Una de las supuestas víctimas de la secta del “porno yoga” da su testimonio y pide que se reabra la causa archivada

Cómo el yoga y la espiritualidad llevaron a una joven a involucrarse en una presunta red de trata que intentó llevarla a Rumania

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Nº2038 - al de Septiembre de 2019
escribe Federico Castillo

Todo empezó con un dolor de espalda. Con un dolor de espalda y la necesidad de combatir el tedio adolescente con algo extra. Con yoga, por ejemplo. Mariana –es un nombre ficticio para preservar su identidad– se anotó en unas clases gratuitas que daba el profesor rumano Octav Fercheluc en la sede central del Instituto Nacional de la Juventud (INJU). Era el año 2013. Esos cursos de yoga, impulsados por el Programa Bienestar Universitario de la Universidad de la República, eran un éxito. Casi que no había espacio entre colchoneta y colchoneta.

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