Borrachos de alegría

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Nº2025 - al de Junio de 2019

Los micrófonos aún encendidos captaron un diálogo destinado a ser privado. El líder soviético Mijail Gorbachov, absorbido por problemas internos, sin embargo había dado luz verde a la reunificación del viejo enemigo de Rusia con la frase “son los propios alemanes quienes deben decidir su futuro”. Debido a ello, el canciller Helmut Kohl y su ministro de Relaciones Exteriores Hans Dietrich Genscher, que en febrero de 1990 finalizaban una conferencia de prensa en Moscú, estaban felices.

—Démonos la mano —dijo Genscher a Kohl sofocando una risilla.

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