El PIT-CNT tiene un nuevo destino turístico: el Hotel Parador Punta Gorda, cerca de Carmelo

Descanso junto a tres ríos

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Nº1998 - al de Diciembre de 2018
Escribe: Carolina Villamonte. Fotos: Leo Barizzoni

Al norte del departamento de Colonia, donde se juntan tres ríos, está Punta Gorda, el kilómetro 0 del Río de la Plata, el punto exacto en el que desemboca el río Paraná y muere el río Uruguay. En lo alto de las barrancas se levanta el Hotel Parador Punta Gorda, un edificio construido en 1950 como hotel, que estuvo abandonado los últimos diez años y que ahora vuelve a recibir huéspedes.

Bajo la consigna del presidente Tabaré Vázquez de poner en orden los edificios propiedad del Estado que estaban en desuso, el Ministerio de Turismo llamó a licitación en tres oportunidades pero nadie se presentó. Entonces, apareció el PIT-CNT, presentó un proyecto para remodelarlo y gestionarlo, y lo consiguió. Ahora tiene su concesión por 20 años.

Huellas de la historia

Es un punto estratégico, donde la naturaleza se impone con toda su fuerza, y donde la historia dejó su huella en varias ocasiones. Aquellos con alma de exploradores se pueden dejar llevar por los caminos y guiar por la cartelería que indica el Rincón de Darwin, la Batería de Rivera o la Pirámide de Solís. Juan Díaz de Solís fue el primer europeo en llegar a esas costas cuando buscaba pasar del océano Atlántico al Pacífico, y fue en ese lugar donde un grupo de indígenas lo asesinaron y devoraron en 1516. Una pirámide se levanta allí en su memoria. En 1833, Charles Darwin estuvo recorriendo la zona y también un monumento sobre una barranca de 15 metros recuerda el paso del científico por el lugar. Otra presencia histórica son los restos de la Batería de Rivera: troneras, muros de piedra y un cañón en bastante buen estado.

A pocos metros se levanta el Hotel Parador Punta Gorda, desde cuyas terrazas se supieron contemplar los atardeceres más coloridos y fotogénicos, con vistas a los tres ríos. Hacía muchos años que los habitantes de la zona esperaban volver a experimentar esa sensación.

Con el aporte económico de sus sindicatos, y después de casi cuatro años de obra, el PIT-CNT inauguró el nuevo hotel, que cuenta con 13 habitaciones, más una en planta baja para discapacitados con acceso para silla de ruedas y dos casas separadas con cocina y un dormitorio. “En el Congreso del Pueblo, uno de los temas que se plantearon fue el turismo social, que los trabajadores, que las personas con menos recursos, tuvieran la posibilidad de acceder a turismo de calidad a un costo razonable”, dijo a galería el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira. Según explicó, el hotel será autogestionado, es decir, que los ingresos cubrirán los costos, sin tener fines de lucro. “¿Qué va a ganar el hotel? Nada, con esa ecuación empata. Pero ganás que los trabajadores y los vecinos puedan tener un lugar de descanso”, dijo Pereira, y aseguró que el movimiento obrero tiene vasta experiencia en cómo hacerlo con sus más de 70 colonias de vacaciones en todo el país. Los afiliados a los sindicatos tienen tarifa diferencial: entre 1.500 y 2.200 pesos la habitación por noche, que puede ser hasta cuatro personas e incluye el desayuno. Los precios para los no afiliados van de 2.200 a 2.970, y para extranjeros, de 2.000 a 2.480 pesos.

Cuenta con 13 habitaciones además de una para discapacitados en planta baja; la capacidad máxima es de 40 huéspedes.

Después de diez años de abandono, el edificio estaba en pésimas condiciones. La organización sindical debió invertir más de 600.000 dólares para su recuperación y acondicionamiento. “Pensábamos que los baños no había que hacerlos porque estaban en apariencia muy bien. Se los había sometido a presión y no habían perdido, pero ni bien empezó la obra casi todos los baños empezaron a perder, con lo cual resolvimos hacerlos a nuevo. Que por un lado fue lo mejor que nos pudo haber pasado, porque en medio de la inauguración podríamos haber tenido problemas y hoy tenemos toda la instalación sanitaria nueva, toda la instalación eléctrica nueva, todas las habitaciones hechas a nuevo”, aseguró el presidente de la organización. También se debieron arreglar humedades en la azotea, lo que siguió aumentando la inversión, que en un principio se había calculado en 400.000 dólares. La financiación fue mediante aportes voluntarios de los gremios.

Fernando Pereira, presidente del PIT-CNT.

Más proyectos

Todavía faltan terminar algunos detalles de esta primera etapa, como las barandas y el deck de madera que se instalarán en la azotea, para volver a contemplar el atardecer, y la posibilidad de climatizar la piscina, que es original de la construcción del edificio y solo se pintó y se reparó la bomba.
La obra continúa con otras dos etapas en el futuro: la primera será una sala de congresos con capacidad para 100 o 120 personas (destinada a congresos sindicales, asambleas locales, grupos vecinales), y la segunda será la construcción de diez cabañas, que van a transformar el hotel en colonia de vacaciones. Se estima que todo quedará terminado en tres años. Ahora el hotel tiene capacidad para 40 personas, y con estas obras el objetivo es llegar a 100. “No hay por qué hacer cosas de mala calidad, lo que hay que hacer son cosas austeras como esta, pero que al mismo tiempo les den placer a la gente, en un lugar que además ayuda mucho, que desde el punto de vista paisajístico es fantástico”.

En el hall del hotel luce el logo de la organización creado por Manuel Espinola Gómez y un cuadro recordatorio del dirigente José D'Elía.

Con el objetivo puesto en que el hotel funcione todo el año, ya se están pensando acciones para acercar público. “Vamos a ver en invierno qué promociones hacemos, qué vínculos hacemos con otras organizaciones como la de jubilados, para que vengan a un precio razonable, para que esté en la Ruta de los Pájaros Pintados (del Ministerio de Turismo). Buscaremos mil estrategias para que el hotel sobreviva por sí solo, sin asistencia externa. Porque si termina siendo un peso para la organización, termina siendo un problema”.

Más allá de los números, la inversión y la recaudación, otro capital que fue fundamental para terminar la obra fue el amor con el que se hizo y la concientización de la importancia del descanso. “Le pusimos una enorme cantidad de amor. Venir acá las veces que se podía, construir ideas, comprometer a los trabajadores con que esto era de todos, conversar con los dirigentes de los sindicatos para hacerlos sentir que un proyecto colectivo de esta naturaleza valía la pena, y, sobre todo, entender que la recreación, el paseo, el ocio, las vacaciones son un derecho humano fundamental, y el PIT-CNT tiene que abrazarse a esos derechos humanos. Nosotros no nos vamos a transformar en hoteleros ni queremos transformarnos en hoteleros. Queremos que nuestros compañeros tengan derecho a vacacionar libremente”, concluyó Pereira.

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