En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
El reciente viaje del Papa a Lund fue histórico en varios sentidos. Primero, porque se trata de la primera visita de un pontífice a una ciudad que ya ha apagado más de mil velitas; una ciudad, recordemos, cuya catedral fue inaugurada hace prácticamente 900 años (en 1123) y que además fue sede del primer obispado y del primer arzobispado de Escandinavia.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Segundo, porque el motivo de la misma era celebrar, junto con el Consejo Luterano Mundial (fundado en Lund), un nuevo aniversario de los pasos dados por el monje alemán Martin Luther hace cinco siglos: pasos que significaron el comienzo de la Reforma.
O sea que el Papa católico vino a celebrar la iniciativa de quien inició el más importante ataque al poder del Papa en la historia del Cristianismo...
Es difícil calibrar el simbolismo y la importancia histórica de estas cosas debido a la parafernalia montada por la prensa, tan adicta a las formas y las anécdotas y tan escasa de interés por las cuestiones de contenido.
Una vez que Francisco regresó a Roma y los ecos de su revolucionaria visita comenzaron a debilitarse, muchos teólogos, filósofos, historiadores y pensadores en general (Lund, con cien mil habitantes, es sede de la Universidad más grande de toda Escandinavia) dieron estructura mental a una serie de ideas que van más allá de lo anecdótico.
Lo hemos subrayado muchas veces: la continuidad del flujo histórico no impide que haya hechos —a veces identificables— que marcan un antes y un después, que imprimen velocidad a los cambios o que los frenan momentáneamente. La Reforma luterana fue uno de esos hechos.
Pero la Reforma fue tanto una consecuencia como una causa de los grandes cambios que tuvieron lugar hace medio milenio. En más de un sentido, el inicio del siglo XVI tenía las mismas características que nuestra propia era: una economía cada día mas globalizada, una multiplicación de las vías comerciales y de nuevas estructuras financieras al calor del descubrimiento de un nuevo mundo, la presentación de un nuevo sistema solar y la elaboración de una nueva y cruda visión de la política.
Colón, Copérnico, Machiavelli y Lutero fueron hijos de su tiempo (de las condiciones materiales y del espíritu de ese entonces) e impulsaron cambios que acabarían con el mundo medieval y su arquitectura social, marcada por la estabilidad y la inmovilidad.
Pero todo esto (y pienso en la Reforma luterana en primer lugar) hubiera sido imposible si Gutenberg no hubiera inventado y desarrollado la imprenta en base a tipos móviles. Con Gutenberg nació el arte de fabricar libros y textos en grandes tirajes y a un costo y a un plazo muy inferiores al que había regido en los siglos durante los cuales los monjes copiaban los manuscritos antiguos a mano para un selecto grupo de lectores.
El invento de Gutenberg hizo explotar la producción de libros, escritos y panfletos. La difusión de nuevas ideas en sectores que antes no habían tenido acceso a la palabra escrita aceleró los avances y procesos en todos los campos de la actividad humana, benefició a las ciencias y revolucionó las estructuras políticas. El vetusto andamiaje medieval se vino abajo. ¿No es —teniendo en cuenta que los plazos hoy son mucho más cortos— un espejo de lo que ha pasado en el mundo luego de la caída del sistema soviético y el fin de la Guerra Fría?