Jueves, de Cuarteto de Nos

Bastante raro y algo bipolar

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Nº2034 - al de Agosto de 2019
J.A.

Después del brillante Raro (2006), El Cuarteto de Nos (ahora sin “El”) ingresó en su etapa de masividad latinoamericana, junto a No Te Va Gustar y La Vela Puerca. Esa enorme popularidad en países donde la música uruguaya rara vez había llegado a gran escala, coincidió con su refundación y la limpieza de su repertorio (los discos anteriores a 2004 quedaron enterrados). También coincidió con el cambio drástico en su estética, la partida de su guitarrista (y cocompositor) Riki Musso y su aggiornamiento sonoro (rap, hip hop, reguetón, etc.). También es la etapa más floja en su calidad artística, debido en esencia al agotamiento de una fórmula compositiva que había funcionado en Raro y, en buena medida, en Bipolar (2009). Pero la tríada Porfiado (2012)—Habla tu espejo (2014)—Apocalipsis Zombie (2017) fue demasiado despareja: dos o tres canciones buenas y un montón de figuritas repetidas y olvidables, al menos para la legión de seguidores del Cuarteto AR (Antes de Raro). Mientras más chato (y choto) sonaba todo para los viejos cuarteteros (¡oír Gaucho Power era un suplicio!), más exitoso era el nuevo Cuarteto.

Nobleza obliga reconocer que en esta década de depresión cuartetera masas ingentes de adolescentes uruguayos se sumaron a su público. La profecía de Riki sobre la inminente desaparición del grupo de su hermano Roberto (en Búsqueda, en 2014) está lejos de cumplirse.

El flamante Jueves (Sony Music, 2019) tiene una virtud que lo vuelve el mejor disco del Cuarteto desde, por lo menos, Bipolar. Deja la crítica facilonga al poderoso para volcar la mala leche del viejo Cuarteto sobre su propio público de “nuevos uruguayos”: Tenés dos empleadas / hicistes (sic) el jacuzzi / ¡Te vas a Punta Cana! Si bien en casi la mitad del disco no pasa naranja, hay mucha lucidez en la autocrítica de Mario Neta sobre la vida en piloto automático: En el día de hoy: producción de bienes improductivos / capacitación de diógenes mediáticos / control de obsolecencia planificada. Otros buenos momentos de corrosión y sarcasmo son Que empiece el fuego y Llegó Papá. Y lo mejor llega en Contrapunto para Humano y Computadora, una payada con una máquina parlante que remite a grandes páginas como Ya no sé qué hacer conmigo y Hoy estoy raro. Será raro y bipolar, pero hay vida en este Jueves.

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