Naomi Alderman

The Power, una novela de Naomi Alderman

Chicas eléctricas

5min
Nº1981 - al de Agosto de 2018
Juan Andrés Ferreira

Desde la Asociación de Escritores Masculinos, un tal Neil Adam Armon, le escribe a su editora, Naomi, una carta donde explica de qué va su último trabajo. Se trata, según Armon, de una “novelización de lo que los arqueólogos coinciden en considerar el relato más plausible” acerca de lo que sucedió mucho, mucho tiempo atrás. Miles de años atrás.

Esto es, básicamente, lo que sucedió. En distintas partes del planeta, en momentos más o menos simultáneos, niñas y adolescentes descubren en su interior la capacidad de generar y transmitir electricidad. Energía electroestática. El fenómeno solo se registra en mujeres. Más precisamente en niñas y adolescentes. En Roxy, por ejemplo, una inglesa de 14 años, una de las más jóvenes, y una de las primeras. En Enuma, una nigeriana de 17, una tarde, en pleno juego de seducción con un chico mayor que ella. En Jocelyn, hija de una alcaldesa en Estados Unidos, que deja a un niño en el hospital. Y hay más. Es el poder. Y es pura y exclusivamente femenino.

Según la evidencia, el poder nace de lo que llaman el “órgano de la electricidad” o “el ovillo”. Se ubica dentro de una franja de placa muscular que corre a lo largo de las clavículas y puede producir una carga eléctrica de gran potencia. Una descarga que se arquea como la mordedura de una serpiente, con rapidez, y se desprende desde las manos. Es capaz de originar dolores nuevos e indescriptibles en quienes reciben la sacudida; un tipo de dolor que viaja a través de los músculos y las articulaciones; un dolor que hurga en los huesos, los retuerce y los rompe.

Algunas chicas no lo quieren y tratan de extirpárselo. Hay varones, niños con irregularidades cromosómicas que también lo tienen. Sufren por eso. Hasta donde se sabe, cuando se extirpa el ovillo, la persona muere. Se pueden eliminar algunos ramales, para disminuir su potencia, pero, una vez que una chica lo tiene, simplemente lo tiene. Las más jóvenes son capaces de despertar el ovillo en las mayores. Y así, de repente, un puñado de jóvenes hembras humanas con un poder sobrehumano pasan a ser una centena. Y de cien, pasan a ser mil. Miles de mujeres con el relámpago en sus manos. Ellas, solo ellas, pueden provocar ligeras picaduras, quemaduras leves, heridas terriblemente penetrantes y mortales fogonazos eléctricos.

The Power (Roca Editorial, 2017) es la segunda novela de Naomi Alderman (Londres, 1974), cuyo anagrama es Neil Adam Armon. Su mentora en esta empresa fue Margaret Atwood, autora de El cuento de la criada, novela con la que The Power es comparada. La historia se cuenta a través de cuatro personajes principales. Roxy, la única hija mujer de un poderoso mafioso británico; Allie, que ha sufrido abusos sexuales y escucha una voz que le habla desde su corazón; Margot, la alcaldesa, que recibe la transmisión, el despertar, a través de su hija, y Tunde, la voz masculina de la trama, un nigeriano que a lo largo de la novela recorre un intrincado y agitado camino como cronista y escritor, observador privilegiado y testigo en peligro de radicales transformaciones en países como India, Arabia Saudí o Moldavia.

Por medio de estos testimonios, la novela recorre los diez años previos a lo que la historia denominó el Cataclismo, algo parecido al Juicio Final de la saga Terminator. Intercalando las voces de los protagonistas, sumando material extra (ilustraciones de hallazgos arqueológicos, fragmentos de documentos gubernamentales, transcripciones, extractos de foros de Internet, parte del intercambio epistolar entre Naomi, la editora, y Armon, el escritor) los capítulos avanzan rumbo al Cataclismo a la manera de una cuenta regresiva hacia una inevitable detonación. En el trayecto, buscando una explicación al fenómeno, Armon toma nota de teorías e hipótesis sobre si el ovillo siempre estuvo latente en el genoma humano y ha despertado o si se trata, lisa y llanamente, de una mutación (un antropólogo sugiere que el desarrollo de este órgano es prueba definitiva de la hipótesis del simio acuático: los humanos no tenemos pelo porque procedemos de los océanos, no de la jungla). Son años en los que en Internet circulan informes y videos de niños quemados, de jóvenes con convulsiones, de adultos retorciéndose de dolor, con los ojos en blanco y la boca llena de espuma roja, hombres que gritan desesperados como si tuvieran arañas bajo la piel y los picaran desde dentro de la carne. Hay videos de chicas que se pelean y son detenidas por su propia seguridad. Hay tutoriales para hacer trucos con el poder. Hay manifestaciones violentas, enfrentamientos callejeros, revueltas, testimonios y confesiones. Y algunos de esos videos fueron grabados por Tunde.

Alderman imagina hacia adelante y piensa al mundo y sus detalles a partir de este poder, que también es el poder de hacer daño, una nueva forma de riqueza, que pone a las mujeres como medida de todo. Y transforma la política, los medios de comunicación, la educación, la salud, la industria del armamento y del entretenimiento (nota aparte merece el programa matinal donde se debate acerca de lo que está sucediendo). En este nuevo orden, se verá, la supremacía femenina no es inmune a la corrupción, al abuso de poder y las atrocidades más crueles y tenebrosas cometidas en nombre del bien. A través de las cartas se puede espiar el tipo de realidad en la que viven mujeres y hombres de este futuro alternativo, donde la “literatura de hombres” no es tenida en cuenta como la que escribe el género dominante. Por medio de la historia de Allie se aborda la faz espiritual y religiosa derivada de este gran cambio. Se aborda, con momentos conmovedores, el nacimiento y la ascensión de la figura de Madre Eva. La autora no se limita a cambiar las piezas de lugar. Hace algo más complejo. Se enfoca en aquellas zonas donde el cuestionamiento no pasa por lo que puede hacerse para evitar el abuso y la agresión, sino por liberarse de los venenos que convierten a una persona en agresora. La descripción de los personajes y sus emociones, en pocos y potentes trazos, es sugerente y exquisita. Manejando el horror, la violencia y el humor, Alderman tiene el valor y el ingenio de salirse del cliché de lo políticamente correcto y crea un personaje como Tatiana Moskalev, una especie de reverso femenino de Vladimir Putin y Silvio Berlusconi. Lo que ofrece una distopía potente e imaginativa como The Power es la posibilidad de leer un libro de historia del futuro. Lo que se cuenta nunca sucedió, aunque parece que ocurrió hace mucho tiempo.

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