Foto: Javier Calvelo/ adhocFotos

Alimentos importados prevalecen en las góndolas y hay “avalancha” desde Argentina; industriales dicen que seguirán cerrando plantas

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Nº2056 - al de Enero de 2020

Mayonesa, maní, aceitunas y galletas de Argentina; fideos y arvejas italianas; choclo, yerba y duraznos en almíbar de Brasil; vegetales congelados de España; atún de Ecuador; puré de papas holandés; té de Sri Lanka y Chile; y hasta aceite de Canadá. Los alimentos envasados de origen importado son mayoría en las góndolas de los supermercados montevideanos, frente a los de “industria uruguaya”. Pero a menudo, también los productos rotulados como de fabricación nacional llegan del exterior, y el único proceso local es de fraccionamiento y envasado.

No son fenómenos nuevos en el mercado de comida envasada, pero algunos datos sugieren que se viene profundizando y llaman la atención de ciertos jerarcas. Es, además, una preocupación para los fabricantes nacionales: muchas empresas originalmente industriales terminan por reconvertirse en importadoras, ya sea en parte o totalmente, por razones de costos y rentabilidad.

La “falta de competitividad” que tiene Uruguay para la elaboración de productos, sumada a la “facilidad” para la importación y las “problemáticas que han impuesto los sindicatos de la alimentación”, hacen que sea “más provechoso económicamente y pacífico laboralmente acudir a la importación”, dijo a Búsqueda el presidente de la Cámara Industrial de Alimentos (Ciali), Fernando Pache. 

El año pasado dos industrias históricas del rubro decidieron dejar de producir en Uruguay y pasar a importar y comercializar sus productos, alegando problemas de competitividad en el mercado interno. En febrero lo hizo Fleischmann y en noviembre fue Maestro Cubano, del grupo Bimbo.

El año pasado dos industrias históricas del rubro decidieron dejar de producir en Uruguay y pasar a importar y comercializar sus productos, alegando problemas de competitividad en el mercado interno. En febrero lo hizo Fleischmann y en noviembre fue Maestro Cubano, del grupo Bimbo.

“Se van a seguir cerrando plantas porque es lógico y natural frente a los costos. (…) Sabemos que hay más de una con problemas”, aseguró Pache, que prefirió no dar más detalles.

Según él, hoy “no hay ningún tipo de alimento que se fabrique en Uruguay que no tenga un contratipo importado” y la llegada de productos envasados desde Argentina “sigue siendo en avalancha”.

Importar es más barato

En Montevideo hay 20.937 alimentos envasados registrados que se comercializan en góndolas, informó a Búsqueda el director de Regulación Alimentaria de la intendencia capitalina, Marcelo Amado. Y de ese universo, el 62,5% son importados, según datos al 2019.

“Hay una oferta creciente de alimentos importados que responde, entiendo, a un tema de costos y precios. Nosotros solo tenemos el dato, no tenemos herramientas para trabajarlo. Pero lo hemos hablado con la Cámara de Industrias, que es un tema que los tiene bastante preocupados. Es algo interesante para poner sobre la mesa ya que viene de algunos años atrás”, señaló el jerarca departamental.

Las importaciones de “alimentos y bebidas para los hogares” a octubre pasado habían aumentado 37% respecto a diciembre de 2018, según el índice de volúmenes físicos que elabora el Banco Central. El crecimiento en el caso de esos productos pero destinados a la industria —como insumos de producción— fue de 22% en igual período.

Amado advirtió que se observa una “tendencia fuerte” de incremento en el registro de alimentos congelados y aseguró que “la mayor parte” de los que se comercializan son importados. También los farináceos tienen “porcentajes de importación muy altos”, agregó.

Las importaciones de “alimentos y bebidas para los hogares” a octubre pasado habían aumentado 37% respecto a diciembre de 2018, según el índice de volúmenes físicos que elabora el Banco Central. El crecimiento en el caso de esos productos pero destinados a la industria —como insumos de producción— fue de 22% en igual período.

Pache se refirió a los productos de fideería secos que están viniendo de Italia, a los alimentos chocolatados, las golosinas, galletería y panificados —frescos y congelados—, los dulces y mermeladas de Argentina, como ejemplos de rubros donde hay un fuerte componente de abastecimiento desde el exterior. Y reconoció que una tendencia que “viene profundizándose” en el último año es que “muchas industrias” encontraron en ciertos productos, cuyo costo de elaboración es elevado, que la importación con su marca “les permite lograr equilibrar el negocio, antes que tomar la decisión de cerrar la fábrica”.

“Hay un desgaste, por los costos operativos altísimos, la falta de productividad y un frente sindical complejo, que lo que hace es dificultar brutalmente el negocio. Sale más barato y me ahorro dolores de cabeza importando que haciéndolo acá”, dijo a Búsqueda un empresario del giro de vegetales congelados y comidas preparadas, que nació como industria en 1989. Su firma todavía mantiene algunos procesos de mano de obra y fraccionamiento para abastecer algunos nichos de mercado, pero pasó a importar el resto de sus productos. Como ejemplo recordó cuando producían papas fritas prontas para abastecer a restaurantes, pero encontraron que importarlas ya cortadas, prefritadas y envasadas era más barato que lo que les salía la materia prima nacional.

Sobre el incremento de la importación de alimentos congelados, ese empresario indicó que se explica no solo por la certeza de abastecerse todo el año (algo que para la producción nacional, por razones climáticas o sindicales, no es de fiar), sino por los tiempos que llevan las certificaciones para la comercialización y las inspecciones que se realizan de parte de las distintas oficinas públicas que intervienen en la cadena.

Aun con esta competencia creciente, la producción del rubro “Alimentos y bebidas” creció 0,7% en enero-noviembre de 2019 respecto a igual lapso del año anterior, según datos de volumen físico industrial del Instituto Nacional de Estadística.

“Bajando stock”

Para los importadores, el año pasado no fue bueno, dijeron ejecutivos del sector. Y este 2020 asoma algo incierto: “Estamos todos bajando stock, importando en torno a 10% o 15% menos, según el rubro”, afirmó un importador mayorista.

La demanda interna se redujo y, por otro lado, la suba del precio del dólar incidió en los costos de la mercadería, señaló a Búsqueda Martín Montoro, directivo de la Asociación de Importadores y Mayoristas de Almacén.

Para este año el contexto es “desafiante” por la incertidumbre respecto a lo que pueda pasar con el tipo de cambio y las medidas que el nuevo gobierno pueda tomar al respecto. Algunos jerarcas designados, como el ministro de Ganadería, alientan la idea de una suba en la cotización de la divisa para favorecer la competitividad exportadora.

La asociación espera reunirse con las nuevas autoridades para “avanzar en corregir las dificultades, que los controles sean eficientes y los costos razonables”, informó Montoro. Aludió a los “escollos”, demoras y duplicación de procedimientos y costos que enfrentan los importadores de alimentos.

Además, se refirió a las dificultades que tendrán para cumplir a partir de marzo con el rotulado de alimentos con exceso de sodio, azúcar, grasas, etcétera, que reglamentó el Ministerio de Salud Pública.

La asociación ya solicitó reunirse con las autoridades del gobierno entrante para buscar soluciones al tema. “Una cosa es (la exigencia) para las industrias y otra para los importadores, que dependen de que el proveedor en origen cambie la rotulación; si no, el importador lo tendría que hacer en su depósito, agregando un procedimiento más que supone mayores costos, sube el precio de los productos y terminaría incluso hasta haciéndole perder mercado”, dijo Montoro. Los empresarios pretenden postergar el requisito del rotulado, si bien lo “ideal” —señaló— sería que se acordara entre los socios del Mercosur un etiquetado en común, para que todas las importaciones de alimentos a la región cumplan con eso.

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