El buque con la librería flotante más grande del mundo llegó al Puerto de Montevideo con más de 5.000 títulos

El barco de papel

6min
Nº2016 - al de Abril de 2019
porPatricia Mántaras. Fotos: Adrián Echeverriaga

Uno empieza a pensar que está en otro país cuando todo el mundo alrededor sonríe con amabilidad. Están trabajando, dando la bienvenida, acomodando libros, detrás de una computadora o sirviendo un café, no importa, la actitud está ahí, acompañada de unas palabras serviciales en español aprendido con esmero. Eso, sumado a que la librería flotante más grande del mundo funciona, claramente, en un barco, da la sensación al visitante de estar en un viaje fugaz.

Logos Hope se llama la nave, construida en 1973 pero operada desde 2004 por GBA (Good Books for All, Buenos Libros para Todos), la organización de base cristiana sin fines de lucro situada en Alemania que se propone llevar conocimiento, ayuda y esperanza en cada puerto que visita. El Logos Hope sucede al Logos, al Doulos y al Logos II, sus buques hermanos anteriores. Entre los cuatro han visitado más de 160 países y territorios desde que comenzó la misión en 1970, y desde entonces, en sus casi cinco décadas de trabajo, han recibido a más de 46 millones de personas.

Son alrededor de 400 los voluntarios internacionales que viajan por el mundo con un propósito común. “Desde la reconciliación posguerra civil en Papúa Nueva Guinea, la construcción de orfanatos en Myanmar y Liberia y la reconstrucción de casas en Nicaragua y Granada”, describen entre sus logros solidarios. Ayudan también donando libros y literatura a países en desarrollo y facilitando la accesibilidad a la literatura allí donde hace falta. 

El jueves 4, después de su pasaje por Bahía Blanca, Logos Hope llegó al puerto de Montevideo con una tripulación de 350 voluntarios —entre ellos unas 10 familias con sus hijos— de 57 nacionalidades. Hasta el domingo 21 estarán en venta, a precios moderados, los más de 5.000 títulos: libros educativos, de cuentos y novelas en inglés y español tanto para niños como para adolescentes, además de un catálogo para adultos que incluye clásicos, biografías, textos de liderazgo, autoayuda, cocina, arte, ciencia y salud, diccionarios y guías de viaje. Si bien el emprendimiento tiene una raíz religiosa, solo una porción de los libros en venta son de literatura cristiana.

Más mar que tierra. “Todo eso empezó con unos jóvenes universitarios que utilizaban sus vacaciones de verano para hacer diferentes proyectos de ayuda en México. Ellos eran estadounidenses y empezaron con las comunidades mexicanas, con donaciones de libros. Les encantó, y pensaron que había otras partes del mundo que también necesitarían estos proyectos. Así fue creciendo, más personas se fueron sumando, y llegaron a hacer esto hasta en India”, contó a galería Ester Lugão, voluntaria brasileña que trabaja de oficial de Relaciones Mediáticas en el buque. “Vieron que había mucho más mar que tierra en el mundo y pensaron, hasta como un chiste, por qué no convertían la camioneta en un barco. El fundador, George Verwer, empezó a mirar el mapa y esto empezó a crecer como un sueño para él. En griego, logos significa “palabra, pensamiento, principio o discurso”, y en la Biblia se utiliza para referirse a Jesucristo. 

“Todos los miembros siguen el ejemplo de Cristo para sus vidas”, dice uno de los boletines informativos de Logos Hope. Los voluntarios pueden tener contratos de diferente duración: desde tres meses a un año o dos. Algunos llegan con conocimiento profesional marítimo o con habilidades de ingeniería, mientras otros profesionales se incorporan al crew como médicos, dentistas, profesores, maestros o cocineros. El barco tiene montada una escuela para dar clases a los niños que viajan con sus padres voluntarios. La tripulación no recibe un salario, y por lo general consiguen patrocinios o ayudas de familiares para cubrir el costo durante el tiempo que dure su servicio a bordo. Incluso, el capitán trabaja en este régimen. De hecho, la obra se financia con esos aportes, con la venta de entradas y de libros, y con donaciones individuales, de organismos y de empresas.

Ester lleva un año y dos meses de travesía. Había terminado la secundaria y decidió unirse, pese a que algunos le decían que era una pérdida de tiempo. Ella está convencida de que es todo lo contrario. “Lo que me encanta personalmente no es solo la librería. Para mí, además de los libros está la parte de la ayuda: compartir conocimiento, ayuda y esperanza. Donamos filtros de agua, lentes, también trabajamos junto con una organización, The Shoe That Grows (El Zapato que Crece), que son donaciones que podemos hacer de estos zapatos moldeables, que pueden ser utilizados por niños, por cinco años, aunque el pie crezca. A veces lo que necesita una comunidad no es una donación, sino alguien que invierta tiempo; entonces, podemos dar atención a hogares de ancianos o en diferentes lugares”.

Los voluntarios trabajan en el barco cinco días, descansan el lunes y el otro día libre se van turnando para salir y ayudar. “Todo es mutuo, así que mientras ustedes nos están visitando y compartiendo con nosotros, nosotros podemos también estar conociendo Uruguay, a las personas, y compartiendo este tiempo. Nos gusta llamarlo ‘hacer contacto”, contó Ester.

El gran choque. Dieciocho años después de su primer viaje, Logos, el buque inicial, chocó en Tierra del Fuego. Fue en 1988 y, según dicen, fue un milagro que todos los tripulantes salieran ilesos. “En 1989 ya estaba el otro barco listo y empezando su proyecto; fue el Logos II, en homenaje a todo lo que pasó”.

Fue justo en ese viaje que la madre de Matt Taylor —un voluntario que ya lleva un año y medio a bordo— viajaba como médica. Su madre regresó después a su país, Inglaterra, conoció al que sería marido y tuvo sus hijos, entre ellos a Matt. Con los niños todavía pequeños, sus padres se lanzaron con ellos a la aventura; su madre, por segunda vez. Estuvieron a bordo varios meses y él recuerda que ese tiempo le “cambió la vida”. Años después empezó a estudiar Ingeniería, siempre con ganas de revivir la experiencia. Tomó impulso y a solo cinco meses de terminar su segunda estadía en el barco está pensando si volver a la misma carrera. Difícilmente la vivencia no genere un cambio interno. En su paso por Logos Hope, Matt trabajó primero en la sección de máquinas y luego en la parte de información de la librería. “Cambiar de tarea es como un nuevo comienzo”, contó a galería.

Historia y café. Además de la librería, el barco tiene una sala en la que se llevan adelante pequeñas obras de teatro interpretadas por la tripulación: las traducen al idioma del país que están visitando y los voluntarios que no lo hablan hacen un esfuerzo extra.

Una buena forma de terminar el paseo es en el café. Allí se sirven refrescos y granita, café express, capuccino o macchiato, cheesecake, croissant relleno de jamón y queso, helados y pop. Los precios van de 50 a 120 pesos máximo y están en sintonía con los de los libros. Hacen que la visita sea accesible para todos.

Hola y adiós. Los camarotes de los tripulantes están en los pisos superiores. La mayoría de los voluntarios sirven y viven a bordo dos años y comparten una cabina con dos o cuatro personas de diferentes nacionalidades. La mayoría forja en ese tiempo amistades valiosas que conservan mucho tiempo después de terminado su tiempo de servicio.

“Estoy en contacto todavía con una amiga de México, donde estuvimos hace un año”, contó Ester, que ingresó cuando el barco estaba haciendo la gira por América Latina. 

Logos Hope llegó a Montevideo el miércoles 3 y abrió sus puertas el jueves 4. Ya tenían todo listo: “Mientras estamos navegando el trabajo no para”, contaron. Hasta el domingo 21 estará abierto para recorrer y comprar libros. De ahí en adelante, el barco permanecerá en el puerto pero cerrado al público, pues se realizará el mantenimiento anual. Después partirán rumbo a Rosario, Buenos Aires y Mar del Plata.

El capitán también es voluntario

La historia de John Helmsdal y la organización GBA empezó en 2010, cuando subió a bordo como segundo oficial. Ese cargo, en el que estuvo tres meses, fue solo el comienzo de su viaje. Desde entonces se sumó a la tripulación nuevamente como segundo oficial, después como primer oficial y en setiembre de 2018, como capitán de navío. 

Helmsdal, que se declara aficionado a la lectura y al fútbol de la Premier League de Inglaterra, viaja en el Logos Hope con su esposa y sus tres hijos.

Antes trabajó en empresas navieras europeas y como profesor en el Colegio Marítimo de las Islas Feroe. 

El buque

Año de construcción: 1973

Lugar: Rendsburgo, Alemania

Máquina principal: 16.000 caballos de fuerza de caldera (bhp)

Peso: 12.519 toneladas

Eslora total: 132,5 metros

Número de cubiertas: 9

Literas: 442

La librería flotante estará en el puerto de Montevideo hasta el domingo 21. Abre de martes a sábado de 10 a 18 horas, los domingos de 13 a 18 (el viernes 19 se cumplirá horario de domingo). Los lunes está cerrada. La entrada cuesta 40 pesos y los menores de 12 y mayores de 65 años no pagan. El sábado 13 y el 20 a las 12.30, 14.30, 17 y 19 horas habrá una obra de teatro basada en Las crónicas de Narnia con entradas a 150 pesos.

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