Daniel Salinas. Foto: Nicolás Der Agopián

Control “militar”, mandos medios a cargo de coroneles retirados y cambios de timón en plan de vacunación tensan al MSP

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Nº2066 - al de Abril de 2020
escribe Federico Castillo

Si puede haber coincidencia en que nunca es un buen momento para un sacudón interno en las estructuras de una secretaría de Estado, seguramente habrá unanimidad en que es aun menos oportuno que algo de esto ocurra en medio de una crisis sanitaria. Pero en plena pandemia del nuevo coronavirus (Covid-19), a solo semanas de un cambio de administración, en el Ministerio de Salud Pública (MSP) las aguas están revueltas. Al estrés natural de pilotear una emergencia se le suman cuestiones que tienen que ver con lo operativo, con la gestión diaria, con funcionarios malhumorados. Todo esto en una transición que no terminó de cuajar, porque cuando las nuevas autoridades estaban por sentarse a gobernar, el nuevo virus les estalló en la cara. Y en el medio de alarmas sonando las tensiones afloraron.

En los últimos días hubo algunos cortocircuitos en áreas claves. El viernes 27, el semanario Brecha informó que la directora de la División Epidemiología, Raquel Rosa, y otros funcionarios técnicos vinculados a esta sección pusieron su cargo a disposición por “motivos políticos” y por “los vaivenes del MSP para definir y comunicar” los criterios para hacer test diagnósticos del virus. Días más tarde, los diarios El País y la diaria avanzaron en la información.

Según la diaria, fueron nueve los referentes técnicos de todas las áreas de Epidemiología los que pusieron sus cargos a disposición. Lo hicieron a través de una nota enviada al ministro de Salud, Daniel Salinas; al subsecretario, José Luis Satdjian; y al director general de ese ministerio, Miguel Asqueta. El matutino informó que en la nota se planteó una “desarticulación” entre la recomendación técnica de la división “y la toma de decisión en niveles superiores”. Hubo algo que cayó mal entre los funcionarios. Y fue enterarse a través de los medios de que su recomendación de contabilizar los nuevos casos por nexo con personas contagiadas no sería tenida en cuenta. Y que se seguirían haciendo diagnósticos por laboratorio a todos los casos sospechosos para llevar una mejor estadística. Mientras los técnicos les informaban una cosa a sus directores departamentales de Salud, las autoridades salían a contradecirlos en conferencia de prensa. La respuesta de los técnicos fue ese intento de dar un paso al costado.

Según pudo saber Búsqueda, los jerarcas reaccionaron rápidamente a esta situación. Hubo una reunión. Y allí se aclararon los puntos y se les transmitió respaldo. Las renuncias no fueron aceptadas. Fuentes del MSP dijeron que “por el momento” no se prevén cambios en estos cargos.

El control militar y el médico sin fronteras

Esta situación puntual, una desconexión por una cuestión logística —no menor— y cómo comunicarla no es la única que alimenta un clima raro en los corredores del MSP. Desde hace unos días está trabajando en el plan de vacunaciones un médico uruguayo que llegó del exterior con muy buenos pergaminos. Se trata de Víctor Píriz, que en su trabajo en la organización Médicos sin Fronteras estuvo asistiendo en emergencias sanitarias en distintas zonas de conflicto en todo el mundo. A Píriz, que llegó directamente de Zurich (Suiza), lo convocó el ministro Salinas a principios de febrero. Lo trajo para que se hiciera cargo de una nueva Dirección General de Fiscalización, que se pretende crear a través de la ley de urgente consideración. Sin embargo, en esta larga pausa por la pandemia, hubo cambio de planes. Y Píriz ahora estará al frente del plan de vacunación contra la gripe que comenzará en los próximos días. El área de vacunación tiene relación con los cargos de epidemiología que fueron puestos a disposición de las autoridades.

Este imprevisto cambio en la logística no cayó bien entre los técnicos, dijeron a Búsqueda distintas fuentes consultadas en el MSP. Otros informantes señalaron que lo que queda en evidencia es una tensión entre funcionarios que venían de las anteriores administraciones frenteamplistas y la nueva conducción, donde el peso de Cabildo Abierto se hace sentir. La impronta es otra. La idea, desde un inicio, es apretar las tuercas en los controles sobre las tareas. Y para eso Salinas trajo a cerca de una decena de funcionarios provenientes del Hospital Militar. En los mandos medios, encargados de coordinación, recursos humanos y fiscalización, hay distintos coroneles retirados. Según pudo saber Búsqueda, se trata de cargos que aún no han sido designados por resoluciones formales.

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