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    Piden pista

    II MVD Sound City

    A las seis de la tarde, Papina de Palma demostraba por qué ganó los Graffiti al Artista Nuevo y al Álbum Pop. Una delicia su manera de interpretar, su dominio del canto hablado, con cada verso revestido con la emoción precisa. Más tarde, allí mismo, bajo la escalera del Auditorio, el rochense Nicolás Molina defendió su flamante Graffiti al Solista Masculino por El folk de la frontera en un sugerente formato soul-jazz. A su fin, el tiempo apenas alcanzó para bajar a la sala Balzo y sumergirse en el mantra de hip hop de Los Buenos Modales, que venían de alzar el premio en ese rubro.

    El domingo 13 Montevideo Sound City se afianzó, en su segunda edición, como la plataforma óptima de bandas y solistas que piden pista en la escena local de rock, pop y hip hop. Y la gran proximidad con los Graffiti —solo cuatro días— permite una buena interacción entre ambos eventos. Punto para la curaduría, para el impecable montaje, sonido y luces de los cinco escenarios, y para la producción que cumplió con precisión suiza con los horarios. Siempre que terminó un show, empezó otro en otro sitio. Cero tiempo muerto. Ocho horas de música non stop.

    Lo mejor: Chillan las Bestias, la banda porteña de Pedro Dalton, quien con su voz liberó sus demonios y los de todos sus ancestros en un buen balance acústico-eléctrico, una mélange de tango-blues-rock de gran intensidad. (Señores del Auditorio: se sugiere un uso más asiduo de ese formato sin butacas para conciertos de rock). Brillaron Mandrake Wolf y sus Druidas, el uruguayo radicado en Estados Unidos Juan Wauters y sus baladas folk, el mendocino Luca Bocci, que desbordó de melodías afiladas el escenario Trovadores, y Campo, que puso a bailar a la sala Fabini con su fusión tecnocriolla.

    Cuando el millar de espectadores dejaba las salas, los esperaba Luciano Supervielle en su nave de teclados en el hall, con su show pianoelectrónico. La postal del anfiteatro improvisado, con el público sentado en las escaleras y el piso, ya es el ícono del MVDSC. Un final de fogón, que bien puede repetirse en las futuras ediciones de este festival boutique de gran personalidad, que merece continuidad.

    Vida Cultural
    2017-08-17T00:00:00