabajado en Argentina cuando tuvo la posibilidad, las situaciones derivadas de los juicios formulados contra el futbolista de Nacional Ruben Bareño, y la controversia generada por las declaraciones sobre Jonathan Rodríguez. En una entrevista en El Observador TV, en enero de 2015, Da Silveira señaló que los problemas del joven jugador (entonces en Peñarol) respondían a “su entorno”, y remató diciendo: “Es un muchacho que bebe”. 

En su libro de memorias el periodista reconoce que sus dichos no cayeron en el momento “más adecuado” porque el futbolista aún no había firmado contrato con el Benfica, de Portugal. “Aunque resulte paradójico, lo dije porque quería ayudar a Peñarol para que concretara la transferencia rápidamente en los términos acordados”. Luego del incidente, el periodista se distanció de Punto Penal y Fox Sports. “Recibí duras acusaciones; me usaron y me declararon persona no grata, siendo objeto de una verdadera cacería como nunca se vio contra un periodista. A Jonathan le pedí disculpas personalmente. Nos reunimos 20 minutos, le manifesté que me equivoqué, nos dimos un abrazo y quedó todo ahí”.

"Hoy no hay respeto, responsabilidad. La plata pudrió todo. Desde que entró Casal y hay guita importante se pudrió todo".

Usted justifica sus dichos asegurando que intentaba ayudar a que se concretara el contrato de Jonathan Rodríguez para jugar en Europa. ¿Cree que al periodista le corresponde ese lugar?

El caso de Jonathan Rodríguez lo he asumido públicamente. Durante un asado en el Campeonato Sudamericano Sub-20 con el vicepresidente de Peñarol, Walter Pereyra, y con (Gerardo) Rabajda, yo ya sabía todas las dificultades que había para vender a un muchacho con una lesión de cadera en un intento de pase anterior a un equipo portugués que no era el Benfica. Además conocía otras cosas por las cuales había que transferirlo. Dije el 20% de lo que sabía. Mi error fue decir por qué había que venderlo, en vez de decir “hay que hacerlo ahora".

Manuelita, nos debemos a la gente

“Soy un tipo agradecido de la vida y tengo que ser lo mejor que pueda con la gente. Eso se lo inculqué a mi hija Manuela. Le dije un día: ‘Si es como dice Mirtha y el rating lo da la calle, tenés que pararte a sacarte fotos, saludar o dar autógrafos a quien se te acerque’. Yo me debo a la gente. Qué tengo que hacer con las personas: tratarlas divino. ‘Manuelita, nosotros vivimos de la gente. Nunca podemos estar de malhumor, no tener ganas de sacarnos fotos o no saludar a una persona que lo hace amablemente. Más vale un saludo de más que uno de menos’. Seguramente, habrá más de uno que diga: ‘Mirá este pelotudo, que me saluda’. Que lo diga, no me importa, pero peor sería que diga que se cruzó con el Toto da Silveira y no le dijo ni ‘hola’”.

Política, oportunidades y clásicos

¿Qué opinión te merece la clase política uruguaya? 

Para desgracia nuestra, es una clase descaecida. Su prioridad es mantener activa la fábrica de votos, que se apoya en una matriz de ideologización arcaica y perversa. Resulta notorio que los políticos uruguayos actuales, salvo excepciones, perdieron jerarquía intelectual. 

"Yo cobro lo mismo si los deportistas se portan bien o se portan mal, pero tengo el deber de decirle a un jugador de fútbol que si él hace las cosas de una determinada manera le puede cambiar la vida a su familia y a otras tres generaciones"

¿Está pensando en el retiro como periodista?

No me veo haciendo una vida de jubilado.

¿Qué clásico fue inolvidable?

El 3 a 0 de Peñarol frente a Nacional correspondiente a la fase inicial de la Copa Libertadores de 1966 por el espectacular desempeño de Pedro Rocha, autor de tres goles; el 5 a 0 de Peñarol en el Clausura 2013-2014, por la contundencia de un equipo respecto a la impotencia de otro, y el 2 a 1 de Nacional del Apertura 2014 por conseguir la victoria en los descuentos y con un final apoteósico con el gol de Álvaro Recoba de tiro libre.

Los números del Toto

Tuvo presencia en 100 eventos de alta competencia: 13 mundiales, 57 Copa Libertadores, 18 Copa América, 7 finales de Copa Intercontinental y 5 Juegos Olímpicos.

En 57 años de trayectoria, trabajó en 26 medios de comunicación. Radios: Sarandí, Sur, Ariel, Radio Mundo, Panamericana, LT2, Radio General San Martín de Rosario, Argentina, Radio Nacional de España, Rural, Sodre, Oriental, Sarandí-Sport, Carve, y 10.10 Diarios: El País, Mundo Color, La Mañana, El Diario, El Día y El Observador. Televisión: Canal 4, Canal 5, Canal 10, Canal 12, Señal 1 y TVC.

Recorrió 58 países. África: Túnez, Egipto, Nigeria, Marruecos, Sudáfrica, Ghana y Senegal. Europa: Inglaterra, Escocia, Gales, República de Irlanda, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, España, Portugal, Francia, Alemania, Italia, Austria, Grecia, Turquía, República Checa, Serbia, Suiza y San Marino. Oceanía: Australia y Nueva Zelanda. Centroamérica: Guatemala, Belice, El Salvador, Costa Rica y Panamá. América del Norte: México, Canadá y Estados Unidos. Sudamérica: Argentina, Chile, Bolivia, Brasil, Paraguay, Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador. Asia: Japón, China, Corea del Sur, Israel, Hong Kong, Jordania, Arabia Saudita, Qatar, Baréin, Emiratos Árabes, Dubái, Malasia y Singapur.

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