Con la participación de 20 galerías internacionales, más de 5.000 visitas y la venta de 50 obras, la feria internacional de arte contemporáneo Este Arte culminó su tercera edición, presentada por primera vez en el Centro de Convenciones de Punta del Este

Colección a escala humana

8min 2
Nº1902 - al de Enero de 2017
Luisina Ríos Panario - Fotos: Adrián Echeverriaga

Anticiparse es imposible. Lo que hay detrás del telón negro de ocho metros de altura es tan heterogéneo que escapa a cualquier capacidad inventiva; ahí, en un salón de 5.000 m2, la producción de arte contemporáneo se ramifica en la creatividad de más de cien artistas. Hay de todo; pocas técnicas se repiten en las obras que se exhiben en la feria de arte contemporáneo Este Arte, presentada del miércoles 11 al sábado 14 en el Centro de Convenciones de Punta del Este.

Creada y dirigida por la curadora uruguaya Laura Bardier (de familia de arquitectos, con formación en diseño, arte y curaduría de nuevos medios, y con experiencia en Florencia, Nápoles, Ginebra y Nueva York, donde trabajó para la colección privada de la referente del arte latinoamericano Estrellita Brodsky), Este Arte se ubica como una plataforma de intercambio entre artistas, coleccionistas y galeristas de distintas procedencias —Inglaterra, Uruguay, Italia, Chile, Estados Unidos, Brasil, Argentina y Suiza—, pero también como una gran exposición que de a poco se cuela en el circuito internacional.

Entrar a la antesala de Este Arte implica toparse con cuatro obras de enorme despliegue que impactan por sus estructuras: “El fractal de Delacroix”, de Julia Castagno, “Manto parangolé negro” y “Championes”, de Dani Umpi, y “El Entierro”, de Fernando Foglino, dos blandengues de pie creados con cientos de capas de madera laqueada en blanco. Los dos soldados custodian el ingreso a la sala principal, y ahí, detrás del telón, no solo se habla de artistas, técnicas y movimientos creativos; también de dinero, cotizaciones —con precios que van desde 1.000 a 400.000 dólares—, y de las actividades satélite, como encuentros exclusivos con autores, conferencias y proyecciones de videoarte.

Alfombra circular “Black Hole”, del artista italiano Pao.

Prevista. Cae la tarde del segundo miércoles de 2017 y, aunque aún restan 24 horas para la inauguración de Este Arte, hay una visita exclusiva para coleccionistas; hay brasileños, alemanes, estadounidenses, argentinos, uruguayos, irlandeses, chilenos y más.

El primer stand al atravesar el telón negro es el de Xippas Galleries —con sede en París, Ginebra, Montevideo y Punta del Este—, dirigida por su fundador Renos Xippas. La galería expone solo obras del destacado artista uruguayo Marco Maggi (1957), cuyo trabajo conforma muchísimas colecciones internacionales públicas y privadas, como las del Whitney Museum y el MoMA de Nueva York.

“Mobile rouge”, Julio Le Parc.

De Maggi, en Este Arte hay una docena de obras de pequeño y gran formato, como “Instant messages”, creada en 2012 con algunas de las técnicas constructivas y deconstructivas características de su producción: en este caso a través de cortes minúsculos y pliegues con 400 sobres blancos como principal insumo. En el primer día de feria, Xippas vendió cuatro Maggi. Todos a coleccionistas argentinos.

Es en el stand de la galería chilena Factoría Santa Rosa, dirigida por Carolina Musalem, donde se cierra uno de los primeros acuerdos de la jornada: la adquisición de una foto digital intervenida por el artista Rimer Cardillo (1944), en la que el uruguayo radicado en Nueva York reflexiona sobre la naturaleza y el cuidado del entorno. La obra está acompañada por pequeñas esculturas que hacen hincapié en los principios de la geometría botánica, y por otras imágenes impresas sobre cobre y firmadas por el santiaguino Ismael Frigerio (1955).

Davide Faccioli, director de la galería Photology, responde consultas sobre la fotografía “Picnic on the Banks of the Marne”, de Henri Cartier-Bresson

Durante la visita hay coleccionistas que no siguen el recorrido al pie de la letra y se guían por la intuición. Y así muchos desembocan en uno de los espacios más visitados de Este Arte: el de la Galleria Continua, con base en Italia. Detrás de una pared de yeso donde se exhiben fotos que inmortalizan dos intervenciones arquitectónicas del argentino Leandro Erlich (1973; autor, por ejemplo, de “La democracia es el símbolo”, intervención site-specific sobre el obelisco de Buenos Aires que presentó a fines de 2015 junto al Malba), está la serie “Nubes”. Son tres obras, cada una formada por doce cristales transparentes, con rastros de pintura blanca que, superpuestos, forman la figura de una nube con la silueta de un “Oso blanco”, un “León” y una “Cabeza de perro”. Así se titulan las piezas.

“¿Cuál es el precio de esta maravilla?”, murmura a pocos metros del artista una coleccionista brasileña establecida en Buenos Aires desde hace diez años. “65.000”, responde en portugués otra interesada.

Creadores del hoy. El jueves 12, Este Arte enciende su maquinaria a las 17 horas. Y lo primero que hay es una visita guiada para aficionados a cargo de Laura Bardier. El recorrido comienza por el stand de Reginart Collections, de Suiza, que divide su espacio entre un sector contemporáneo, con artistas seguidores del Grupo Zero y afiliados al arte cinético, y otro más clásico con una de las joyas de la feria: el dibujo a lápiz “Fillette debout, Paloma”, creado en 1951 por Pablo Picasso, cuyo precio ronda 95.000 dólares. En 2016, en la segunda edición de Este Arte, Reginart superó sus expectativas y vendió una obra del maestro malagueño. Este año la suerte es otra: el dibujo queda en manos de la galería.

Serie “Nubes” del argentino Leandro Erlich.

En la disposición del salón, el Picasso está a metros de una de las piezas más atractivas y, también, cotizadas de la feria: “Mobile rouge”, de Julio Le Parc (Mendoza, 1928), que, según informa el equipo de Galería Sur, cuesta 300.000 dólares. La obra es una escultura, pero también una instalación y una experiencia visual desafiante. Su forma —creada a partir de cientos de cuadrados rojos de plexiglás, unidos y aferrados al techo con hilos de nylon— muta constantemente; las partículas que hacen al enorme conjunto (167x250x40 cm) rotan y generan juegos de formas, transparencias y luces hipnotizantes.

Rita Fischer y su obra “Novum”.

Piero Atchugarry es uno de los hipnotizados por Le Parc. El galerista se detiene frente a la obra del argentino antes de llegar al stand que lleva su nombre. Es la segunda vez que su galería participa en la feria y para esta edición eligió un repertorio multicultural, con artistas de Italia, Brasil, Estados Unidos, Japón y Uruguay; entre ellos su padre, Pablo Atchugarry (1954) y Verónica Vázquez (1970). La olimareña crea a partir de materiales y objetos aparentemente inservibles —en este caso dos cajones tipográficos— y ahora expone por primera vez en el Museo Nacional de Artes Visuales.

La directora de Este Arte Laura Bardier.

“El arte contemporáneo nos habla a nosotros, del presente, de nuestros problemas, de nuestro futuro. Y coleccionarlo es mucho más arriesgado que, por ejemplo, coleccionar arte moderno. Porque no sabés adónde va a ir a parar el artista, y eso lo hace interesantísimo. Desde el punto de vista económico, si comprás una obra que hoy sale 10 y dentro de 10 años sale 40, es una gran inversión. Pero no es solo eso lo atractivo, sino también tener la posibilidad de descubrir cosas. Te da mucha satisfacción y emoción intelectual. Y además es divertido”, dice Bardier, antes de enumerar algunos factores que pueden incidir en el precio de una pieza: datos biográficos del artista y su trayectoria, la etapa a la que pertenece, los materiales, los museos y exhibiciones donde fue expuesta, las técnicas empleadas, sus dimensiones y el aporte al desarrollo del arte.

La artista uruguaya Elián Stolarsky junto a su obra “Inventory 8 _from traces”

La uruguaya Elián Stolarsky —que a los 26 años reafirma su talento obteniendo becas en el exterior y premios nacionales— definió el precio de las obras que expone junto a la galerista Diana Saravia. “Inventory 8 _from traces” es el título de la serie de cuatro piezas (40x40x11 cm) creadas por la artista con capas de acrílico grabado a punta seca e iluminadas por luces LED. El precio acordado para cada una es de 4.000 dólares. Saravia invitó a Stolarsky a permanecer en su stand a pesar de la recomendación de varios colegas de que no lo hiciera. “A veces la presencia del artista puede ser contraproducente para las ventas”, le dijeron. Pero para ella sucede lo contrario.

El director nacional de Cultura Sergio Mautone, el artista Pablo Atchugarry y el director del Museo Nacional de Artes Visuales Enrique Aguerre.

Entre los últimos stands del recorrido hay tres galerías uruguayas: en La Pecera, liderada por el artista Martín Pelenur, las miradas son atraídas por el magnetismo de la instalación “Novum” (“Nuevo” en latín) de Rita Fischer (1972), una especie de mapamundi añejo, creado a partir de fragmentos de pintura desprendida de una pared de más de cien años; en Black Gallery resaltan dos pinturas en blanco y negro de María Freire —ambas vendidas en el segundo día—, en las que aparece su signo característico: la abstracción de una llave medieval; y en Galería del Paseo se exhiben trabajos de los artistas peruanos Patricia Camet, Claudia Coca, Billy Hare y Diego Lama.

Carolina Musalem, directora de la galería Factoría Santa Rosa de Chile, junto al artista Rimer Cardillo.

En los días siguientes, el programa de Este Arte ofrece más: las proyecciones en la sala de video cambian (de Pelenur pasan a la argentina Liliana Porter y el alemán Manfred Mohr, pionero del arte digital) y las charlas vip alternan sus sedes y protagonistas (hay tertulias en José Ignacio y Pueblo Garzón con Maggi, Miguel Ángel Battegazzore, Frigerio y Lama, entre otros).

Las esculturas “El Entierro”, de Fernando Foglino, abrieron el recorrido de la feria.

Ahora son las 22 horas del sábado 14, la jornada final de Este Arte. Quedan pocos visitantes; los galeristas empiezan a dejar sus puestos; los encargados de Reginart envuelven un cuadro con telas después de concretar su última venta; y Davide Faccioli, director de la galería Photology, con una pequeña linterna en mano responde las últimas consultas sobre las dos estrellas de su espacio: la única versión de un autorretrato de Andy Warhol realizado con una cámara Polaroid a mediados de los 80, a la que estima un precio de 35.000 dólares; y la reproducción —ilimitada— de un negativo original de Henri Cartier-Bresson. La linterna se apaga primero; las luces del Centro de Convenciones después.

“Déplier”, Marco Maggi.
Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.