En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Los datos sobre pobreza (7,9%) e indigencia (0,1%) en Uruguay son exhibidos con orgullo por el gobierno. El aumento de los ingresos salariales de los hogares y el crecimiento del empleo en los sectores más vulnerables explican en gran medida esos resultados, según los datos oficiales. Sin embargo, en el horizonte aparece un contexto de menor dinamismo económico y laboral que hará “más difícil” los avances sociales, advirtió la economista Verónica Amarante, directora de la oficina en Uruguay de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Por eso, sostuvo, el gobierno debe pensar en una nueva agenda de políticas sociales.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En un contexto más adverso, “los avances en el frente social serán probablemente más difíciles y la gestión de los conflictos distributivos también va a ser más difícil”, sostuvo Amarante. “Ahí es muy importante tener una agenda de políticas sociales nueva, revitalizada, que nos anticipe, frente a esos conflictos que va a haber, posibles respuestas”, añadió.
Según la economista, el Estado debe hacer más énfasis en las políticas de capacitación y empleo, y en cómo mejorar las condiciones de empleabilidad de las personas.
Ante el planteo de la representante de Cepal, el sociólogo y director de Evaluación y Monitoreo del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Juan Pablo Labat, afirmó que hoy “no es posible una nueva generación de políticas sociales sin una nueva generación de políticas económicas, productivas y de gestión de Estado”.
Amarante y Labat, junto a la economista Andrea Vigorito y la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, participaron el martes 7 en la presentación de un documento en el que se analizó por qué bajó la pobreza entre 2016 y 2017, cuando pasó del 9,4% al 7,9%. El trabajo concluyó que el descenso se produjo en parte por el “aumento de los ingresos salariales y otros ingresos de los hogares, que en varios casos fueron mayores a los aumentos de la inflación”. Además, las personas que viven en hogares de menor nivel socioeconómico mejoraron en su empleo.
Consultado por Búsqueda sobre la evaluación de Amarante, Labat dijo que Uruguay enfrenta un “trilema maldito que marca la política interna”: uno es pagar la “deuda social remanente” con una parte de la población, otro es mejorar las condiciones para el desarrollo financiando procesos de mediano plazo y, el último, sostener los equilibrios macroeconómicos de largo plazo.
En cuanto al primer punto, Labat dijo que el objetivo es “habilitar una inclusión universal en un mínimo de bienestar suficiente para lograr que todos los individuos por haber nacido tengan derecho a la vida y a la ciudadanía”. Eso equivale a “cortar con un hacha la reproducción intergeneracional de la pobreza y definir objetivos de política de corto plazo que toquen los dos pilares de la exclusión que permanecen intocables”, añadió. Uno de esos pilares es el trabajo, que “aún no logra ser un derecho”, afirmó, sino un “factor de producción del capitalismo”. El segundo pilar es la vivienda, “que no ha mejorado sustancialmente”.
Labat sostuvo que también se debe invertir “en forma sostenida” en investigación, innovación y educación, de modo que el Estado se fortalezca como motor del desarrollo en un contexto mundial de creciente volatilidad de la inversión.
En tercer lugar, Labat se refirió a la meta de tener una “sostenibilidad fiscal de largo plazo”, que impone “la necesidad de ajustar algunos costos”. “Esta meta no goza de mayores amistades y menos en vísperas de una campaña electoral. No es posible sostener altos grados de déficit fiscal durante muchos años esperando volver a crecer al 5% anual y esconder la cabeza bajo la tierra mientras crece la presión fiscal por la seguridad social y el endeudamiento”, afirmó. Por eso, entiende que hay que pensar “seriamente” en “tocar beneficios a corto y mediano plazo de los más ricos y los no tan ricos”.
Es que, según el jerarca, “no es cierto que la carga impositiva soportable por la sociedad es excesiva”.
“Es un gran verso. Juan Clase Media no está bien informado o es un gran cínico. Ni su bienestar es el puro producto del esfuerzo de su trabajo ni el Estado invirtió más en los pobres que en él, y estamos lejos de decir que los impuestos lo matan más que las cadenas de supermercados. Hay un estrato bastante profesional y no tan pequeño que puede hacer un esfuerzo superior para que este país supere este trilema maldito, y también hay grandes ricos que pueden ser mejores uruguayos”, afirmó.