El 10 de marzo, Alfredo Zitarrosa hubiese cumplido 80 años, y Uruguay celebra su música con uno de los espectáculos nacionales más trascendentes de los últimos años, con Fernando Cabrera como director musical y 53 artistas nacionales e internacionales, en el Estadio Centenario

Cantar al maestro de la canción

9min
Nº1857 - al de Marzo de 2016
Juan Andrés Ferreira - Producción: Pía Supervielle

Fernando Cabrera, director musical del espectáculo “Zitarrosa - Homenaje 80 Años”, asegura que siempre rinde tributo a sus maestros. Desde hace 40 años canta a Eduardo Mateo y a Eduardo Darnauchans. “Y desde hace 50, a Alfredo Zitarrosa”, dice entre risas. Cantó por primera vez una canción suya cuando tenía nueve años, 1966, en clase de guitarra. La canción fue “Recordándote”, que ahora forma parte de un repertorio de 29 piezas que se integran al concierto que reúne a 53 músicos nacionales y extranjeros, entre solistas y acompañantes, bajo su dirección artística.

Cabrera se encargó de seleccionar las canciones y además compuso una obra electrónica, un collage sonoro de 30 minutos —la composición le demandó 30 horas de trabajo en estudio— que introducirá al público en el espectáculo, que contará también con visuales de Vero Loza. Entre los músicos se encuentran Eduardo “Toto” Méndez, Nicolás Ibarburu, Guzmán Mendaro, Checo Anselmi, Fernando “Lobo” Núñez, Edú “Pitufo” Lombardo, Juan Campodónico, Luciano Supervielle, Jorge Drexler, Hugo Fattoruso, Albana Barrocas, Julio Cobelli, Joan Manuel Serrat, Sebastián Teysera, Daniel Viglietti, Maia Castro, Emiliano Brancciari, Lisandro Aristimuño, Alejandra Wolff, Martín Buscaglia, Christian Cary, Fernando Condon, Liliana Herrero, Pepe Guerra, Larbanois-Carrero, Malena Muyala y Julio Calcagno.

¿Cómo se convirtió en director musical de este homenaje?

La producción del concierto viene trabajando desde hace un año y medio, y hace cinco meses, con una idea bien desarrollada del plantel de invitados, entre otros detalles, me llamaron para que hiciera un poco la coordinación, para que hiciera un poco de inspector de tránsito de este escenario. Cuando me convocaron me encontré con una lista significativa de invitados y me puse a bosquejar, a idear cómo hacer el espectáculo, las canciones, el orden, los instrumentos, los arreglos, cómo vestir cada tema, a quién designar que cante a dúo con quién, el manejo de la sorpresa; en definitiva, la producción artística de un espectáculo.

¿Cómo fue su reacción cuando le llegó la propuesta?

Mi primera reacción, cuando me ofrecieron el proyecto, fue: “no”. Me parecía muy macro, todo muy grande, demasiado. A la par me entusiasmaba mucho. Me siento muy cercano a la obra de Zitarrosa, de toda la vida. Y el concierto tiene una finalidad, que no se trata tanto de rendir homenaje a la persona sino a la obra de Zitarrosa, que es un capítulo importantísimo de la cultura uruguaya. Se trata de una obra que tiene condiciones para convertirse en un repertorio clásico, que no está atado a épocas ni a generaciones, es un repertorio que puede ser escuchado hoy o dentro de 300 años, del mismo modo que escuchamos a Bach o a músicos populares de hace 100 años. Con Zitarrosa creemos que va a suceder lo mismo.

Fernando Cabrera, responsable de la dirección artística de “Zitarrosa. Homenaje 80 años”.

En cuanto a la grilla de músicos, hay algunos que no conocieron a Zitarrosa.

Por supuesto. Yo, incluso, apenas lo conocí. Lo vi tres veces en mi vida. La primera de ellas, en Buenos Aires, pocos meses antes de que volviera a Montevideo, en 1984. Estando en México, todavía proscrito, resolvió ir a Buenos Aires, durante la segunda mitad de 1983. Quería estar cerca. Yo tenía amistad con muchas personas que tenían relación con él: Juceca (Julio César Castro), (Salvador) Bécquer Puig, poeta, que había sido compañero de él en la radio (El Espectador), Juan Peyrou. Iba a hacer un viaje a Buenos Aires con mi novia y Peyrou me dijo que lo llamara, que Zitarrosa estaba viviendo en Palermo. “¿Cómo lo voy a llamar si él ni me conoce?”, le dije. “Sí, te conoce”, me comentó Peyrou. “Él está al tanto de todos los músicos uruguayos jóvenes. Llamalo, le vas a dar una alegría enorme. Está desesperado por encontrarse con uruguayos y con nuevos artistas”. Yo recién estaba empezando. Llegué a Buenos Aires y después, a eso de las 11 de la mañana fui a una cabina telefónica y llamé. Me atendió él, con su característica voz: “Dígame, mocito”. Le expliqué. “¿Qué tiene que hacer ahora, mocito? Véngase a mi casa, lo invito a almorzar”. Y allá me fui, muerto de los nervios, a la calle Thames, en Palermo, donde había alquilado un apartamentito con su señora, Nancy. Había preparado un puchero, bien criollo. Estuvimos allí tres, cuatro horas, charlamos y tocamos guitarra. Luego de eso, volvió a Uruguay, fui a visitarlo a su casa en Malvín. En el fondo tenía un estudio tremendo, su biblioteca, sus grabadores. Quizás por su pasaje por la radio, él estaba muy al día con la tecnología, tenía micrófonos y grabadores muy modernos. Esa tarde participé en una reunión con varios amigos, con guitarras y mate. Y luego, una tercera vez, lo vi en una asamblea, en una reunión de músicos. O sea, no es nada al lado de otros que realmente lo conocieron bien, como Larbanois, Carrero, Darnauchans, gente que tuvo amistad con él. Aunque esos tres momentos me dejaron una satisfacción y un recuerdo imborrable.

Hay generaciones que accedieron a Zitarrosa directamente. Otras a través de sus mayores. ¿Uno de los cometidos de este concierto es llegar a las nuevas generaciones?

Hay muchas maneras de acercarse a su obra. Los discos están, se siguen reeditando y en Internet se puede encontrar todo. También hay libros excelentes: el de Guillermo Pellegrino (“Cantares del alma”, editorial Planeta), y el de Eduardo Erro (“Zitarrosa: Su historia casi oficial”, Arca Editorial). Hay muchas maneras de acercarse y el que tenga interés o curiosidad, puede hacerlo. Nuestra humilde tarea es contribuir a esa curiosidad.

¿Cómo evolucionó su vínculo con la obra de Zitarrosa?

Canté por primera vez una canción de él cuando tenía nueve años. Cuando apareció Zitarrosa, en 1966, fue una explosión. Él no fue un músico que paga derecho de piso, que va creciendo; lo de él fue fulminante, como Los Beatles. Sus primeras canciones, “Mire amigo”, “Qué pena”, “Milonga para una niña”, “Recordándote”, estaban en todas las radios. Y mi profesora de guitarra me enseñó “Recordándote”. Desde entonces lo tengo muy incorporado. Como Chico Buarque, Bob Dylan, Joan Manuel Serrat, Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, cantautores paradigmáticos. Personas que podés tomar como una escuela. Vas a aprender de ellos todo lo que tiene que ver con la canción: la letra, la música, la interpretación, todos los parámetros están llevados a cabo por Zitarrosa de manera excelente. Y eso para mí no es de hoy ni de ayer, ha sido desde siempre. Siempre fue un ejemplo.

¿Zitarrosa es una escuela de la canción?

Todo músico que quiera hacer canciones haría bien en visitar y estudiar la obra de Zitarrosa. No importa de qué país sea.

Alfredo Zitarrosa en la llegada del exilio el 31 de marzo de 1984.

Grandes estrofas de su cancionero

“Dice mi padre que ya llegaráDesde el fondo del tiempo otro tiempo”.(“Adagio a mi país”)

“Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto,tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente,tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro,tus parientes cantores, tus tres almas,conversadoras como niñas”.(“Guitarra negra”)

“Yo he pagado tu dolor con el infiernotu amor con toda mi vida.Para tanta soledad me sobra el tiempodile a la vida que viva”.(“Dile a la vida”)

“Qué pena, que no me duelatu nombre ahora.Qué pena, que no me duelael dolor.Dónde andarása quién odiarás,de amor te moríaspor no poder amar.Quién te querrápregunto quién serás,la que yo conocía,no ha existido jamás”.(“Qué pena”)

“Cuando te vuelva a encontrar,no podremos sonreír,prefiero verte partir,como te he visto llegar.Cuando vuelvas a pensar,que una vez te conocí,y que nomás porque sí,te compuse una canción,cantará en tu corazón,lo poquito que te di”.(“Milonga para una niña”)

El show

10 de marzo en el Estadio Centenario a las 21.30 puntual.Las puertas estarán abiertas desde las 19 horas.Más de 50 artistas en escena.2 horas 30 minutos de espectáculo.Se interpretarán unas 29 canciones, de las cuales hay dos que no son de su autoría.40.000 localidades en venta.Entradas desde 700 a 2.700 pesos (20% de descuento con tarjetas del BROU).En venta en Abitab.

Pequeña hoja de ruta para iniciarse en la historia de Zitarrosa

Discos disponibles en disquerías:-“Canta Zitarrosa” (Bizarro Records)-“Melodía larga” (Bizarro Records)-“Melodía larga II” (Bizarro Records)-“Colección histórica” (Bizarro Records)-“Guitarra negra” (Bizarro Records)-“Yo sé quién soy” (Bizarro Records)-“Grandes éxitos” (Sondor)-Se pueden encontrar varios de sus discos en la aplicación Spotify.

Libros en las librerías:-“Sonríe Muerte”, de Alfredo Zitarrosa.-“Alfredo Zitarrosa. La biografía”, de Guillermo Pellegrino.-“Zitarrosa”, de Rodolfo Santullo – Max Aguirre (Novela gráfica).-“Zitarrosa. Canciones ilustradas”, de Martín León Barreto (Novela gráfica). Estará disponible desde el viernes 4.

La emoción de la celebración

“Siempre emociona saber que la figura de nuestro padre despierta tanto cariño y ganas de participar en lo que sea que se haga en su nombre. Estamos muy emocionadas y orgullosas. También se remueven cosas internas, y se siente la falta. Siempre nos pone un poco nerviosas esta fecha. Este año no participamos en la producción ya que la Fundación Zitarrosa no hará su tradicional evento aniversario el 10 de marzo en la Sala Zitarrosa. Al cumplirse 80 años, los organizadores nos solicitaron permiso para realizar este evento en el Estadio Centenario”.

Moriana y Serena Zitarrosa. Hijas de Alfredo Zitarrosa

“Alfredo Zitarrosa es uno de esos artistas que marcan a fuego la uruguayez. Creo que da vida a una mística colectiva como prácticamente ningún otro. Esto lo vivencié en el Parque Rodó hace unos años, cuando la Filarmónica hizo un recital con sus temas. El silencio absoluto de la multitud venerando al mito Zitarrosa es uno de los momentos más emotivos que recuerde en este tipo de manifestaciones. Ahí entendí el alto valor que tiene para nosotros como vaso comunicante de nuestro sentir más hondo del ser uruguayo. Por eso, este homenaje nos vincula como uruguayos que nos reconocemos a través de él y toca una fibra íntima”.

Sergio Mautone. Dirección Nacional de Cultura

“Todo esto empezó cuando el ilustrador uruguayo radicado en Madrid, Martín León Barreto, comentó que quería sacar un libro con canciones de Zitarrosa e ilustraciones de guitarras. Nos dimos cuenta de que faltaban dos años para que se cumplieran sus 80 años y se nos ocurrió que había que hacer un gran homenaje. Traer su obra a un primer plano, colaborar a que se mantenga en la memoria colectiva y que llegue a las generaciones más jóvenes. La emoción de este proyecto ha sido permanente. Desde que empezamos a contactar a los músicos nacionales e internacionales las respuestas fueron impresionantes, eran para ponerse a llorar. El honor que significa para todos, incluso para Serrat, poder rendirle homenaje es muy fuerte. Porque para ellos ha sido un maestro”.

Renée Ferraro. Organizadora de Zitarrosa. homenaje 80 años

“Siempre escuché a Zitarrosa, un artista excepcional. Su obra se sostiene sola, más allá del tiempo, y tiene un inmenso valor musical, poético y político. Es una obra que me parece muy importante revisar en estos días difíciles. Zitarrosa es un clásico, uno bueno y necesario. No lo conocí personalmente, aunque lo admiro mucho y me da mucho orgullo haber recibido la invitación de Fernando Cabrera para integrar este repertorio”.

Liliana Herrero. Música argentina

“Si bien Zitarrosa supo tener homenajes en vida, la recepción que tuvo cuando volvió del exilio, por ejemplo, me parece sano y justo que sea recordado. A través de este recital se enaltece su figura y ayuda a que su nombre vuelva a sonar y que lo conozcan las generaciones más jóvenes o de otros países”.

Guillermo Pellegrino. Autor de obras biográficas de Alfredo Zitarrosa

Más cerca del público

El archivo de Alfredo Zitarrosa —que pertenece a la familia del músico— está desde 2015 en custodia del Centro de Investigación, Documentación y Difusión de las Artes Escénicas (CIDDAE) del Teatro Solís. Son más de cien cajas con programas de radio que hizo en su exilio en México, libros con anotaciones e infinidad de fotos, grabaciones de video en Súper 8, cassettes, discos. El archivo aún no está disponible para su consulta pública. El proyecto de digitalización y conservación de este material se realizará en los próximos dos años y es un trabajo que harán en conjunto el CIDDAE y la Universidad de la República.

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