Eduardo Alvariza

FUGAZ

Basssta de corrupción

3min 5
Nº2028 - al de Julio de 2019
por E.A.L.

Brasil fue el campeón de punta a punta. El mejor equipo, lejos. Y Lionel Messi, el silencioso genio, el autista tocado por los dioses y convertido para muchos en el mejor jugador de todos los tiempos, ahora entró en un modo declarativo tipo Maradona. Primero el lloriqueo de los penales que no le cobraron contra Brasil, rival de todos los tiempos. Y cuando fue mal expulsado en el partido por el tercer puesto contra Chile, rival de los últimos tiempos, debido a una disputa contra el Pitbull Gary Medel, se vio claramente que los pechazos y las bravuconadas no eran su terreno. Messi no se maneja bien en el fango. Tampoco le gusta declarar, y si pudiera, ni siquiera hablaría después del partido. Él habla con la pelota. Pero resulta que al ser el capitán, tiene que hablar y declarar ante la prensa. Messi, ¿te gustó jugar con Lautaro? Bueno, sí, eh… Ok: Messi aprueba jugar con Lautaro. Messi, ¿Scaloni debe seguir como técnico? Bueno, eh, se ha formado un buen equipo con estos muchachos jóvenes… Ta: Messi aprueba al nuevo técnico. Pero todos sabemos que esa no es la mismidad de Messi, que sigue siendo jugar a la pelota y nada más. Este Messi que pretenden poner al frente de la argentinidad debe absorber todas las desgracias y calenturas y frustraciones y responder por ellas. Y las pestes no se terminan porque sencillamente Argentina sigue sin ganar nada y él, el mejor de todos los tiempos, sigue sin comerse un rosco. Entonces dijo la palabra mágica: “Corrupción”. En este campeonato hubo “corrupción”, declaró a la prensa tocándose el cachete, una sentencia que le podría acarrear sanciones. Qué palabra cara a la Argentina y el Brasil: “corrupción”. Cara también a la FIFA y a la Conmebol: “corrupción”. Y también cara a Nigeria y Venezuela. Y la lista sigue. Y ya que estamos incluyo al Uruguay, rival de Argentina de los primeros tiempos, para que no me llamen iluso o idiota o inocente. Co-rrup-ción. Acá y en la China. Aquella máxima irrebatible: el poder corrompe. El asunto es que el incontaminado e incorruptible presidente de la AFA, el señor Chiqui Tapia, dijo que si tocaban a Messi tocaban a todos y se retirarían de la Conmebol. También dijo que haría cualquier cosa con tal de defender al seleccionado de su país (menos apelar a la corrupción, supongo).

¿Tanta transparencia reclaman? Pues hay que dárselas. Para empezar, y como castigo ejemplar, se anularán todos los mundiales en los que hubo corrupción o pruebas de grandes faltas no sancionadas. Me vienen dos mundiales a la cabeza: Argentina 78, bajo dictadura (¿no hay mayor prueba de corrupción que una dictadura?) y aquella goleada contra Perú que realmente huele muy pero muy feo, y México 86, con la Mano de Dios. Hay fotos que indican claramente que el primer gol de Maradona fue con la mano. Es una pena, pero en aras de esta impoluta limpieza que reclaman, debemos anular precisamente los dos mundiales en los que ganó la Argentina. Afuera las estrellitas de la camiseta.

Basssta de hacer foco en otro lado, chicos. Basssta de engañarnos. Lo que realmente duele, lo que subyace, sigue siendo lo mismo: la enorme frustración de no ganar nada en más de un cuarto de siglo. Brasil se sacó ese problema de encima: Neymar, su mejor jugador, por diversos problemas quedó afuera del plantel. No jugó ni un solo partido de esta copa. Y Brasil no tuvo que armar su estrategia en torno a la relumbrante megaestrella. Quizá Argentina deba hacer lo mismo con Messi: prescindir de él o al menos de jugar para él o poner el equipo que supuestamente más cómodo le sienta al rosarino. Ya sea mediante una sanción de la corrupta Conmebol, ya sea escuchando los consejos de sus familiares o de su casi imperceptible voz interior, a Messi le empieza a hacer ruido en la cabeza una idea: basssta de declarar, basssta de pagar los platos rotos, basssta de la selección.

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