Tabaré Vázquez. Foto: Presidencia

Sendic y Astori, los dos pilares con lo que asumió como presidente, perdieron popularidad y no cuenta en el gabinete con figuras de primera línea como para defender al gobierno

Vázquez queda en soledad y busca refugio en el Frente Amplio

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Nº1922 - al de Junio de 2017
escriben Andrés Danza y Juan Pittaluga

Primero lo comentaron dos ministros entre ellos. Una charla informal pero no carente de seriedad. “El presidente está cada vez más solo”, coincidieron. Ocurrió hace casi un año pero hoy ya es un secreto a voces tanto en el Poder Ejecutivo como en el Parlamento: ya hay al menos cuatro ministros y dos líderes de sectores del Frente Amplio a los que el “aislamiento” de Tabaré Vázquez desvela.

Invocan como argumento, por ejemplo, la agenda del presidente. Aunque en ocasiones suele ser espontánea según las prioridades que considera conveniente atender en el momento, ha pasado a ser un misterio hasta para los jerarcas del Poder Ejecutivo. Esa distancia adoptada por Vázquez con la mayoría de su gabinete, sumada a la caída que han sufrido en la opinión pública quienes eran los principales referentes del gobierno, son situaciones que preocupan al oficialismo , según diversas consultas realizadas por Búsqueda.

Vázquez asumió el 1º de marzo de 2015 con dos pilares políticos muy fuertes que mantenían un alto nivel de popularidad y se proyectaban como sostenes de su administración: el vicepresidente Raúl Sendic y el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori. Pero Sendic perdió pie rápidamente, al extremo que actualmente es el dirigente con peor imagen del país. Y Astori también se ha desgastado ante la opinión pública luego de trece años ininterrumpidos en cargos de mucha exposición .

El círculo más cálido del presidente es integrado ahora por personas de su estricta confianza que no tienen un vínculo estrecho con la fuerza política a cargo del Poder Ejecutivo, lo que para los consultados supone un problema: Vázquez no tiene nadie de peso que lo defienda públicamente.

La observación quedó de manifiesto en los últimos días. Con cuestionamientos al gobierno por su forma de encarar la Rendición de Cuentas y con sonados reclamos sindicales durante el Consejo de Ministros del lunes 12, Vázquez prefirió no hacer su habitual ronda de prensa previo a la reunión. Quien sí estuvo activo fue Javier Miranda, un hombre que a partir de su asunción como presidente del Frente Amplio pasó a ser cada vez más importante en la estructura de gobierno. Miranda está enterado de lo que sucede en cada Consejo de Ministros, se lleva muy bien y tiene comunicación directa con Vázquez, en una relación que refleja los esfuerzos del presidente por acercarse al Frente Amplio ante los problemas con Astori y Sendic.

Abucheos.

Su controversial gestión al frente de Ancap (investigada en el Parlamento), su aún no demostrado título de Licenciado en Genética Humana y recientemente el uso de una tarjeta corporativa para comprar en tiendas de ropa y joyerías, son algunos de los mojones que derrumbaron las expectativas electorales de Sendic. Posicionado como el futuro candidato del Frente Amplio cuando llegó a la vicepresidencia en 2015, hoy recoge 14% de simpatías y 70% de antipatías en la población, según una encuesta divulgada en mayo por Equipos Consultores. Ese saldo negativo de -56% es el peor entre todos los líderes políticos.

La falta de legitimidad de Sendic ante sus pares y la percepción adversa ante la sociedad dejaron a Vázquez sin un interlocutor elemental en el Parlamento y una figura que pueda representarlo adecuadamente en actos oficiales.

Como Sendic, Astori tampoco aparece en los primeros lugares de las encuestas: el mismo informe de Equipos Consultores le coloca un porcentaje negativo de –23%. Lo condenan las medidas económicas adoptadas al inicio del gobierno (como los ajustes en tarifas públicas y el aumento de impuestos) que se añaden a ser por buena parte de la última década el rostro visible de varias decisiones públicamente antipáticas.

A diferencia de Sendic, a quien Vázquez aún apoya en privado y con quien tiene un cordial intercambio, Astori está hoy “más distante” con el presidente y ha manifestado discrepancias con caminos adoptados por el gobierno en “puntos centrales” de la gestión, dijeron a Búsqueda fuentes del Poder Ejecutivo.

Uno de esos puntos es la negociación con UPM. “Estoy en contra de decir automáticamente que esto ya está y que es bueno por definición. Esto hay que mirarlo con lupa porque hay una tendencia a creer que como ya tenemos dos plantas, la tercera es una pasadita”, afirmó el ministro (Búsqueda N.º1.920), quien se ha mostrado en contra de viabilizar rápidamente el proyecto.

Otro eje de su desconento es la influencia que el Frente Amplio pueda tener sobre la Rendición de Cuentas. Apenas elaborada, Vázquez decidió elevársela en primera instancia a la coalición de izquierda. Según las fuentes, en el Consejo de Ministros convocado el sábado 10 para definir el borrador del proyecto de ley, el presidente dijo al gabinete que deberán tomar en cuenta las modificaciones que la fuerza política disponga. “Luego de esa reunión veremos”, había adelantado Vázquez sobre los pasos a dar con la Rendición de Cuentas una vez que fuera analizada por el Secretariado Ejecutivo del Frente Amplio.

El martes 13 Astori acudió a la sede de la coalición para presentar al Secretariado Ejecutivo el proyecto. Tras la reunión fue Miranda quien explicó a la prensa los detalles de la iniciativa. Anunció que luego de él vendría Astori a responder más preguntas, pero el ministro reculó cuando comenzaba a bajar la escalera al notar que Miranda estaba en conferencia hablando sobre el proyecto.

“Lo que diga Miranda corresponde al Frente Amplio”, aclaró por lo bajo a los periodistas uno de los asesores del Ministerio de Economía. Mientras, Astori subía nuevamente la escalera y se alejaba molesto unos metros. Esperó que Miranda terminara su conferencia, bajó y se retiró del lugar. Cuando se le preguntó por qué no iba a hablar, argumentó que lo haría al otro día y sugirió no utilizar lo esgrimido por Miranda.

Erosión.

Dada su cercanía a Vázquez, el rol de Miranda no es casual y adquirió más preponderancia con las críticas al gobierno. “Entiendo que esta proyección a un año es una buena noticia”, justificó el martes 13 sobre la Rendición de Cuentas pensada solo para 2018. Antes había defendido públicamente a Sendic por su uso de la tarjeta corporativa de Ancap. En abril El Observador ya daba cuenta de que Vázquez había encontrado “un aliado”. Hoy Miranda puede ayudarlo ante el debilitamiento de las figuras de su administración.

“Uno de los problemas que ha afectado la imagen del gobierno es la erosión de la popularidad de Astori y Sendic, dos figuras que, al comienzo, eran fuertes en términos de imagen y formación de confianza”, indicó a Búsqueda Ignacio Zuasnabar, director de Opinión Pública de Equipos Consultores. “Hoy la única figura con imagen fuerte dentro del gobierno es el presidente Vázquez, mientras que esos dos pilares que tuvo durante la elección han caído” , añadió.

Eso se notó en el Consejo de Ministros del lunes 13, cuando manifestantes de diversas ramas sindicales abuchearon, insultaron y les tiraron panfletos a Astori y Sendic. Para Zuasnabar, la impopularidad de ambos jerarcas “naturalmente puede afectar la imagen del gobierno y también su capacidad de acción”.

Por lo pronto, a esa falta de sostén Vázquez debe agregar el escaso diálogo que mantiene con su antecesor, José Mujica. “Nunca tuvieron mucha química pero ahora la situación está mucho peor que antes”, dijo a Búsqueda una persona que conoce bien a los dos. Como senador Mujica lidera el Movimiento de Participación Popular (MPP), el sector más votado del oficialismo, y aunque con miradas polarizadas en la sociedad, todavía mantiene un 42% de simpatías, de acuerdo con la encuesta de Equipos Consultores. Se lo recordó directamente al propio Vázquez una clasificadora de residuos, el lunes 12 en el Consejo de Ministros: “Le quiero agradecer al señor Mujica por el tema del Plan Juntos. Fue un éxito. Tenemos hermosas casas pero hoy estamos perjudicados por el costo del alambrado público”.