Los uruguayos se sienten identificados con la Selección Nacional y consideran que el fútbol es más importante que la política, según un estudio de la Universidad de la República

“Sin fútbol no habría República Oriental tal como la conocemos”

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Nº1973 - al de Junio de 2018
Florencia Pujadas

El país está paralizado. Hace más de un mes que en Uruguay solo se habla de un tema: la Copa del Mundo. El estado físico de los jugadores y los sueños que despierta el campeonato se adueñaron de las conversaciones. En las oficinas ya se lucen los televisores y algunas instituciones educativas, incluso, cerrarán sus puertas los días en los que juega la Celeste.

En el partido de despedida, que se disputó el jueves 7 contra Uzbekistán, más de 50.000 personas llenaron el Estadio Centenario. Además, fueron parte de un mosaico que, en celeste y negro, formó la palabra Uruguay en la tribuna Olímpica. Los festejos siguieron el sábado 9 en el Aeropuerto de Carrasco, donde miles hicieron cola para despedir al equipo de Óscar Washington Tabárez. Ahora solo queda esperar el debut, que será el viernes 15 en Ekaterimburgo.

La ilusión cuando se disputa la Copa del Mundo no es nueva. Desde que Uruguay ganó el primer campeonato, en 1930, y construyó una leyenda con la victoria de Brasil, en 1950, los uruguayos esperan que la historia se repita. Aunque Uruguay ha estado  alejado de la fiebre mundialista, el fanatismo revivió después del cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica, en 2010. 

Según el estudio ¿Qué significa el fútbol en la sociedad uruguaya?, realizado en conjunto por la Facultad de Ciencias Sociales y de Psicología de la Universidad de la República a pedido de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), el equipo de Tabárez es “una familia” que enorgullece al país. “El 74 % de la población siente que esta selección la representa, la ilusiona y le despierta orgullo”, indica el trabajo, a cargo de un equipo formado por Felipe Arocena, Juan Cristiano, Patricia Domínguez, Rafael Paternain y Diego Traverso. De hecho, los jugadores “hacen soñar a los niños con héroes que los inspiran”, “acercó a las mujeres al universo futbolístico, y termina representando la ilusión de una sociedad de trascender internacionalmente”, resaltan los investigadores.

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El fútbol, la patria

En el informe se analizaron las opiniones de 1.000 personas mayores de 15 años. También estudiaron los comentarios de cuatro grupos motivacionales, en los que participaron 40 personas, y entrevistaron a hinchas fanáticos y simpatizantes de  cuadros locales. También recogieron testimonios de dirigentes deportivos y sumaron  anécdotas de jugadores.

La investigación indicó que “el fútbol es una de las grandes pasiones de los uruguayos y una de las vidrieras más importantes del país hacia el mundo”. El 44 % de los encuestados aseguraron que es más importante que la política, y que es lo que más se destaca del país en el exterior. “Lo distingue a Uruguay más que sus playas, el campo o la democracia”, dijo uno de los entrevistados. “Es lo más importante de las cosas menos importantes; primero vienen la familia, el trabajo, la salud y luego, entre las cosas de importancia un poco menor, ocupa los primeros lugares”, opinaron.

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Foto: Leo Barizzoni
Foto: Leo Barizzoni

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Según los investigadores, el deporte despierta un patriotismo que se traslada a la Selección, que se concibe como el máximo exponente del fútbol nacional. Algunos entrevistados aseguraron que si bien no se sienten nacionalistas, “después de los últimos Mundiales cantamos el Himno de otra manera, empezamos a tener la bandera de otra forma. Es que la Selección genera un evento social donde la gente se cuelga, se une, sale”.

Desde el año pasado, la FIFA comenzó a transmitir partidos de Mundiales pasados en su página de Facebook. Cuando los fanáticos tuvieron que elegir qué encuentros querían revivir, ganó Uruguay. La página transmitió el partido Uruguay-Ghana que se volvió histórico por las manos de Luis Suárez y el penal picado del Loco Abreu. Desde entonces se instaló una fiebre mundialista que se fortaleció en las últimas semanas por una encuesta realizada por la cuenta oficial de Twitter de la FIFA.

Bajo el hashtag #GreatestTeams, se hizo una votación en la que había que elegir, como si fuese una penca, a los mejores equipos. Cientos de usuarios uruguayos compartieron la encuesta en sus perfiles para que la Celeste ganara todos los partidos. Lo lograron.  “Habría que ir mucho para atrás en la historia para encontrar una selección nacional que despierte tantos sentimientos de simpatía e interés entre la gente, ya sean hombres o mujeres, adultos o niños, ricos o pobres”, indicó el estudio de la Universidad de la República, refiriéndose a la Selección.

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Foto: Manuel Mendoza
Foto: Manuel Mendoza

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Una pasión histórica

Hace casi un siglo, el político y dirigente deportivo Atilio Narancio aseguró que Uruguay no era un punto insignificante porque los triunfos en París y en Amsterdam lo habían colocado en los diarios de todo el mundo. “La camiseta celeste era la prueba de la existencia de la nación, el Uruguay no era un error, el fútbol había arrancado a este minúsculo país de las sombras del anonimato universal”, dijo alguna vez Eduardo Galeano, citado en el informe. Más allá de los resultados en la cancha, el reconocimiento que logra la Selección dentro y fuera de fronteras es fuente de orgullo. “El significado del fútbol uruguayo, el más duradero y profundo, es el que nos hace sentir que somos y existimos en este plantea azul al que llamamos Tierra. Sin fútbol, sencillamente, no habría República Oriental tal como la conocemos hoy”, señaló el estudio.

El 7 % de los uruguayos son socios de un club y un 25 % asiste a los estadios para ver partidos profesionales. El consumo del deporte es alto y también se traslada a la televisión. De hecho, 66 % de los entrevistados dijeron que contratan servicios de cable para ver fútbol y 85 % mira los partidos por Internet o televisión cuando se juega el Mundial. La alta concurrencia y demanda no solo se limita a los partidos profesionales. La investigación también mostró que el fútbol infantil y los encuentros de la Liga Universitaria están instalados en Uruguay. La Organización Nacional de Fútbol Infantil tiene más de 48.000 afiliados entre niños de 6 a 13 años. Y más de 8.000 personas están inscriptas para jugar en la Liga Universitaria. La misma cifra se mantiene entre los afiliados juveniles y profesionales que están en la AUF. “Toda esta densa red tiene como consecuencia que ningún talento se escape”, aseguraron los investigadores.

Del dinero a la violencia

Además, el fútbol es una fuente de dinero; según el estudio, en 2016 el ingreso de los clubes profesionales fue de 50 millones de dólares, en la Selección fue de 10 millones y las exportaciones de futbolistas ascendieron a 80 millones. “La mejor estimación que logramos de dinero que generó el fútbol ese año es de 330 millones de dólares, que representó el 0,62 % del PBI anual”, indicó el informe.

Sin embargo, esos números muchas veces se ven empañados por episodios de violencia. El fenómeno no es nuevo: en 1905 se suspendieron dos clásicos por problemas entre las hinchadas y la primera víctima por el fútbol murió veinte años más tarde. Pero en las últimas dos décadas se extendió. Entre los casos más recordados de muertes en el fútbol de las últimas décadas está el de Daniel Tosquellas, hincha de Nacional, en marzo de 1996, y el del hincha de Cerro Héctor da Cunha, en 2006, que fue asesinado a puñaladas frente a su esposa e hijo en una parada de ómnibus.

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Foto: Manuel Mendoza
Foto: Manuel Mendoza

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El 70 % consideró que existe violencia y el 28 % aseguró haber sido testigo directo de un hecho violento desde su hogar o en una cancha de fútbol. “Algunos hinchas ven en este deporte una división del mundo entre amigos y enemigos”, contó un entrevistado en el estudio. En esta línea, 58 % dijo que las barras bravas son el grupo más dañino para el deporte y 26 % consideró que, en su lugar, son los contratistas. Por último, 45 % afirmó que las autoridades del gobierno —como la Policía y el Ministerio del Interior— son las que deberían mejorar la seguridad.

El lugar de poder que históricamente ocupaban las barras bravas en el fútbol uruguayo empezó a perder terreno recién en 2017.
Los investigadores aseguran que el fútbol es el deporte más importante para los uruguayos. Para algunos es una forma de entretenimiento, pero para la mayoría es un símbolo del país “Sin el fútbol seríamos una sociedad muy distinta de la que hemos construido colectivamente, probablemente sin el reconocimiento y el sitial de privilegio internacional en que este deporte nos ha colocado”, concluye el informe. Y la Copa del Mundo es el mejor lugar para volver a posicionarse.

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Aldo Cauteruccio. Foto: Luciano Dogliotti
Aldo Cauteruccio. Foto: Luciano Dogliotti

Uruguay, entre los cuatro mejores

El 52 % de los uruguayos consideran que la selección uruguaya llegará a las semifinales en el Mundial de Rusia, según un sondeo de Equipos Consultores divulgado a una semana del comienzo del campeonato. Un 28 % de los encuestados creen que el equipo regresará al país con la copa debajo del brazo.

Un 81 % aprueba el desempeño del Maestro Óscar Washington Tabárez, y a un 77 % le gusta el estilo de juego del equipo. Solo 2% baraja la posibilidad de que Uruguay quede eliminado en la fase de grupos.

Viajan con 180 kilos de yerba y otros cien de dulce de leche y de membrillo

La selección uruguaya es conocida por la humildad de sus jugadores. Muchos se enorgullecen al ver a Edinson Cavani pasear por Salto, su ciudad natal, vestido con  bombacha de campo y alpargatas. Lo mismo sucede con Luis Suárez. El ídolo siempre se baja del avión con un termo debajo del brazo. En las semanas previas al comienzo de la Copa del Mundo, los 23 elegidos por Washington Tabárez, muchos de ellos jugadores en Europa, se concentraron en el Complejo Celeste. Allí, los días se dividen entre las rutinas de entrenamiento, las partidas de truco y las rondas escuchando música uruguaya. “Todos somos muy unidos y formamos una familia, algo muy de acá”, cuenta Edgardo Minguta di Mayo.

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Edgardo Minguta di Mayo. Foto: Luciano Dogliotti
Edgardo Minguta di Mayo. Foto: Luciano Dogliotti

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El equipier de la selección uruguaya, que trabaja con un grupo de utileros, preparadores físicos y cocineros de la AUF hace más de 24 años, habla del plantel como si fuesen sus hijos. “El Ruso Pérez, que ya no está más, y Mati (Vecino) son mis chicos. Los conozco desde que eran pequeños y sus padres siempre confiaron en mí. Pero todos son iguales, los quiero como a mis hijos”, cuenta. Cada vez que habla de los jugadores, Minguta se emociona y recuerda cuando lo ayudaron a comprarse una casa, después de obtener el cuarto puesto en el Mundial de 2010. “Es una cosa que me toca mucho. Pagaba alquiler y no me daba para comprarme mi lugar. En la Copa de Sudáfrica (Diego) Forlán llegó y me dijo: ‘Mirá, gordo, este es mi año, voy a ser el mejor jugador y vos vas a tener tu casa’. Cada vez que me veía me lo decía, hasta que un día cumplió”, recuerda.

Minguta empezó su carrera en la Selección como utilero. Todavía recuerda qué distinto era preparar un partido hace dos décadas: no tenían muchos equipos y la calidad de los zapatos “no era como ahora. Antes teníamos muy poco y nos daba para el día a día, pero ahora todo es de mejor calidad. Nunca nos falta nada y lo que el plantel mayor ya no usa lo pasamos para los juveniles. Tenés que verles las caras cuando agarran sus cosas”, cuenta. “Los zapatos de Suárez, por decirte un par, no pesan nada y mirá lo que es la remera”, dice antes de agarrar una pequeña camiseta celeste que parece para un niño. “Son chicas pero se estiran por la tecnología, son de las mejores”, comenta.

El chef de la selección uruguaya, Aldo Cauteruccio, es desde hace más de diez años el encargado de acompañar al equipo celeste en cada paso: les prepara el desayuno, el almuerzo, las colaciones y la cena. Siempre viaja a los lugares donde juegan antes que el equipo: “Me gusta ir y tener todo pronto para que se sientan cómodos cuando llegan al hotel”.

La oferta en su cocina siempre es variada para que todos, incluido el cuerpo técnico y los ayudantes del equipo, puedan personalizar su menú. “Siempre preparamos las comidas como si fuera un bufé. Nos aseguramos de tener todos los alimentos necesarios, muchas verduras y frutas, para que los futbolistas puedan elegir”, cuenta.

En este Mundial, la mayoría de los productos los consiguieron en Rusia. “Desde la FIFA nos mandaron un documento para que pusiéramos lo que necesitábamos y nos dijeron qué era lo que no había. Se podrán imaginar lo que era”, dice. Los únicos productos que llevaron a la Copa del Mundo son la yerba mate, el dulce de leche y el dulce de membrillo. “Como es infaltable mimar a los jugadores con las tradiciones más ricas, nuestra delegación vuela con casi 180 kilos de yerba mate, y otros cien de dulce, entre el de membrillo y de leche”, asegura el cocinero.

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