El greenery es una tendencia que puede encontrarse en Sophie Empapelados y suele elegirse para acentuar una pared, mientras que las flores siguen siendo un clásico .

Versátil, noble y duradero, el empapelado vuelve a escena, y esta vez como protagonista

Casas de papel

8min
Nº1981 - al de Agosto de 2018
Excribe: Patricia Mántaras

Todas las paredes, una pared, un rincón. El empapelado sirve para diferenciar un espacio, para poner el acento en una pared, o para vestir por completo un ambiente. Es renovación instantánea. Aunque en tiempos en que predominaba el minimalismo en el diseño de interiores parecía haber perdido su esplendor, hoy se impone con más carácter que nunca en residencias, locales comerciales y hoteles.

Casi siempre lavable, suele mantenerse en óptimas condiciones entre cinco y diez años y, dependiendo del diseño, puede dar un efecto texturado y hasta ilusión de profundidad. Las propuestas van desde papeles personalizados impresos a pedido hasta piezas importadas (que pueden tener fibras naturales, piedra triturada o simular el entramado de una tela) o vinilos que, una vez colocados, logran el efecto de un empapelado.

· Tendencias, tonos y texturas

Nicole Herrnstadt, arquitecta, abrió en 2008 su tienda Sophie Empapelados después de volver de un largo viaje por Estados Unidos en el que estudió diseño de interiores. Allá se dio cuenta de la variedad de opciones disponibles, y lo que empezó como un complemento para su trabajo como arquitecta, terminó siendo su actividad principal. Comenzó trayendo una marca y al poco tiempo ya manejaba varias, entre las que se encuentran algunas que también ofrecen telas, almohadones y alfombras para armar el composé.

Según Herrnstadt, la moda en interiorismo dura cinco años, aproximadamente, y los ciclos son más largos que los de la ropa. “Están muy acompasados, hay mucha interconexión”, aseguró. En este momento, una de las tendencias es el llamado greenery, una línea verde que inició Christian Lacroix, pero que está “en todas las marcas con diferentes interpretaciones”. Este estampado se recomienda para una única pared, o combinado con otro que tenga el mismo diseño pero con tonos más suaves.

Otra tendencia son los geométricos, muy vinculados a la moda nórdica. “A Uruguay le cuesta un poco más esa moda. Hay gente joven que lo pide, pero no es lo que cualquiera pondría en su casa”. También se está utilizando mucho el cobre, tanto en “lámparas, accesorios y adornos de mesa como en empapelados”. Algunas de sus propuestas logran los reflejos del cobre con distintos materiales.

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Los patterns de vinilo de Linda Wall logran un efecto papel (arriba izquierda). La artista Adela Casacuberta pintó las flores gigantescas que Deccowall imprimió en papel para cubrir una de las paredes de Hoy te Quiero, en Carrasco (arriba derecha). Otro ejemplo de greenery de Sophie Empapelados (abajo).

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En cuanto a colores, lo más nuevo es el blush. “No es rosado y no es salmón, está a medio camino, y también hay diferentes interpretaciones según las marcas”, dice Herrnstadt, y asegura que va muy bien combinado con papeles cobre y otros con efecto mármol. El color aqua, si bien no es tan nuevo, sigue utilizándose. “Es entre un celeste y un verde agua y a las chicas jóvenes les encanta. En una época le decían Tiffany’s, pero fue cambiando un poquito el tono”.

También están las gigantografías, que dan la impresión de que la pared ha sido intervenida por un artista. Son como cualquier empapelado pero con la diferencia de que el dibujo no se repite, y las tiras de papel se colocan como un puzle. En algunos casos, tiene tanta identidad el diseño del papel que “llegan a sustituir al cuadro”.

Claro que los clásicos arabescos —como el característico de Philomène Café, que es justamente de Sophie—, flores y rayas, se mantienen con un público fiel que los sigue eligiendo. “Las flores pueden ser más grandes y las rayas más atípicas, pero no van a pasar nunca”.

Al local de Sophie —además de los corporativos— se acercan clientes que vienen con la intención de decorar su casa o su oficina solos, y los que traen a un decorador o arquitecto que los asesora. También están los que se animan a empapelar ellos mismos, y los que contratan un empapelador.

Algunos papeles se traen por encargo y demoran alrededor de 30 días en llegar, y otros están disponibles en el momento. Instagram: @sophie.empapelados

· Paredes irrepetibles

Desde hace cinco años, Luciana Lavista importa de Inglaterra papeles en blanco con diferentes texturas para imprimir luego en Uruguay con una imagen que proporcione el cliente o con las de un banco de imágenes en el que ingresan 150.000 fotografías por día. “A veces digo que las opciones son infinitas, y debo sonar exagerada, pero realmente es así. Si me llama un cliente y me dice que quiere una flor grande que tenga dorado y violeta, me ha pasado de ponerme a buscar y tener 1.700.000 imágenes que cumplen con esas condiciones”, dijo Lavista. Esa gran selección se va depurando hasta llegar a una, la elegida. “Se logra un producto sumamente exclusivo”, aseguró.

Según Lavista, lo más popular en su negocio son las gigantografías, y el tema más vendido, los planisferios. “Si bien hay millones de opciones, son los más pedidos. Quedan muy lindos, también para los niños”, explicó. Para adultos, lo más frecuente para empapelar un estar o un comedor son las flores grandes. “Los locales comerciales también se están animando más, y eso hace que la gente los imite y los empapelados están como en pleno”, dijo sobre este regreso.

Los papeles personalizados de Deccowall pueden verse en el local de La Dulcería de Ximena Torres en el MAM —con una imagen de Shutterstock—, y en el de Hoy te Quiero de Arocena, con una pintura de la artista visual y diseñadora gráfica Adela Casacuberta. “Quedó espectacular, fue un gran llamador”, dijo Lavista.

“Este no es el producto más económico, pero es la opción que te da más exclusividad; es para un cliente que busca algo diferente”, dijo Lavista sobre Deccowall. La firma, que maneja el mismo producto en Argentina y Miami, nota una gran diferencia en el cliente: “Al uruguayo a veces le cuesta un poco, es más conservador”. La tendencia creciente a contratar diseñadores de interiores da más oportunidad a este tipo de apuestas: “Cuando uno contrata a un decorador se entrega en sus manos, y ellos son pro este tipo de productos”, aseguró.

Los rollos de este papel —lavable, de alta gama y con un espesor que permite despegarlos y volverlos a utilizar— impresos a pedido, se entregan al cliente en un plazo máximo de tres días listos para colocar.

Casacuberta, que nació en México pero actualmente reside y trabaja en Montevideo, diseña, ilustra y dibuja para el mundo editorial, del arte y de la moda. Una obra creada para cubrir una pared se piensa “específicamente para cada espacio”, explicó. “Hay que tomar en cuenta la escala, la decoración y la paleta cromática”. La artista, que ya había trabajado junto al arquitecto Gustavo Bardavid diseñando en conjunto murales y vidrieras para sus trabajos, dijo que en el caso de Hoy te Quiero, las clientas querían “flores gigantes”, a las que se llegó después de hacer “varias pruebas de impresión para afinar algunos detalles de color”.
Algunas de sus obras anteriores vinculadas al interiorismo pueden verse en los locales de Magma, Indian, Parisien y el Centro Cultural de España. Instagram: @deccowall_uy

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El antes y el después de un ambiente según Deccowall (arriba y abajo derecha).

Los papeles de Sophie Empapelados pueden tener desde fibras naturales hasta piedra triturada o pequeños azulejos que al colocarse dan una ilusión diferente.

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· Efecto papel

Agustina Boni, diseñadora gráfica, había comenzado clases de dibujo mientras trabajaba en una agencia de publicidad. Siempre le había gustado el dibujo infantil, y cuando una amiga le pidió que le hiciera uno especial para su hija, en el año 2011, empezaba, sin saberlo, un emprendimiento comercial. Una vez que la imagen estuvo pronta, se les ocurrió, en vez de encuadrarla, hacerla en vinilo y adherirla a la pared. “Quedó muy lindo, y yo justo tenía pila de dibujos que iba haciendo en la clase y empecé a imprimir todos los que me gustaban en vinilo”.

Los primeros eran pequeños, pensados como packs. “Al principio tenía un ratón, una oveja y un chancho. Después ese pack de granja se fue agrandando e hice el caballo, el granero, el granjero y el tractor, el pato y la gallina. De a poco iba agregando nuevos personajes al universo que estaba creando”, contó Boni. Así fue armando diferentes packs para no pensar en un solo sticker, sino en un conjunto, “que convivieran cuatro animales con tres nubes y unos pastos”, y así poder armar la escena completa en una pared.

Boni también logra el efecto empapelado con los llamados patterns (patrones), que se repiten equidistantes en toda la pared. Los creó a pedido de unos diseñadores de interiores y hoy ya dispone de varias opciones diferentes: “Confeti, triángulos, estrellas y corazones”.

Sus trabajos pueden verse en colegios, instituciones infantiles y en habitaciones de niños, pues ellos son el público favorito de Boni, que ha hecho muy pocas ilustraciones para adultos (como mapas y alguna decoración puntual para cocina). “Hoy estoy dedicada a los niños, que es lo que más me gusta”.

Los diseños de Linda Wall son en vinilo y se adhieren en la pared. Pueden despegarse sin dañarla y reutilizarse.
Aunque no hace dibujos personalizados por un tema de tiempo, sí adapta los tamaños de los vinilos a pedido de cada cliente, y también los colores. “Cada madre o padre quiere que el pattern o el dibujo le combine con la colcha, que vaya acorde con el dormitorio, y eso sí lo hago personalizado”, explicó. La entrega demora cinco días hábiles. Instagram: @lindawalldeco

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Deccowall le dio vida a una habitación con un papel con estampado floral.
Deccowall le dio vida a una habitación con un papel con estampado floral.

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DIY: Tips para empapelar

Para el intrépido que decide lanzarse a la aventura de empapelar sin ayuda profesional, van unos tips que, sumados a un poco de manualidad y paciencia —y las herramientas necesarias—, pueden simplificar la tarea (es importante tener en cuenta que lo ideal es hacerlo entre dos personas, pero puede realizarlo también uno solo, siendo meticuloso y ordenado).

Asegurarse de que las paredes estén limpias y secas. Si tienen alguna grieta o desnivel, rellenar con enduido y esperar a que seque antes de empapelar.

Lo primero es cortar las tiras de papel, para lo que es necesario medir la altura del techo y tener en cuenta que (en la mayoría de los estampados) se desperdiciará alguna franja en la parte superior de la tira para hacer coincidir los diseños.

Una vez que están todas las tiras cortadas y numeradas para no confundirlas (si se entreveran, los diseños no van a coincidir al colocarlas), se prepara el pegamento, que por lo general viene con las instrucciones para prepararlo en el envase (se suele comprar en el mismo sitio en el que se adquiere el papel, o en ferreterías). Conviene espolvorear el producto sobre el agua (fría) para que no se formen grumos. Algunos recomiendan dejarlo reposar unas horas.

Cuando el pegamento está listo, se estira de forma pareja con una pinceleta por toda la superficie de atrás del papel. Para levantar el papel y que no se pegue sobre sí mismo al doblarse, se recomienda tomar con una mano un extremo y con la otra, el otro. Se puede trazar una línea con lápiz sobre la pared para asegurarse de que la tira quede perfectamente perpendicular al piso.

Una vez que esto se efectuó y la posición es la correcta, empezar adhiriendo desde arriba hacia abajo y desde el centro hacia los bordes con un cepillo, trapo seco o espátula, para que no queden globos. Retirar el exceso de goma de los bordes.

Cortar con una trincheta (y sujetando el papel con la espátula para que no se despegue ni se rompa) el excedente de papel superior e inferior.

Al secar suelen desaparecer la mayoría de los globos rebeldes.

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