El pantano, serie polaca de Netflix ambientada en los oscuros años 80

Cicatrices en el bosque

4min
Nº2072 - al de Mayo de 2020
Silvana Tanzi

Un bosque, un pantano y dos cadáveres. El escenario parece propicio para que se desarrolle una serie policial igual a tantas otras que se ofrecen en las plataformas de streaming. Sin embargo, El pantano, cuya temporada de cinco capítulos se puede ver en Netflix, tiene sus peculiaridades que la hacen diferente. En una zona boscosa de un pueblito polaco llamado Gronty, aparecen dos cadáveres: el de una joven prostituta de 22 años y el de un hombre maduro que es un político de influencia. Ambos fueron degollados con la pericia de quien conoce de cortes eficientes, y abandonados en la noche helada del bosque.

Aquí podría empezar lo esperable en estas historias: una trama más o menos macabra y uno o varios asesinos que andan por ahí y que hay que atrapar. Pero como esta historia se ambienta en la Polonia de los años 80, bajo el régimen soviético, y el asesinado es un veterano dirigente de la Juventud Socialista, la investigación policial se despacha en pocas horas, se acusa a un pobre tipo y el arma homicida se da por perdida.

En El pantano lo más opresivo está en el contexto político de aquellos años. Pero los protagonistas no son ni policías ni políticos, sino dos periodistas. Uno es Witold. Veterano en la redacción del diario El mensajero, conoce todos los vicios de la dirigencia política y se vale de ellos para zafar y conseguir alguna información que escape al oficialismo: le tira unos pesos a un policía, se hace amigo del forense y sabe cómo manejarse con el fiscal en la escena del crimen. Todo lo hace con mucho oficio y también con mucho desgano. Porque en realidad Witold está harto de su pueblo y de Polonia, y su objetivo es irse en breve. Para eso ya tiene un relevo en el diario y un paquete con dólares clandestinos que oculta en su apartamento.

El actor Andrzej Seweryn, uno de los más destacados en Polonia, interpreta con gran expresividad a este periodista ajado por el tiempo y por su propia historia, que es la de su país. Cuando niño, el personaje fue testigo de acontecimientos terribles que ocurrieron en ese bosque, ahora escenario de otros crímenes. “De nuevo este bosque. Demasiado aterrador para tener miedo”, le dice un viejo sargento al viejo periodista. Es que ese bosque y ese pantano mantienen las cicatrices del pasado. En sus árboles quedaron tallados varios nombres y un año: 1945. Si bien la serie, por lo menos en esta primera temporada, no explica ni abunda en detalles de lo que allí ocurrió, ese bosque podría ser un símbolo de la matanza en masa a miembros del Ejército polaco y disidentes a la ocupación soviética durante la II Guerra Mundial.

El otro periodista es Piotr (Dawid Ogrodnik), un joven recién egresado de la Universidad, que acaba de dejar Cracovia con la ingenua esperanza de ejercer el periodismo en serio. Llega al pueblo con su esposa embarazada y también con el deseo de distanciarse de su padre, dirigente del Partido Comunista. Ante el desinterés de su viejo colega, a quien va a sustituir, él se involucra en la investigación de los asesinatos porque sospecha que detrás de los crímenes del bosque hay algo político y muy pesado.

El pantano tiene una acción mesurada y personajes de actuación sobria, aunque los más malvados parecen algo caricaturescos. Pero en general nada es demasiado estridente en esta serie que muestra un pueblo de autos viejos y grandes moles de apartamentos con fachadas grises. La estética de los años 80 polacos está instalada en las casas, en las radios en las que se habla de un Partido Obrero Unificado y en la redacción de El mensajero con sus máquinas de escribir de cinta y sus teléfonos de disco. Allí todo está envuelto en el humo de los cigarrillos y en un trabajo rutinario, en el que la noticia más importante es la inauguración de la central termoeléctrica. También hay que redactar un perfil del dirigente asesinado, pero con las directivas oficiales. “Escribe algo lindo sobre él”, le dice el fiscal al viejo periodista mientras le pasa un sobre cerrado con la información y le pide que saque de la noticia a la joven prostituta.

La trama central está relacionada con el suicidio de dos adolescentes, que revela historias de abuso sexual y un brutal acoso entre jóvenes en los centros de estudios que también tiene que ver con el pasado. Es este hecho el que conmueve más a Witold, porque el periodista veterano carga con una situación personal que no lo enorgullece. Además de las actuaciones y de la reconstrucción de un clima de época, esta serie se destaca por la creación de protagonistas que no han tenido conductas intachables, mucho menos heroicas. Solo son seres que tratan de sobrevivir de la forma más digna posible en épocas oscuras.

Como parte del escenario también hay un matadero y un burdel, pero el ambiente que adquiere estatura de protagonista es el bosque sombrío y su pantano. El cuadro de una misteriosa artista alemana, Elsa Koepke, muestra el puente en forma de arco que los atraviesa. Es justamente esa pintura la que observa en silencio Witold, mientras deja abierta la intriga para que esta historia continúe.

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