Con la restauración en su fachada y una reestructura interna del museo que potenció su vínculo con la población a través de muestras y actividades para todas las edades, el Cabildo de Montevideo cierra 2015 con una propuesta renovada

Algo cambió frente a la Plaza Matriz

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Nº1846 - al de Diciembre de 2015
Elena Risso - Fotos: Leo Barizzoni

Fue un proceso gradual, que se inició lentamente y que abarcó tanto el exterior como el interior de las antiguas paredes de piedra del histórico edificio ubicado en Juan Carlos Gómez y Sarandí.Por un lado, la restauración edilicia del Cabildo de Montevideo comenzó a idearse hace cuatro años, y desde hace dos años se inició una reestructura en su funcionamiento, que buscó elevar el perfil de la oferta de sus exposiciones y colecciones permanentes y  se preocupó por la puesta a punto de su rico acervo. Todo ello determinó que en 2015 el museo que alberga este edificio experimentara varias transformaciones para acercarse a la población con una nueva cara.Así se fueron sumando actividades y talleres para niños y adultos, con las que se intentó modernizar esta construcción que guarda historias y secretos desde hace dos siglos. “El edificio es museo desde 1958. Es un edificio colonial, pero no estaba preparado para ser un museo del siglo XXI”, contó a galería Rosana Carrete, directora del Cabildo.

MARCA MUSEO. Carrete llegó a la Dirección del Cabildo en 2013. En ese momento comenzó a pensar en una “propuesta de museo histórico con abordajes contemporáneos”, aunque aclara que no se buscó “refundar” algo que ya existía.Hoy la prioridad de la nueva directora es incorporar al Cabildo elementos que permitan hacerlo accesible a nuevas tecnologías y que apunten a un público más amplio. La idea es que el museo sea un lugar vivo, y no un viejo edificio en el cual se disponen piezas en determinado orden, sin demasiada interacción. “Era un museo que tenía la marca museo muy desdibujada. Hoy por hoy un museo no puede ser solo el edificio”, explicó.Una de las líneas de acción tiene que ver con la vinculación de las computadoras del Plan Ceibal, para que los chicos de las escuelas accedan de primera mano a parte del acervo y de las exposiciones. Carrete quiere avanzar en esa propuesta de trabajo, porque considera que ahora las nuevas tecnologías permiten modernizar la manera en que el público se enfrenta a un museo.Otro de los planes tiene que ver con continuar algo que comenzó hace algunos meses: la organización de muestras itinerantes, para las que se apeló a colaboraciones externas de artistas y profesionales. De esa manera, se combina el acervo histórico del edificio con elementos traídos del exterior, ya sea de otros museos o de particulares (ver recuadro).Para 2016, Carrete pretende que en el Cabildo se instale una cafetería y una tienda de regalos, dos espacios habituales en los museos del mundo. Además, tiene previsto buscar alguna forma para mejorar la accesibilidad del edificio porque, por ejemplo, al primer piso solo se pueda acceder por escalera. En ese sentido, la jerarca explicó que se analiza la posibilidad de instalar un ascensor porque, por razones patrimoniales (el Cabildo tiene la categoría 4, la más alta en preservación patrimonial), no se puede modificar la estructura del edificio.Carrete es licenciada en Artes y Ciencias de la Comunicación, y diplomada en Gestión Educativa. Antes del Cabildo trabajó en el Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo, en el sector de Turismo, en la Comedia Nacional, en la Filarmónica y luego fue directora del Subte Municipal.

TESOROS OCULTOS. Para modernizar la gestión y el funcionamiento del museo fue necesario poner a punto el rico acervo que se conserva en el Cabildo, que en algunos casos estaba expuesto a variaciones de temperatura y a la humedad.Entre otras tareas, eso determinó que distintos restauradores trabajaran para recuperar cada pieza. Por ejemplo, Marco Tortarollo, que durante años fue restaurador del Museo Blanes, tiene a su cargo la puesta a punto de más de 2.500 piezas de papel y que se restauran en una sala acondicionada para ese fin. Por sus manos, en general enguantadas, pasan papeles que datan desde 1700. Muchos documentos están en marcos que deben retirarse cuidadosamente, para limpiar, fotografiar y luego guardar en planeras, como se conoce a los muebles con grandes cajones donde se guardan planos. La idea es que en algún momento eso se pueda digitalizar, y para eso están en contacto con la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República y el Centro de Fotografía de Montevideo.Además de esa sala hay otros espacios a los que el público no puede acceder, pero que esconden maravillas, y que también están en proceso de restauración. En ellas trabajan Paula Larguero (textiles), Sandra Ferreira (metales y objetos varios), y Amaral García (multimedia). En esos salones se pueden encontrar muebles, acuarelas, monedas, metales, telas y piezas antiguas de distinta índole.En estos años, la restauración llevó a situaciones curiosas, como la que ocurrió con  una pesada caja fuerte de metal, que se encuentra apenas se traspasa el portón de entrada y que estuvo cerrada con llave desde 1996. Hace pocos meses se llamó a un cerrajero para que lograra abrirla con sumo cuidado, y cuando lo logró adentro  encontraron monedas y abanicos de distintas épocas.

PIEDRA A PIEDRA. Más allá de los cambios internos del Cabildo, el edificio también  fue sometido a la restauración de su fachada, que comenzó a finales de 2011 con una investigación que llevó adelante el arquitecto Daniel de León, de la Intendencia de Montevideo. A partir de ese trabajo, su colega Alejandro  Álvarez y la Dirección Nacional de Arquitectura (DNA) —una repartición estatal que, entre otras cosas, trabaja en la conservación del acervo museístico del país del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP)— se encargaron de concretar las etapas posteriores.El sábado 10 de octubre, para conmemorar el Día del Patrimonio y luego de casi cuatro años de obras, fue inaugurada parte de la nueva fachada del Cabildo. El trabajo comprendió la azotea y los exteriores sobre Juan Carlos Gómez y Sarandí, y aún resta culminar el frontón de la fachada principal, donde hay un mayor nivel de complejidad. El área total a restaurar es de 3.276 metros cuadrados.El trabajo de restauración lo llevó adelante personal de la DNA, que se ocupó de distintas tareas, aunque también se contrató a especialistas, explicó a galería el arquitecto Carlos Galceran, asesor de la DNA del MTOP. Por ejemplo, un yesero se ocupó de sacar muestras de moldes, y fue él quien recomendó a un marmolista que estaba capacitado para ocuparse de ese material. En el extenso proceso de restauración fue necesario ir paso a paso y con extremo cuidado. Por ejemplo, se obtuvieron moldes de las pilastras, volutas y capiteles de las fachadas, para sustituir aquellas piezas que faltaban. En estas tareas se utilizaron materiales poco comunes para la construcción tradicional, como bisturí de cirujano o gancho de dentista.El origen de los materiales utilizados fue variado. Por ejemplo, para la fachada que queda sobre la calle Juan Carlos Gómez se empleó roca gneis, un tipo de piedra que se encuentra en varios puntos de la costa de Montevideo. En el exterior sobre Sarandí, se empleó un revoque símil piedra que se importó desde Argentina. Para unir las piedras se importó un tipo específico de cal desde España, así como varillas de fibra de vidrio. El consolidante —producto que evita que la piedra se siga desintegrando— llegó de Alemania.En las fachadas no solo se restauró la piedra, sino que también las piezas de madera y los vidrios, sobre todo en los balcones que dan sobre la plaza y la peatonal.En la azotea —donde no puede acceder el público— fue necesario levantar varias capas de material, entre las que había humedad. Ahí se quitaron tejuelas, que luego de limpiarse se volvieron a colocar, para que siguieran formando parte del edificio donde nació la primera Constitución del país.

Toribio, los presos y la Constitución

Para hablar del Cabildo hay que remontarse a 1737, cuando se decidió tirar abajo la construcción que ocupaba el ayuntamiento, donde tres años antes se había concretado la fundación de Montevideo.Pero pasaron varios años hasta que en 1803 se encargó a Tomás Toribio la construcción de un nuevo edificio que fuera sede del ayuntamiento y de las cárceles. El arquitecto español había llegado a Montevideo, por decisión del rey Carlos IV de España, para ocuparse de la construcción de la Iglesia Matriz.“En la construcción del Cabildo se empleó como peones a los presos que iban a habitarlo y que constituyeron la principal mano de obra”, se consigna en el libro “Trazabilidad de la obra pública”, coordinado por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República.El 23 de junio de 1810, durante la construcción, Toribio perdió pie en un andamio de la obra y cayó, lo que provocó su muerte. Después de su deceso, al frente de las obras estuvo el maestro constructor Manuel de Dios Noya y luego el arquitecto José Toribio, hijo de Tomás.El 18 de julio de 1830 fue la fecha más significativa en la historia del Cabildo, porque ese día, entre sus paredes, se juró la primera Constitución nacional. Con el tiempo, el emblemático edificio también fue sede del Poder Legislativo, del Consejo Nacional de Administración y de otras dependencias estatales. Desde 1958 funciona como museo dependiente de la Intendencia de Montevideo.

Para visitar y conocer

En el Museo Histórico Cabildo se pueden visitar cuatro exposiciones en estas fechas. En la planta baja se encuentra “El legado (in) visible. Devenires de hyponema”, que es el resultado de un trabajo realizado por la artista visual Alejandra González Soca. Para armar esta muestra, la experta hizo un llamado para que particulares le enviaran objetos, fotos y relatos familiares, con los que se pudiera hacer una representación histórica de lo femenino. Así, la muestra incluye vestidos de novias y otras prendas de vestir, cartas, imágenes, muebles y objetos del hogar de personas que hicieron sus aportes, todos ellos con una historia específica.En el primer piso hay otras tres exposiciones. Una de ellas es “Tiempo”, que consiste en un diálogo entre trabajos del artista Daniel Gallo y parte de la colección de viejos relojes del Cabildo, y que tiene al tiempo como protagonista de un diálogo entre el pasado y el presente.También en el primer piso se encuentra la exposición “Pequeño gabinete de historia natural. Flora, fauna y nativos bajo la mirada científica del siglo XIX”, donde se combina parte del acervo en papel del Cabildo, con materiales pertenecientes a otros museos y otras colaboraciones de artistas.En el espacio más amplio del primer piso se ubica la exposición “Piedra fundamental: encuentros y desencuentros”, una muestra histórica relacionada con el proceso fundacional de Montevideo, constituida con elementos del acervo del Cabildo.El Museo Histórico Cabildo está abierto de lunes a viernes de 12 a 17.45 horas y los sábados de 11 a 17 horas. La entrada es libre y gratuita. Por más información sobre actividades, se puede llamar a los teléfonos 2915 9685 y 1950 1474, o visitar la web http://cabildo.montevideo.gub.uy.

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