Con grandes obras de Jorge Galemire, Eduardo Darnauchans, El Sabalero y Claudio Taddei, Bizarro sigue extrayendo oro del catálogo de Orfeo

Arqueología fonográfica

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Nº2074 - al de Junio de 2020
Javier Alfonso

Ratso y Cowboy juntos / en un ómnibus van / entre las nieblas de la noche / y la chatarra blanca de la Luna. La canción es Perdidos en la noche, que rinde tributo al legendario filme de John Schlesinger Midnight Cowboy y suena diáfana en la voz de Eduardo Darnauchans, desde un lejano 1984, cuando el Darno aún estaba en su plenitud como compositor y —ni que hablar— como intérprete. El disco se llama Nieblas & neblinas y hasta hace pocos días era una de las piezas que faltaban en ese hermoso rompecabezas de una quincena de trabajos que es la discografía de Darnauchans. Perdidos en la noche, nombre que en los años 90 identificó a un boliche del Barrio Sur que se convirtió en uno de los principales epicentros del rock alternativo, es el octavo tema del disco de sonido más rockero del Darno, que 36 años después vuelve con todo su potencial. Se trata de una de las placas originalmente editadas por el sello discográfico Orfeo que integra la más reciente serie de reediciones remasterizadas que el sello Bizarrro Records está publicando en las plataformas digitales.

El catálogo de Orfeo, de casi un millar de títulos, se conserva en las cintas magnéticas originales, grabadas entre las décadas de 1960 y 1990, y almacenadas actualmente en el archivo de Cinemateca (la mayor parte) y en otras dependencias. Cuando desapareció Orfeo quedó en poder de la multinacional EMI y en 2003 fue adquirido por Bizarro, sello que lo explota en exclusiva desde 2007. Durante esos primeros años, luego de la valiosa adquisición, Bizarro publicó en CD las piezas evidentemente más populares de la colección, con títulos clásicos de Los Olimareños, Alfredo Zitarrosa, El Sabalero, Larbanois & Carrero, Canciones para no Dormir la Siesta y algunas piezas clave de la movida rockera de los años 80 y 90, como Los Estómagos, Los Traidores, Los Tontos, Níquel, La Tabaré y Buitres, entre otras. También del archivo de Orfeo proviene lo medular de la colección Jaime Roos-Obra completa, que comenzó a ser publicada en 2015 y se prevé que termine este año. Desde 2008, el técnico encargado de la delicada tarea de realzar el sonido de los discos para lograr que suenen lo más fielmente posible a como fue concebido por sus autores es César Lamschtein, un avezado ingeniero de sonido con vasta experiencia tanto en este tipo de arqueología fonográfica como en puestas sonoras de avanzada como la del ciclo Conciertos Tinker, actualmente en curso, transmitidos por streaming digital en alta calidad de sonido e imagen.

El parate a cero de la música en vivo aceleró el ciclo de reediciones digitales de Bizarro, el sello dirigido por Andrés Sanabria, que decidió suspender temporalmente las publicaciones físicas (en CD y vinilos) y concentrarse durante los meses de pandemia en las ediciones digitales. Como consecuencia, el sello aceleró la agenda de estas reediciones históricas del catálogo de Orfeo, que desde marzo se vienen sucediendo a un ritmo casi semanal. Uno de los rescates más esperados por los melómanos uruguayos era Segundos afuera (1983), el segundo disco de Jorge Galemire, que contiene algunas de sus mejores canciones y sobre el que existe un amplio consenso crítico de que es el trabajo más logrado de su obra, una inspiradísima síntesis de la música de raíz montevideana con una nítida impronta pop. Se trata de un disco que influenció, según han declarado, a solistas de primera línea como Jaime Roos, Fernando Cabrera y Jorge Drexler. Entre los nueve temas están Va pensando, Sin saber por qué, Las violetas, Un son, La despedida, La costurera, Esperando —todos clásicos de su repertorio— y Tus abrazos, una de las más bellas baladas de la música uruguaya.

Hay más buenas noticias en esta serie de reediciones. Además de ser el primer disco de Claudio Taddei, La iguana en el jardín (1995) es uno de los mejores y más sorprendentes debuts de la música uruguaya, porque apareció en una época oscura desde el punto de vista estético, en la que el pop era poco menos que una mala palabra para la entonces creciente masa rockera. Y la fusión de rock, black music y pop setentoso que propuso Taddei con sus exitosísimos sencillos Estoy contento nena y ¿Por qué lo hiciste? (versión de Why Did You Do It?, de Stretch) fueron un sacudón estético y comercial que llegó a gran parte a la escena local. Además, ese disco marcó el regreso de Rubén Rada, invitado en esos dos temazos, a las FM locales, mientras el Negro volvía con Montevideo a publicar un disco en Uruguay después de mucho tiempo.

Otro tesoro hasta ahora perdido (disponible en vinilo y en versiones informales, ripeadas por particulares y subidas a sitios webs y plataformas como YouTube) es el disco homónimo de Repique (1984), una formación estelar (hoy diríamos supergrupo) que a mediados de los años 80 reunió a Jaime Roos, Jorge Galemire, Alberto Magnone, Gustavo Etchenique, Andrés Recagno, Carlos Ferreira y el cantante Jorge Vallejo, consagrada a recuperar el viejo repertorio de candombes populares de los años 50, 60 y 70. Esta edición, de impecable sonido, es muestra cabal del tremendo swing de esta selección uruguaya de músicos: se destacan las versiones de Cheché, Bien de bien, Palo y tamboril, La mama vieja y un medley con clásicos de Eduardo Mateo, Rubén Rada y El Sabalero como Uh, qué macana, Upa nega, Yulelé y Ya comienza, estas últimas en la voz del mismísimo Jaime.

José Carbajal y Los Traidores son dos novedades de las más recientes de la serie. Entre putas y ladrones (1990), una de las obras cumbre de El Sabalero, ese gran maestro en el arte de la narración cantada, o de la canción-cuento, con piezas emblemáticas de su estilo insular, como Blues de los pequeños desollinadores, La perrera y La mama Juana, la que contiene la famosa frase “la cerraron en el nombre de las benditas costumbres”. En tanto, En cualquier parte del mundo (1987) es la placa que demostró que la banda de Juan Casanova y Víctor Nattero era mucho más que un combo de punk rock y que podía integrar influencias como el reggae, el tecno y hasta el tango. Además, dentro de la trilogía inicial del grupo, es por varios cuerpos el que suena mejor.

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