MIRADOR / Casamiento

De Pena - Vilaseca

2min
Nº2025 - al de Junio de 2019
Fotos: Adrián Echeverriaga

La noche lluviosa del sábado 15 no fue impedimento para que la parroquia Stella Maris se llenara de gente esperando presenciar la unión en matrimonio de Carlos de Pena y Elisa Vilaseca. Apenas pasadas las 6 de la tarde, las puertas de la iglesia se abrieron y la novia apareció del brazo de su padre, Álvaro Vilaseca. En el altar los esperaban la madre de la novia, Elena Paullier, y los padrinos del novio, Carlos de Pena y Rosina Bonino. El sacerdote Juan Andrés Verde ofició la ceremonia y la ahijada del novio, Clementina Verde, entregó los anillos. Durante la celebración sonó el coro Mar Adentro, y la lectura la realizó la hermana de la novia Paula Vilaseca. 

La contrayente llevó un vestido de Laura Sorhuet: una solera de crepe triple con una túnica de tul con aplicaciones de plumas y plumeti, todo en off-white. El tocado de Isabel Navarro combinó con el estilo de plumas de la túnica y, para completar el vestuario, la novia eligió un rosario de marfil que perteneció a su abuela materna, que también lo había usado en su casamiento. Elisa se maquilló con Inés Guani y se peinó con Verónica Peinados. La madre de la novia, en tanto, se vistió con Inés Uriarte, mientras que la madre del novio optó por un vestido también de Laura Sorhuet.

Luego de la ceremonia, los invitados se trasladaron a la fiesta en La Hacienda. Alejandra Gonella se encargó de decorar todo el lugar con velas, mucho verde y  varios livings, mientras que Nora Rey se hizo cargo del catering y Vica Bonasso de los postres. 

Las coincidencias fueron determinantes en la relación de Elisa y Carlos. Primero coincidieron como compañeros de clase en la Universidad de Montevideo, donde se vieron por primera vez. Pero empezaron a salir después de otra casualidad, en el casamiento de un amigo en común. Pasaron dos años de novios hasta que una noche, después de cenar en La Baguala, el mismo lugar donde salieron por primera vez, Carlos le propuso matrimonio. Debido al dinamismo de su trabajo como jugador de fútbol, los novios decidieron pasar tres noches en Narbona Wine Lodge en Carmelo y dejar su viaje de luna de miel a África para 2020. 

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