Un chat en el mercado de criptomonedas. Foto: Nicolás Der Agopián

El BCU tiene bajo “estudio permanente” las criptomonedas como el bitcoin, que los uruguayos ya negocian por WhatsApp

6min 6
Nº1954 - al de Enero de 2018
escribe Nicolás Yelpo

Un uruguayo como cualquiera hace la fila para pagar sus cuentas en una de las redes de cobranza y escucha que en una de la ventanillas una persona le dice al cajero: “Buenas, vengo a pagar mi bitcoin”. El empleado le cobra el importe indicado, como si hubiese llevado una factura de luz o teléfono. Si bien Redpagos no cobra directamente por la compra de esa criptomoneda, le presta servicios a Astropay, una plataforma a través de la cual es posible abonar por bitcoins adquiridos en una de las distintas páginas que los ofrecen en Internet. No es la única forma que un uruguayo tiene de comprar bitcoin, que incluso se están transando a través de grupos de WhatsApp.

El bitcoin y las demás criptomonedas dejaron de ser una locura de unos pocos en el norte. El Banco Central del Uruguay (BCU) no es ajeno y ya instaló un grupo de trabajo destinado a monitorear el fenómeno y su eventual regulación.

Mientras en algunos países su aceptación está creciendo, en otros, como Brasil, empiezan a restringir el uso. Recientemente la Comisión Nacional de Valores brasileña prohibió a los fondos de inversión locales invertir en criptomonedas, y Corea del Sur anunció esta semana que gravará con un impuesto las transacciones con esos activos.

El origen

El bitcoin fue la primera criptomoneda en aparecer y se concibió desde su génesis como un medio de pago, un activo cuya única función es realizar transacciones. Por lo tanto, que funcione como dinero.

Para consolidarse como tal necesita, primero que nada, que la gente lo acepte. Hace siglos las transacciones se realizaban intercambiando bienes (trueque), pero las dificultades que esto implicaba en un mundo que desarrollaba cada vez más el comercio llevaron a buscar métodos más prácticos. Aparecieron los metales preciosos como unidades de valor, para posteriormente darle lugar a las monedas y billetes, cuyo respaldo original para ser aceptado fue el oro.

El billete fue ganando espacio y ese respaldo dejó de ser necesario hasta llegar a la situación actual, donde para realizar una compra solo se necesita una tarjeta de plástico (o un teléfono inteligente), dinero en una cuenta bancaria y un PIN. Ahora, cada vez más personas aceptan las criptomonedas como medios de pago y estas se van acercando a ser una “moneda”, como insisten en llamarlas sus defensores.

El bitcoin surgió en la imaginación de unos hackers informáticos que vieron en la crisis financiera que estalló en 2008 en Estados Unidos, la posibilidad de comenzar a emitir moneda igual que esas autoridades regulatorias e instituciones financieras en las que habían perdido total confianza. Su intención era lograr realizar transferencias monetarias por fuera de ese sistema.

Los desarrolladores de este complejo entramado detrás del bitcoin se esconden desde su inicio bajo el seudónimo Satoyi Nakamoto. Bajo ese nombre fue publicado en 2008 un documento sobre cómo debería funcionar el esquema que está por detrás de esa criptomoneda, conocido como blockchain. Simplificando, son un registro contable de transacciones que, una vez confirmadas, pasan a generar esas “cadenas de bloques” imposibles de alterar. Quedan “encriptados” según dicen los entendidos; por eso se denominan criptomonedas a los medios de pago resultantes.

Si una persona quiere transferir un bitcoin a otra, debe solicitar a una red global y totalmente abierta al público que desea hacer una transferencia. A partir de que se inicia la solicitud hay grupos de personas (o máquinas) que compiten por ser los primeros en aprobar la operación, para lo que es necesario resolver un puzzle matemático altamente complejo. Cuando lo logran, se hacen acreedores de nuevos bitcoins que acaban de ser generados o emitidos. Por ser los únicos capaces de conseguir el “oro virtual” —como se distingue al bitcoin de otras criptomonedas— se los llama “mineros”. Desde su diseño original es sabido que la cantidad de bitcoins posibles de generar es limitada, 21 millones exclusivamente, lo cual le atribuye otra característica que alimenta este paralelismo con el oro.

Existen más de 2.000 criptomonedas cuyas características pueden ser muy diferentes, e incluso hay varias que han tenido una evolución de precios mayor que el bitcoin. Etherum es una que, como el bitcoin y otras, permanece por fuera de los entes regulatorios. El Ripple parece ir en sentido contrario; es conocida como “la criptomoneda de los bancos” dado que surgió de una empresa que ya ha iniciado acciones con bancos y casas financieras para brindar las facilidades de las criptomonedas dentro de un marco legal.

Volatilidad

La evolución del precio del bitcoin es lo que ha llamado la atención en los últimos meses. Pasó de valer US$ 1.016 el 1º de enero de 2017 a US$ 13.812 a fin del año, un salto de 1.259%. En ese período se fueron dando algunos hitos que pueden ser entendidos como señales que apuntan a solidificar esta criptomoneda como medio de pago, como el hecho de que en países como Japón cada vez hay más empresas que aceptan este medio de pago e incluso existen algunas que ofrecen pagar una porción de salario en activos de este tipo. También fue determinante la decisión de aceptarla en su mercado por parte de la bolsa de futuros de Chicago, un respaldo institucional que disparó su precio en la primera semana en ese ámbito por encima de los US$ 20.000.

Sin embargo, este respaldo no ha logrado mitigar una de sus principales desventajas: la volatilidad. El precio del bitcoin ha tenido vaivenes bruscos desde su origen y eso siguió ocurriendo en el inicio de 2018, cuando llegó a superar los US$ 17.000 el viernes 5, para el miércoles 10 bajar al entorno de US$ 13.000 y el miércoles 24 cotizar apenas por debajo de los US$ 11.000.

Según dijo a Búsqueda Diego Rivero, director de la empresa Regum 
— dedicada a brindar información y formación en opciones de inversión alternativas y tradicionales— “la tendencia del bitcoin sigue siendo alcista” a pesar de su volatilidad.

Otros enfocan el análisis lejos del precio, dado el carácter especulativo que este puede esconder, y argumentan que para entender la magnitud que está alcanzando su uso hay que observar el volumen de transacciones diarias que se realizan. En el caso del bitcoin, en diciembre de 2017 fueron 26% más que en enero del mismo año.

Obtener esa información es fácil a través del sitio web blockchain.info, que nuclea todas las estadísticas sobre el desarrollo de las criptomonedas, a la vez que permite obtener una “billetera virtual” como primer paso para comenzar a operar. Dicha billetera es simplemente un usuario al que solo aquel que tenga la contraseña podrá utilizar para realizar sus operaciones.

Para acceder a bitcoins en Uruguay hay dos formas, según Rivero. Por un lado, a través de los sitios web donde se comercializan, cerciorándose de que sean fiables. Por otro, por medio de un conocido que ya posea bitcoins.

Si se elige acceder a un bitcoin a través de alguno de esos sitios, puede efectivizar el pago final a través de Astropay, abonando la factura en Redpagos. Si se prefiere el trato directo existen grupos de WhatsApp donde personas interesadas en la compraventa de criptomonedas negocian los términos de la transferencia entre ellos.

Especulación y ¿regulación? 

Mientras que los informáticos están maravillados con el nuevo sistema de blockchain que abre muchas posibilidades dentro de su campo, los especialistas en economía intentan entender cómo un grupo de hackers intenta apoderarse de la emisión de dinero y la fiscalización de las transacciones prendiendo todo tipo de alarmas contra lo que busca ser una moneda desregulada.

Por ejemplo, el ingeniero de sistemas Gonzalo Varalla dijo en diciembre en el programa Rompkbzas de radio El Espectador que en tecnología están “acostumbrados a fenómenos exponenciales” como la suba de precios que ha tenido el bitcoin, a la vez que se mostró convencido de “que es un invento genuino del punto de vista tecnológico y matemático”.

Desde el lado más económico, Federico Araújo, del escritorio bursátil Nobilis, definió el bitcoin como un activo “volátil” y “opaco” que “no tiene lugar en ningunas” de las “estrategias” con las que trabajan.

Por su parte, Rivero comentó que “el 80% de los clientes que entran es por criptodivisas” con un afán “100% especulativo”. Las recomendaciones que ellos realizan a sus clientes es de destinar un dinero “residual” a ese tipo de activos.

Más allá del destino que tenga el bitcoin en particular, hay muchas coincidencias en cuanto a que el sistema de blockchain es algo realmente revolucionario, al igual que las monedas virtuales. David Zervos, economista del banco Jefferies, señaló a Búsqueda que “la estructura y el avance tecnológico que representan ha llegado para quedarse, y nuestros hijos lo van a abrazar a tal punto de que en el futuro ni siquiera sabrán de qué hablamos cuando nos referimos al papel moneda”.

El arribo de estos fenómenos llevó al BCU a comenzar a trabajar sobre ellos. Ante una consulta de Búsqueda, el organismo regulador del sistema financiero señaló que “el tema de las criptomonedas y la tecnología que permite llevar los registros contables distribuidos en una red —blockchain— han sido dos temas de estudio permanente durante el 2017 en el BCU. En particular en el plan integral 2018 existen dos iniciativas estratégicas referentes al tema y que implican un análisis y evaluación del impacto de las monedas digitales en los mercados financieros y en las diversas áreas de interés para el BCU”.

Añadió que está monitoreando el desarrollo de las criptomonedas no solo en Uruguay, sino en el mundo y tiene un “equipo de analistas analizando las diferentes regulaciones que se están implementando en el mundo y evaluando su eficacia”.

Respecto al margen de acción que tienen los reguladores sobre este tipo de instrumentos, el BCU contestó que “es aún prematuro responder a esa interrogante. Es importante destacar que existe la posibilidad de que los propios bancos centrales puedan emitir monedas digitales que generen un aumento de eficiencia en el sistema de pagos”, lo cual, de hecho, el organismo uruguayo está haciendo a modo de experiencia piloto.

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.