El Covid político

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Nº 2158 - 20 al 26 de Enero de 2022

Sr. Director:

Los uruguayos estamos muy orgullosos del grado de democracia que hemos obtenido y no nos cansamos de proclamarlo donde sea y a quien sea. Con ideologías muy diferentes somos capaces de sentarnos en una mesa a intercambiar ideas y posiciones, cuando hay que emitir opinión con nuestro voto alcanzamos niveles muy elevados y sólo una minoría se abstiene. Pero desde la llegada de la pandemia algo está cambiando y no nos referimos a la salud que se ha visto afectada y mucho. Ha surgido una irritabilidad que de a poco va creciendo y en estos días se eleva a niveles que debería hacernos reflexionar.

Y la reflexión debería empezar por ver las realidades, los hechos y no tanto “el qué hubiera sido” si tal o cual cosa. La pandemia nos agarró con la guardia baja, no sólo a nosotros sino al mundo. Al no haber comenzado por el Uruguay tuvimos tiempo para aprender algunas cosas y a partir de ahí trazar nuestro camino. Quien debía tomar las riendas del asunto era el gobierno de turno y, apoyado como nunca antes en la ciencia, el ejecutivo fue marcando un rumbo. Los oficialistas apoyaban las medidas, la oposición quería otra cosa. La ciudadanía tenía miedo y se atrincheraba en sus hogares. Los jubilados y empleados públicos tenían su paga asegurada, los privados la sufrían y los “descolgados del sistema” pasaban penurias. Aumento de desocupación, baja producción, educación cerrada y poca actividad, aunque nunca se detuvo por completo. Mientras el Gach y la presidencia piloteaban la tormenta, un grupo de dirigentes políticos opositores, de sindicalistas y de activistas de las redes, se oponían a todo. Cuarentena obligatoria, muertes evitables, renta básica para todo el mundo, quita de impuestos, pedido de préstamos internacionales, son sólo algunos de los ejemplos que se tiraban sobre la mesa y puestos a consideración de la gente. Pero hay temas donde la gente espera que los líderes manejen la situación, para eso los vota, y se llegaron a parámetros impensados con un 70% de aprobación al manejo de la situación. Pero con tristeza debemos decir que sigue existiendo gente que piensa que “cuanto peor, mejor”. ¿Cómo hace el grupo de dirigentes que perdió el poder en las elecciones si las cosas marchan bien? ¿Cómo ganar las próximas elecciones si al gobierno le va bien? ¿Con qué argumento voy a las tribunas si la ciudadanía está satisfecha con lo que tiene? Conformar a todos es imposible, tratar de que las cosas vayan mejorando para todos es accesible. Pero para eso se necesita el trabajo y el apoyo de una mayoría.

Y ahí empieza el trabajo que irrita y que no es del ciudadano de a pie, es fundamentalmente de los políticos. Si el gobierno dice blanco, yo digo negro; si el gobierno dice que no suben los combustibles, yo digo que deben subir; si tengo mi salario asegurado (léase empleado público), pero pierdo el 1% o el 2% de poder adquisitivo la cosa está muy mal. Hay que oponerse y parar todo lo que se pueda. Pintaba para record de exportaciones entonces paramos el puerto. Como el negocio del portland se manejó pésimo y da pérdidas se decide cerrar, entonces paramos Ancap, incluída la refinería. En medio de las fiestas, donde la gente viaja hacia y desde el interior para estar con su familia, hacemos paro de transporte interdepartamental. Los paros perlados de la banca, afectaron todo un fin de semana a la zona turística como si esto provocara algún daño a los bancos y sólo perjudicó a la gente. Se dan a conocer los números de cierre del ministerio del interior 2021 y todos los delitos bajan. Para el senador Carrera la baja se debe a la pandemia, los delitos disminuyeron desde marzo 2020 que se inicia la pandemia; para él es una “coincidencia” que también haya empezado la nueva administración. Fernando Pereyra, cuando era presidente del PIT-CNT apoyó un caceroleo en plena pandemia, ahora como flamante presidente del FA, pide llamar al Gach como si el MSP no tuviera los suficientes técnicos para monitorear el presente rebrote del virus. Y hay muchos más ejemplos que incluyen pensar en una censura a las murgas por haberles quitado apoyo económico. Pocos países tienen la libertad de expresión que tiene el nuestro, y tanto es así que a diario debemos escuchar un montón de disparates. ¿Cuál es el objetivo entonces? Volver al viejo slogan que tenía la izquierda, el no por el no. Ahora, los pregoneros de esa parodia se olvidan que la izquierda no llegó al poder enarbolando esa bandera, sino tratando de ofrecer un futuro mejor. Los quince años de gobierno aburguesaron a más de uno, endulzaron a otros que ahora bajo cualquier pretexto piden cambiar. ¿Están seguros de tener el apoyo que creen tener? Las elecciones internas de su partido no demostraron ese apoyo, 100.000 votos es menos de lo que realmente esperaban.

No es este el camino de la oposición y el nivel de apoyo que tiene el gobierno lo demuestra. Se juegan todos los boletos al referéndum y está mal, pase lo que pase es un error porque no se busca hacer algo mejor, se busca voltear lo que el otro hace sin importar las consecuencias. La oposición es un lugar muy importante, un lugar de contralor no de destrucción, un lugar desde el que se puede aportar y mucho. Así lo manda la democracia y así debe ser, acertada o errada debe proponer ideas, pero siempre sabiendo que el gobierno lo ganó legítimamente otro partido o grupo de partidos, votados por el pueblo y eso debe ser respetado al máximo.

Recién estamos por llegar a los dos años de la nueva administración y seguramente sea difícil encontrar un día donde no le hayan tirado algún palo. En un momento donde los contagios suben un día sí y otro también, donde se demuestra que estar vacunado es lo indicado, cuando de a poco venimos levantando nuestra producción, baja el desempleo y el seguro de paro, el turismo marca presencia y se ve bastante luz en el horizonte, es hora de soluciones y no de conflictos. La gente está harta de peleas, es hora de vacunar a la política infectada por Covid, no hay lugar ya para los mediocres que viven pensando en su beneficio, los caranchos que siguen revoloteando los lugares de poder y que no tienen en absoluto intereses generales, su interés es egoísta y solamente la inteligencia del pueblo evita que avasallen las instituciones.

Sergio Barrenechea Grimaldi

Egresado de la Escuela de Periodismo de Búsqueda,

primera generación 2017

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2022-01-19T20:01:38