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    sábado 08 de junio de 2024

    Un exdirigente de Mauricio Macri entre los asesores de Laura Raffo

    El politólogo Marcos Peña, figura clave del gobierno de Mauricio Macri, forma parte de la estrategia de la precandidata del Partido Nacional Laura Raffo

    En diciembre de 2019, al finalizar el mandato de Mauricio Macri en Argentina, su jefe de gabinete, Marcos Peña, se llamó a silencio. Tras varios años de intensa exposición, el principal vocero y articulador de la gestión macrista se corrió del foco. Y desde entonces ha mantenido un estricto perfil bajo. A principios de abril volvió fugazmente a escena para presentar su primer libro, El arte de subir (y bajar) la montaña, cosas que aprendí sobre la dimensión humana del liderazgo. En una entrevista con Infobae, Peña declaró que el “personaje político” que fue hasta el 2019 ahora está “muerto”, y que hoy se encuentra en la función de “entrenar líderes, de ayudar de una manera indirecta”, de asomarse a la política desde otro lugar. Y justamente en esa tarea está con la precandidata del Partido Nacional Laura Raffo, que gracias a sus vínculos con empresarios argentinos conoció a Peña, quien hoy forma parte de su grupo de asesores.

    Según pudo saber Búsqueda, se trata de un ida y vuelta informal, en charlas y consultas periódicas entre Peña y Raffo o entre Peña y algunos de los integrantes del comando de campaña. “Tiene mucho para aportar. Nos asesora en cómo desarrollar una campaña de cercanía con la gente, con diálogo directo en lo territorial, para recibir y procesar las propuestas que nos hacen”, explicó una fuente del comando de Raffo.

    Peña, que fue uno de los arquitectos del partido político Propuesta Republicana (PRO) que llevó a Macri a la presidencia en Argentina, también forma parte de estrategias y consultas semanales para enfrentar los vendavales en la competencia interna a la que está expuesta Raffo. Entre ellos, la permanente tensión con el precandidato Álvaro Delgado y dirigentes de su entorno. Hay un asunto que irrita particularmente a los integrantes de la mesa chica de Raffo. Y es la recurrente puesta en duda de la pertinencia de la precandidata para integrar una fórmula presidencial con el exsecretario de Presidencia. Delgado ha insistido públicamente en que no hay nada definido. Pero por lo bajo se van enviando mensajes que cascotean una posible dupla. En primer lugar, porque bajo cuerda se le exige a Raffo una votación que supere el 30% para poder considerarla en la fórmula. Y, además, porque no paran de trascender nombres que podrían acompañar a Delgado en la carrera hacia la presidencia: la ministra de Economía, Azucena Arbeleche; el exministro de Salud Daniel Salinas. Y en los últimos días se sumó el de la senadora herrerista Gloria Rodríguez, que, según informó TV Ciudad, es una de las opciones que ha estado sobre la mesa en el comando de Delgado.

    “¿Por qué no quieren a Raffo? Es inteligente. Deja todo por el partido. Es mujer. ¿A qué le temen? ¿A su carisma? ¿A su cercanía con la gente?”, había protestado hace unas semanas el diputado Sebastián Andújar en diálogo con Búsqueda. “Lo de Gloria sigue la campaña para desmerecer a Laura. Son nombres que salen del delgadismo. Todas las semana uno nuevo”, agregó ahora el diputado.

    La cultura del poder

    En el entorno de Raffo, con asesores y dirigentes, han analizado esta postura de la competencia. Lo que recalcan es que la búsqueda de la fórmula, a esta altura de las internas, no es su apuesta. “No estamos en esa estrategia. Se está actuando con mucha soberbia. Y al blanco no le gusta que le digas que ya está todo resuelto”, señaló una fuente del comando de Raffo.

    Y habló sobre la “cultura del poder” que encierra esta conducta de Delgado. “La cultura del poder no respeta a quien le da el verdadero poder, que es el votante blanco. Y que pretende que un sector del partido acapare al resto. Es una cultura autoritaria, vertical, en la que un sector se come todo”, agregó la fuente. Y expresó cierta preocupación sobre el después. Sobre cómo zurcir y armar un equipo para gobernar luego de que pase la vorágine de la competencia interna y haya que mostrar unidad para retener el gobierno.