Uno de los deportes de origen inglés más populares del siglo XIX, resurgió en Uruguay impulsado por la migración india y con equipos como Peñarol y Wanderers.

El cricket: regreso al pitch

11min
Nº2025 - al de Junio de 2019
Por Florencia Pujadas. Fotos: Adrián Echeverriaga

La práctica está por comenzar. Es un domingo de mayo y los jugadores llegan con puntualidad inglesa a la hora pautada. El cielo está nublado, pero no se pronostican lluvias. Y todavía no hace demasiado frío. Un grupo llega con bolsos cargados con pesados bates de madera con cinta pegada por todas partes y más pelotas de las que necesitan. “Usamos algunas que son más livianas y traemos muchas porque se pueden perder en los lanzamientos”, dice uno de los jugadores. La mayoría está vestida como si fuera un equipo: lleva pantalones negros —en un rato se llenarán de barro— y remeras blancas. Pero hay algunos que lucen discretos escudos de Wanderers y Peñarol, dos clubes que volvieron al cricket este año.

Antes de empezar el partido, los jugadores se dividen en dos equipos de once y caminan a la cancha —armada con líneas improvisadas— para colocar dos wickets, unos portillos custodiados por bateadores. Entonces, un jugador dice “one, two, three, go!”, y empieza el juego. El grito, sumado al primer lanzamiento y los bates, despierta la curiosidad de los niños que juegan al baby fútbol a pocos metros de distancia. “¿Qué hacen, papá?”, pregunta uno. El padre cuenta que esos “señores” están jugando al cricket, un popular deporte en el Uruguay del siglo XIX. Otra chica, con acento que la delata, se acerca al grupo para contarles que es de Estados Unidos y encuentra muchas similitudes con el béisbol. Así, y más allá de algunas variantes, esta escena se repite los sábados y domingos en la rambla de Punta Carretas. “Es el lugar que elegimos para volver a traer el cricket a Uruguay”, dice uno de los jugadores, que llegó desde India hace unos meses.

Desde 2012 un grupo de indios que viven en Uruguay se reúnen para practicar cricket en en la rambla de Punta Carretas. “Es una pasión en nuestro país”, dice el jugador Hidhayathullah Syed Sadullah, presidente del Uruguayan Cricket Association
Desde 2012 un grupo de indios que viven en Uruguay se reúnen para practicar cricket en en la rambla de Punta Carretas. “Es una pasión en nuestro país”, dice el jugador Hidhayathullah Syed Sadullah, presidente del Uruguayan Cricket Association

Tras décadas en el olvido, la llegada por razones laborales de una comunidad de indios y algunos inmigrantes ingleses recuperó el histórico deporte que formó parte de las raíces del Uruguay. “Hace siete años empezamos a jugar cricket en Villa Biarritz entre cuatro amigos. Después hicimos un grupo de Facebook y creció. Ahora somos más de 140 jugadores”, cuenta Hidhayathullah Syed Sadullah, presidente de la Uruguayan Cricket Association.

Una influencia inglesa. Es probable que muchos uruguayos no conozcan las reglas del juego, pero el cricket en Uruguay es tan antiguo como la tradición de caminar con el termo y el mate debajo del brazo. Aunque su influencia se perdió con el tiempo, la práctica de este deporte tiene casi tantos años como la fundación de la República, a principios de 1800. Y su historia está marcada por la inmigración.

Lejos de su país de origen, hace dos siglos, los británicos que llegaron a Uruguay se unieron para mantener su afición por el cricket en asociaciones como Victoria Cricket Club, que se fundó en 1842. Unos años más tarde también se creó el Central Uruguay Railway Club, más conocido como Curcc, que luego se convirtió en Peñarol. Esta misma influencia inglesa también se trasladó a India, que durante décadas fue colonia británica. Cuando obtuvo su independencia, en 1947, la pasión por este deporte estaba instalada en una cultura que ahora siente al cricket como parte de su identidad. “Nuestro país es famoso por el cricket. En los barrios siempre se organizan partidos con los niños de las cuadras. Es algo que empieza desde que sos chiquito. Una vez fui con mi padre a comprar polvo de leche y con el complemento venía un bate de regalo. Es una enorme pasión”, recuerda el presidente de la asociación, que se instaló en Montevideo hace siete años.

Al igual que la mayoría de los indios, que trabaja en Zonamerica, este ingeniero en software se mudó a la capital para trabajar en Tata Consulting Services. “Muchos venimos por las facilidades que hay acá y porque trabajamos con clientes de Estados Unidos. La diferencia horaria es menor y nos necesitan a toda hora”, cuenta Hidhayathullah. Pero también es cierto que la llegada de ingenieros indios está promovida por la Ley de Migraciones aprobada en 2008 por el Parlamento, que facilita que técnicos, expertos y consultores indios se instalen a trabajar por un tiempo en el país. Esta normativa también reconoce a los migrantes iguales derechos que los nacionales en la salud, el trabajo, la seguridad social, la vivienda y la educación, independientemente de la regularidad migratoria. La mayoría de los indios que llegan son hombres, y tienen entre 25 y 45 años. “No nos cuesta mucho trabajo adaptarnos, pero cuando llegamos necesitábamos encontrar un lugar para practicar cricket. Así estamos más cerca”, cuenta. El resto de los indios que se reúnen en la rambla para practicar y participar en los campeonatos de la liga coinciden. Es que más que un deporte, el cricket despierta un sentimiento de pertenencia que facilita su adaptación cultural. O al menos eso repiten los jugadores, que hablan entre ellos en inglés. “En India hay muchos dialectos y es más fácil hablar en este idioma”, dice uno de ellos en el entretiempo del partido.

El comienzo, la liga. La vuelta del cricket fue sorpresiva. Unidos por su pasión, un grupo de indios e ingleses comenzaron a potenciar el deporte con partidos entre amigos. Luego crearon la liga y, unos años más tarde, se formó la primera selección uruguaya de cricket para un campeonato que se disputó en Argentina. Todo pasó muy rápido.

En 2013, la Uruguayan Cricket Association creó una liga que organiza dos torneos —similares al Apertura y Clausura— que se disputan entre cinco equipos. Por las condiciones climáticas, uno se jugaba (todavía se juega) en febrero y otro en octubre. “Quisimos copiar el plan que hay en India y por eso la llamamos Uruguayan Premier League. En ese momento mandamos un correo a todos los jugadores que vivían acá y hubo más de 80 que quisieron participar”, recuerda el presidente de la asociación. Pero la organización no fue sencilla.

El cricket se juega entre dos equipos de once integrantes. En los partidos, que en otros países se disputan en grandes estadios, los jugadores que se colocan en los extremos de las canchas. Uno batea y el otro lanza la pelota lo más lejos posible, en un mecanismo similar —al menos a grandes rasgos— al béisbol. Se juega en una cancha ovalada con dimensiones que no pueden ser inferiores a las de fútbol. Y ahí estaba el problema. “Cuando empezamos no teníamos un lugar fijo porque necesitábamos uncírculo con un radio de 50 metros y no hay un sitio así en Montevideo”, cuenta el presidente. El único espacio público que cumplía con las condiciones básicas era un espacio verde ubicado en la rambla de Punta Carretas. “Encontramos este lugar mientras caminábamos y empezamos a venir con jugadores indios, y después fue creciendo con ingleses y australianos”, dice Hidhayathullah. Una vez que se escogió el sitio —escenario de más de 12 torneos—, la asociación tuvo que importar bates, pelotas e indumentaria, que no se conseguían en las tiendas deportivas locales. Además, también se formaron equipos con al menos 13 jugadores. “Tiene que haber más de los que están en la cancha porque se necesita un back up. Algunos, después de seis meses, vuelven a India. No puede haber menos jugadores”, cuenta.

A los dos años, además, la asociación fue invitada para participar en el torneo internacional T20, que se organiza en Argentina. Y hubo un claro antes y después. “No teníamos una selección. No estábamos acostumbrados a un partido tan largo —eran más de tres horas— y tuvimos que elegir a los 15 mejores jugadores de la liga”, recuerda el presidente. Entonces, se escogió a cinco voladores, seis bateadores y seis jugadores que pudieran rotar dentro de la cancha. Esta participación no terminó con grandes resultados, pero fue la primera vez que el equipo viajó con la remera de Uruguay. No fue la única.

Con un crecimiento sostenido, y mejoras en los resultados, el seleccionado volvió a viajar a Argentina para otros dos partidos y en 2018 debutó en el sudamericano de cricket en Colombia. El torneo era en agosto, y el equipo tuvo dos meses para entrenar antes de llegar a Bogotá. Pero volvieron a enfrentarse al mismo problema: la cancha. En invierno, la rambla estaba repleta de barro, con frío y había mucho viento. “Terminamos practicando dos meses en una cancha de fútbol cinco. Al principio, el dueño del sitio tenía miedo de que rompiéramos algo, porque la pelota era muy fuerte. Pero lo intentamos con una pelota más suave y practicamos tres horas todos los sábados y domingos. Lo pagamos nosotros, por supuesto”, dice Hidhayathullah. Es que la asociación no tiene fondos, y el pago de la cancha salía del bolsillo de los jugadores.

Tras practicar durante dos meses, mandar a hacer las remeras celestes y convocar al seleccionado, el equipo se despidió en el aeropuerto con el apoyo del embajador británico Ian Duddy. “Qué lindo ver que Uruguay tiene un equipo nacional de cricket. Ahora camino a Bogotá para representar a Uruguay en el campeonato de América del Sur”, escribió en su cuenta de Twitter. El resultado fue positivo: el equipo estuvo a punto de coronarse campeón, pero perdió la final contra México. “Cuando volvimos del torneo nos recibieron los medios, di muchas entrevistas y eso ayudó a atraer a los clubes locales”, recuerda Hidhayathullah. También se reunieron con representantes del International Cricket Council (ICC), un organismo que regula el deporte en todo el mundo.

En busca de apoyo. Desde que el seleccionado participó en el sudamericano de Colombia, el interés por el cricket creció entre los clubes deportivos en Uruguay. “Peñarol vino a la cancha, me preguntaron sobre nuestra historia, les expliqué cómo estábamos y nos dijeron que querían participar pero que teníamos que ayudarlos porque no tenían jugadores”, recuerdan desde la asociación. Así, a principios de febrero, el Club Atlético Peñarol anunció su vuelta al cricket para el primer torneo del año. “Para saber hacia dónde ir debemos tener claro de dónde venimos”, publicó en sus cuentas oficiales en las redes sociales. Los aurinegros, entonces, debutaron en Las Acacias con una victoria ante Wanderers, que luego se consagró campeón del torneoJohn Pickering, nombrado en honor al primer presidente de Montevideo Cricket. “En el último tiempo se sumaron muchos, y esperamos más. Pero ahora necesitamos más fondo y apoyo”, dice Hidhayathullah.

Mientras esperan conseguir una cancha en Zonamerica, desde la asociación buscan convertirse en miembros de ICC. “Ya tenemos los equipos, las condiciones para jugar y más experiencia”, cuenta Hidhayathullah. Pero todavía no cumplen con las condiciones necesarias para sumarse a los 105 países miembros. Además de tener una selección masculina y organizar torneos locales, la asociación debe poseer un equipo nacional femenino y otro formado por estudiantes. Ahora, piensan que esta tarea llevará dos años. “Hace unos meses empezamos a practicar con 10 mujeres y el año que viene queremos hacer un torneo para que jueguen. Pero todavía es muy reciente y no se conoce mucho”, asegura Hidhayathullah. Mientras tanto, los jugadores pasan las tardes en la rambla. Y se sienten más cerca de India con los bates y las corridas por la cancha improvisada. 

La selección de inmigrantes

Así como sucede en las selecciones de fútbol europeas, formadas por inmigrantes nacionalizados, los indios son los protagonistas del equipo uruguayo en cricket. Los integrantes de esta comunidad, que suelen llegar para trabajar en el Grupo Tata en Zonamerica, se organizaron, crearon la Uruguayan Cricket Association, y el año pasado se coronaron subcampeones del Sudamericano después de perder la final contra México en Bogotá. “Estamos muy contentos con el resultado y la posición en la que quedó Uruguay”, contó el presidente de la asociación, Hidhayathullah Syed Sadullah. El equipo salió a la cancha colombiana con Avi, Boopathy, Gnanesh, Gokul, Hidhu, Jaswant, David, Deeshan, Madhu, Rajat, Ramsoorya, Ravindra, Vijay, Shivansh y Sid.

El cricket en cuatro pasos

Los materiales

Antes de jugar un partido de cricket, es necesario conseguir seis stumps (tocones), cuatro bails, dos bates y al menos una pelota (aunque es mejor contar con más porque pueden volar muy lejos). También se necesitan los wickets, que se colocan enfrentados en dos extremos de la cancha. El bate está hecho de madera de sauce, es plano de un lado y abultado del otro para darle más fuerza. A diferencia del tenis, además, las pelotas que se utilizan encricket están cosidas en línea recta para crear dos hemisferios iguales. Y son similares a las que batean los jugadores de béisbol por su tamaño y composición.

El equipo

Los partidos de cricket se disputan entre dos equipos de once jugadores. Aunque no es necesario, la mayoría utiliza zapatos con base de clavos para tener un mejor agarre en el campo y uniformes, compuestos por pantalones largos y una remera. El guardameta, que es el que atrapa la pelota, es el único que lleva un equipo de protección similar al de un receptor de béisbol. Usa guantes, se coloca una máscara en el rostro y una especie de protectores en las rodillas.

El lugar

El cricket se juega en una cancha grande y ovalada. Este campo, que es un terreno rectangular con un centro conocido como pitch, tiene una línea divisoria en todo el borde exterior. También está separada por otras tres áreas que marcan el espacio que puede ocupar el bateador, indican hasta dónde pueden correr los jugadores y los extremos. En la cancha, además, están los wickets, que son estructuras formadas por tres estacas que se clavan en el suelo. La del medio se ubica en el centro de la línea de lanzamiento y las otras dos tienen que estar de forma equidistante. Así, se transforman en una parte central del cricket. Los golpes al travesaño, de hecho, son una de las principales formas de eliminar a un bateador.

El objetivo

Al igual que en otros deportes, los jugadores de cricket compiten para anotar la mayor cantidad de puntos. El partido comienza cuando el lanzador, ubicado detrás de la línea de lanzamiento, golpea la pelota antes de llegar a la línea de ataque con movimientos hacia adelante mientras la arroja. Los tiros se realizan por encima del hombro y con el brazo completamente recto. A pesar de que no es necesario que ocurra, la pelota puede rebotar en la cancha una vez antes de alcanzar al atacante. Mientras tanto, él debe golpear la pelota con el lado plano del bate de cricket. Las reglas son básicas: cada vez que se lanza la pelota se cuenta como un tanto. Y después de seis tiros, se declara un over. El lanzador, entonces, es sustituido por otro que entra alotro extremo de la cancha. Cada vez que un bateador es sacado del juego, además, debe abandonar el campo para que un compañero de su equipo lo reemplace.

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